Primavera roja. El final de la cuenta atrás

El 21 de Mayo del 2017 será recordado por muchos socialistas como el día en que resurgió el poder del militante de base. Los tres candidatos en disputa, Susana Díaz, Pedro Sánchez y Patxi López, pusieron sus propuestas de futuro a valoración de los militantes del Partido. El resultado fue el esperado para algunos y sorprendente para otros. Pedro Sánchez ganó con más del 50% de los votos; Susana no pudo llegar al 40%; y Patxi, el candidato bisagra, como algunos le llamaban, se quedó con el 10% restante.

Tras los primeros recuentos, surgen las primeras declaraciones a través de los medios de comunicación, “el militante se ha expresado en libertad, ahora toca unirnos todos bajo nuestro Secretario General”. También se realimentan los inevitables chistes y vejaciones sobre los candidatos perdedores, algo inevitable que impregna a la condición humana y que se acrecienta si el objetivo hace referencia a otro sexo; y eso que no paramos de insistir en nuestro carácter progresista y feminista. El día siguiente, los medios de comunicación, las tertulias, etc., inundan el éter de noticias provocadoras buscando carnaza y enfrentamiento donde no lo hay; eso sí, confirmando en su mayoría el fin de una era socialista, la que surgió en Suresnes en 1974, arrastrando con cierta crueldad no solo a los históricos ganadores de ese evento, sino a la historia que representaron.

Ahora toca hacer balance, y por qué no, analizar el significado del voto en las urnas. Pronto los politólogos de turno decidirán qué decantó al votante por una opción u otra. Quizás fue el victimismo impregnado en parte de la militancia por la renuncia de Pedro Sánchez en Octubre pasado a la Secretaría General tras dos derrotas electorales, culpando al “aparato” por ello; o porque simplemente el Partido, su militancia, se ha radicalizado a la izquierda. Tengo dudas de todo tipo, incluso si existió la famosa llamada del diputado convergente Homs al portavoz del PNV confirmando un acuerdo de gobierno a espaldas del Comité Federal. El tiempo nos lo dirá.

Por otro lado, una de las cuestiones que me sorprende es el posicionamiento de unidad que se produce nada más acabar una votación y, de inmediato, la vuelta a la competición por conseguir la mayoría de delegados para participar en el Congreso de un bando o de otro. Ahora es tiempo de calma, solo queda conocer el resultado de las propuestas renovadoras que servirán para dar el pistoletazo de salida y, finalizado el envite, vuelta a empezar con el reloj a cero.

De momento seguimos donde estábamos hace un año con dos ligeras variaciones; el cambio del “no es no” por el de “si es si”, algo hemos ganado; y por otro lado, el nuevo enfoque a la llamada izquierda popular protagonizada por Podemos. Solo queda por demostrar que dirá el votante socialista ante la radicalización del Partido, si esta “Primavera Roja” impactará en la sociedad española, pronto lo veremos. Sin embargo, no hay mal que por bien no venga. Estas “Primarias” me ha permitido certificar que sigue habiendo esperanza en este Partido y que la herencia de Carmen Chacón en Cataluña sigue indemne con Susana Díaz, aunque sea desde Sevilla. Personalmente no me siento perdedor, por fortuna he podido experimentar con sus discursos y su talante personal ese “halo” de lenguaje socialista que casi creía extinguido y con el que me siento identificado. Para mí, el final de la cuenta atrás ha llegado, tengo esperanza de que el socialismo en España vuelva a ser hegemónico y, mientras tanto, tú a gobernar España y los “intocables” a aguantar lo que haga falta, salud.

Eduardo Valencia, Presidente de Ágora Socialista, Junio del 2017.