Democracia “a lo moderno”

SANDALIO66Algún día tiene que cambiar en España la cosa esta de la política. Nos pasamos la campaña -el partido X- insultando a los demás, menospreciando sus propuestas y sus líderes, demonizando las siglas…..Luego siguen 4 años de lo mismo, conseguimos desgastar la imagen del partido o del presidente y la gente nos vota a nosotros después de otra campaña a cara de perro. Entonces se produce “el viceversa” el atacado, el insultado, el caricaturizado….. se convierte en agresor, caricaturizador, recurre al insulto -déspotas, tiranos, dictadores, mayoría que aplasta al pueblo, eso, lo más suave- a la manipulación de todo lo que el que gobierna hace, sus leyes las impone por “el rodillo” famoso.

Todo eso pertenece al ámbito de la democracia incipiente, la nueva, a la que le falta rodaje, a una sociedad sin una cultura democrática arraigada hondamente ¿podemos salir de ese bucle que se retro-alimenta constantemente?

Sí. Debemos hacerlo por el bien de nuestra democracia, para que tenga futuro. Mi compañero y amigo Pepe Castellano nos dice muchas veces que la democracia es el peor de los sistemas posibles, exceptuando todos los demás, por eso hay que hacerlo bien, porque hay alternativas sustitutivas de una mala democracia que pueden parecer mejores soluciones, en momentos concretos, a algunos -véase el caso de Francia con el auge de Marine Le Pen.

Un periodista Americano -siento no poder decir quien es, escuché su comentario en la radio y no anoté su nombre- examinaba nuestros resultados a la mañana siguiente, lo que vería más adecuado es que el partido ganador pacte con el segundo. Los elementos más comunes en primer lugar, de los que no los son, un 60% del programa del primero y un 40 % del programa del segundo, según los

resultados obtenidos, y los inaceptables, fuera, en definitiva, eso es lo que la gente ha votado muy mayoritariamente ¡Qué sencillo y práctico! Lo que no sabe el hombre es cómo somos aquí, prehistóricos en democracia.

Llevamos muchos años pervirtiendo los resultados electorales dando importancia a programas con muy poco apoyo y marginando los que sí lo tienen, lo estamos viendo claramente en el parlamento catalán, unos pocos diputados acabarán imponiendo su programa y su ideología a un gobierno que, por su obcecación, su obsesión y su fanatismo, está dispuesto a ofrecer un 40-50 % de la acción de gobierno -o más, lo veremos al final de las negociaciones- a quien únicamente ostenta el 7 % de la representación de la sociedad catalana.

El resultado es un frentismo que ya no tiene sentido, la mitad más uno contra la mitad menos uno ¡No queremos eso! Queremos una buena gestión de gobierno resultante de lo que desean -traducido en los diferentes programas electorales- la mayoría de los españoles. Estoy seguro de que los programas son compatibles. Por ejemplo: mejorar la calidad del empleo a la vez que se aumenta el número de trabajadores. No es posible que a todo lo que propone un gobierno, la oposición diga que no, salvo honrosas excepciones, y viceversa.

Sandalio del Río

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