A mis amigos catalanes independentistas…

Igual que tú, quiero que hables tu idioma y disfrutes de tu cultura y tradiciones… Sé que no te va a gustar, pero tengo que decírtelo. En un Estado democrático de derecho no tiene ningún sentido apelar a la democracia para ignorar el derecho. Es una pura contradicción, porque es precisamente el derecho, con la Constitución a la cabeza, el que garantiza que la democracia sea real. Ignorar o despreciar la Constitución, o pretender saltarse alegremente lo que dispone, a través de interpretaciones de la misma manifiestamente erróneas e interesadas, constituye, antes que nada, un atentado contra la democracia.

Clicar para leer a Antonio Arroyo en El País> 8/12/2014

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