La causa del socialismo

Recuerdo el primer discurso de Felipe González al tomar posesión como presidente del Gobierno la primera vez “se equivocan los que dicen que no quiero que en España haya ricos, lo que no quiero es que haya pobres”. Se infiere el reparto de la riqueza en Expaña en todo lo posible, razonable y legal. Se emprendieron una serie de reformas fiscales, ayudas laborales -PER, paro y otros- complementadas con la lucha contra el fraude en todos sus ámbitos, sobretodo el industrial, fiscal y financiero, sin olvidar las políticas de becas universitarias ya que sin educación no puede haber igualdad, lo que se podría calificar, sin lugar a equivocarse, que el progreso social en España fue espectacular y un gran éxito del socialismo.

Con el tiempo los problemas de un partido que crece desmesuradamente en afiliados y en poder se multiplican, y también el proyecto se agota con los éxitos. A falta de una causa nueva el partido se dedica a incorporar las causas de otros -muy nobles y justas, naturalmente- lo que se ha dado en llamar “ismos” feminismo, ecologismo, animalismo, gay-lesbianismo, ……………. la mayoría de ellas muy transversales y adoptadas, también, por la mayoría de partidos. Al izquierdismo se le amontonan los “ismos” mientras que la izquierda adolece de una causa, un life motive verdaderamente seductor y revolucionario, con la fuerza suficiente para generar un apoyo social verdaderamente mayoritario.

Yo propongo una causa nueva y verdaderamente revolucionaria, la propongo recogiendo el grito de las miles de personas que se han manifestado este fin de semana pasado reclamando una solución a un problema de enorme magnitud: la despoblación del país.

Veo en este asunto una causa justa y revolucionaria así como enormemente necesaria. Con la fuerza suficiente para recabar el apoyo de millones de personas que permitirían llevar a cabo una nueva revolución, contraria, en este caso, a la inercia que se genera en el desarrollismo donde se optó poblar las ciudades y las costas -seguramente la única opción viable en aquellos momentos- a costa del incesante goteo de personas que cambiaban su residencia del campo a la ciudad.

Hoy, los medios de comunicación y el hartazgo -la muerte de tantísimas personas por la contaminación atmosférica, el estrés, el ruido, la lejanía de la naturaleza…….- que mucha gente tiene de la vida en la ciudad posibilitan esa transformación. El viejo pensamiento de la mejora en los servicios sanitarios, culturales, educativos y de todo tipo, no tiene hoy sentido ya que las comunicaciones por carretera, tren, etc., nos ponen al alcance de la mano todos ellos, estén donde estén. Un ejemplo: un gran hospital en medio de la autovía Madrid-Valencia estaría a una hora de viaje por carretera de medio millón de personas. Es lo que tarda una persona que vive en St. Feliu de llegar al Hospital Clínico después de recorrer unos 15 km atestados de coches.

Es una gran causa y absolutamente necesaria. España no puede prescindir de su medio rural pero, además, nos haría más sanos, menos estresados, disfrutar de casas más amplias, reencontrarnos con la familia, y un largo etc., que nos permitiría, en definitiva, ser más felices ¡No es, por lo tanto, la mejor de las causas!

Sandalio del Río

Un comentario en “La causa del socialismo”

  1. Estoy totalmente de acuerdo con el contenido, dado que hay muchas provincias españolas que han quedado desiertas en amplias zonas de su territorio (Soria o Teruel, por ejemplo)

Los comentarios están cerrados.