El ridículo sueño de victoria de Mas

Alfons Quintà en Crónica Global. 26/5/2015

CiU se ha quedado sin ningún concejal en Cornellà, Santa Coloma de Gramanet, Viladecans, Barberá del Vallés, Ciutat Badia, Santa Perpètua de Mogoda y Montmeló… Ha logrado uno, solamente uno, en Hospitalet de Llobregat (segunda ciudad de Cataluña por número de habitantes), El Prat de Llobregat, Sant Boi, Sant Joan Despí, Sant Adriá del Besós, Ripollet, La Llagosta , Sant Andreu de la Barca, Sant Vicenç dels Horts, Canovelles, Montornès, Parets y seguro que en otros municipios, dado que esta lista, como la anterior, no es exhaustiva, sino centrada en el hinterland, aquí denominado área metropolitana de Barcelona.

El castillo de naipes del pujolismo, seguido fielmente por Mas, comienza a tambalearse. Pero a pesar de la pérdida del Ayuntamiento de Barcelona, Mas quiere hacer creer que CDC ha ganado las elecciones municipales. La realidad es que ha comenzado su camino hacia la puerta de salida o de huida.

“Hemos ganado las elecciones (municipales)”, dijo Mas el pasado domingo por la noche. Lo vi en la televisión, junto a un alto dirigente de CDC. Este exclamó: “Ahora que está en la Estación del Norte, Mas podría coger uno de los autobuses que desde allí van a Francia y exiliarse”. Este amigo mío le trató mucho y sabe de qué habla. En CDC hay poca fraternidad, la cual, además, como el voto a CDC, está en descenso, a pesar de que Mas hable de “victoria”. No es ni una victoria pírrica.

El domingo por la noche, Mas tenía otra voz discordante bien cerca de él. Era la de Xavier Trias, que, caramba, no tenía cara de ganador. Antes de Mas, Trias había dicho que “el partido (CDC) debería hacer una reflexión”. Mas no dijo nada parecido. ¿Por qué reflexionar si Mas decía creer en una “victoria”?

Haciendo reír

Así están: haciendo reír. Como al día siguiente estaban riendo la mayoría de médicos que vi, en un gran hospital de Barcelona, todavía público, es decir con personal sanitario mal pagado, plantas cerradas y servicios de urgencia que dan miedo. No es el Congo, sino, según Mas, una Arcadia feliz que lógicamente él cree que ha votado a su partido, a pesar de ser responsable de este y de otros muchos desastres. ¿Seríamos todos masoquistas?

Ahora entramos en un periodo con el que CDC no contaba. Creía que podía perder pero no tanto como lo ha hecho. CDC y su mundo mediático omnipotente estarán unos pocos días algo noqueados. Después volverán a imponer su agenda informativa. Tienen medios de sobra. Lo primero debería ser la composición del consejo de la Diputación de Barcelona. CiU y ERC rozan la mayoría, lo que quiere decir que hay varias posibilidades. Será un primer momento en que se tendrán que enseñar las cartas.

CDC dice no querer retrasar el 27S

De momento todo está muy mezclado. CDC niega que pueda decidir anular la convocatoria de elecciones para el 27S. Pero Mas sabe que si las convoca dejará de tener ningún arma en las manos. También debe saber que las elecciones municipales mostraron que él y la Generalidad son los que generan más rechazo. Precisamente Trias se mostró poco ligado a la cosa independentista porque veía, justamente, que le hacía perder votos.

La ANC considera la posibilidad del retraso electoral por parte de Mas. Está preparada para responder a continuación. Una fuente muy buena me dice que ya están preparados para concentrarse en la Plaza de Sant Jaume, pidiendo la dimisión de Mas, a las pocas horas de que este decidiera un aplazamiento electoral.

En realidad, Mas tiene en mente cómo dejarlo de manera que quede bien. Viene a ser como la cuadratura del círculo. Un aspecto olvidado de su retirada, hoy claramente parte de la agenda, debería ser encontrar un sustituto. Los que él quisiera, como Rull, han entrado en una espiral de ridículo. Ve que el aún no candidato Lluís Recoder es quien mejor podría intentar una muy difícil refundación de CDC. Pero teme que Recoder recuerde como él le trató.

La articulación de Barcelona en Comú

Una fuente de CDC me dice: “A Mas le agobia mucho que Barcelona en Comú tenga muchas facetas, respecto a Cataluña. Esto es verdad porque está pendiente de una articulación de sus corrientes internas. Le da mucho miedo que, en el Ayuntamiento de Barcelona, encuentre algunos ‘cadáveres en los armarios’ que le afecten, como presidente de la Generalidad. Finalmente está empezando a constatar que los votantes son finalmente sensibles a los temas de corrupción, como se ha probado domingo. Quizás ahora no haría el número políticamente suicida que llevó a cabo en Reus, queriendo dar la vuelta al grave tema de las prótesis caducadas”.

Otra fuente, también de CDC me dice: “Mas está convencido de que el 14 de junio, al día siguiente del límite para constituir los nuevos ayuntamientos, UDC puede declarar el fin de CiU. Entonces también verá que su gran sueño secreto no existe. Consistía en imaginar un PSOE favorable a su soberanismo, una especie de Zapatero pero aún más acentuado. Ya ve que esto no será así, definitivamente”.

Datos electorales inéditos

Poco después de dejar el hospital citado y ya ante mi ordenador, aprovecho de la nota que me ha elaborado un querido amigo que entiende mucho de datos electorales. Me destaca que CiU se ha quedado sin ningún concejal en Cornellà, Santa Coloma de Gramanet, Viladecans, Barberá del Vallés, Ciutat Badia, Santa Perpètua de Mogoda y Montmeló.

Ha logrado uno, solamente uno, en Hospitalet de Llobregat (segunda ciudad de Cataluña por número de habitantes), El Prat de Llobregat, Sant Boi, Sant Joan Despí, Sant Adriá del Besós, Ripollet, La Llagosta , Sant Andreu de la Barca, Sant Vicenç dels Horts, Canovelles, Montornès, Parets y seguro que en otros municipios, dado que esta lista, como la anterior, no es exhaustiva, sino centrada en el hinterland, aquí denominado área metropolitana de Barcelona.

De origen alemán, la palabra hinterland no tiene sólo un sentido geográfico, sino también sociológico. Debería corresponder a una identidad propia, de base ciertamente geográfica, cultural y económica. Con los datos expuestos ya se ve que esto no va así. Como tantas cosas, hay una negativa afectación política de tipo identitario, que debería haberse evitado, o atenuado. No podía ser de otro modo: Mas ha jugado fomentar enfrentamientos de todo tipo.

Barcelona, “pueblo de Potemkin”

Entiendo que Trias no hablara del hinterland de Barcelona, a pesar de ser el único lugar por donde se puede expandir la capital de Cataluña, la ciudad de la que dentro de pocos días él dejará de ser alcalde, después de cuatro años de no haber hecho nada bueno. Solo ha pensado en las zonas donde él vive o pasa.

Trias se encontró una ciudad saneada económicamente. Hereu no fue un gran alcalde, pero sí que estuvo atento al dinero. Trias ha preferido tener en mente la creación de un “pueblo de Potemkin”, nombre dado a falsas poblaciones de cartón piedra que aquel político ruso, amante de Catalina II La Grande (1729-1796), hizo construir para hacer ver que la Rusia donde aún estaba vigente la servidumbre era lo que, en realidad, no era.

En todo y para todo, Cataluña se ha empobrecido culturalmente. Se nos ha querido hacer creer que estábamos viviendo un momento histórico respecto a los derechos de las naciones, sin que nadie expusiese nunca nada. Los silencios o la pobreza intelectual lo afecta todo. Sobre urbanismo tenemos solo lo que en inglés se llama “coffee table books”, libros que se dejan sobre una mesa donde se toma café, porque lucen. Con muchas fotos, nadie lee su texto, tan escaso que puede ser en tres o más lenguas.

El Estado del bienestar

En el terreno del Estado del bienestar y de su variada organización, en particular en cuanto a asistencia médica, tampoco hay nada. ¿Cómo podría Mas querer decir nada serio sobre aquel tipo de Estado, cuando él se ha declarado, cínicamente su principal valedor? Alguna pequeña cosa escrita bajo el franquismo tardío, por antifranquistas honestos, ha pasado a pertenecer a la Prehistoria. Pero, eso sí, a menudo hay algún tonto que osa decir que tenemos el mejor sistema sanitario del mundo. Resulta fácil decirlo, cuando no se conoce ni lo que agónicamente perdura aquí.

En realidad, se calla todo. Me ha costado tiempo captar el gran y nefasto papel que jugó, durante doce largos años, Xavier Trias en la articulación política concreta de lo que hoy es el desastre sanitario. Ha jugado y juega un papel crucial “el sector de negocios sanitarios de CDC”, respecto al que Trias siempre fue más que servicial. No fue el continuador de Ramon Espasa y de Josep Laporte, sino una rama torcida. A Trias se le puede comparar con otros, incluido el desaparecido Boi Ruiz.

Poder médico y político en Amposta

Precisamente en este orden de personajes nefastos, las recientes elecciones han representado el fin de su trayectoria como alcalde de CDC de Amposta de Manuel Ferré Montañés. Fue elegido por primera vez en 2007. Es miembro del Consejo Nacional de CDC desde 2011, año en el que también asumió el cargo, en realidad más importante, de presidente del Consorcio de Salud y Social de Cataluña, una patronal antes llamada Consorcio Hospitalario de Cataluña, si bien fue conocida por el “conxorxi” (“conchabeo”). Todas las fechorías del sector sanitario concertado pasaron por este “conxorxi”.

Desde 1989, Ferré es presidente del Consejo de Administración del Hospital Comarcal de Amposta, en el que el pasado febrero se habrían encontrado contratos irregulares, así como adjudicaciones por valor de 4,1 millones que podrían ser ilícitas.

Hace pocas semanas hubo un registro judicial tanto en este hospital como en el Ayuntamiento de Amposta, ordenado por el juez competente en el escandaloso tema Innova, centrado en Reus, pero con una gran extensión geográfica.

Siempre reaparece Innova

Ferré también fue vicepresidente del Grupo Sagessa, la organización sanitaria pura ubicada dentro del Holding Innova. Ferré encarna un poder fáctico, político y sanitario, tan corriente en las comarcas del Ebro. Es un elemento de control político y social, por parte de CDC, figura fáctica muy corriente en aquellas tierras, donde la palabra caciquismo está llena de sentido.

Creer que todo esto se empezará a mover en cuatro días no resulta creíble. Pero se debería dar algún primer paso. En el Ayuntamiento de Barcelona me atrevo a pensar en una buena auditoría de gestión. Algún día también llegará al otro lado de la Plaza de Sant Jaume. Que sea pronto.

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