José Castellano en Crónica Global: La gran estafa: ¡Cataluña nos roba!

  BLOGPEPE           Aunque para ser más exacto y más justo, me roba la Cataluña nacionalista. Nos roba a mí y a unos cuantos millones de catalanes más. Pero lo peor es la complicidad del resto de España. Lo que sigue es el triste relato de casi medio siglo, de dos tercios de mi vida. Pero podría ser, de hecho es, el relato de varios millones de catalanes aunque la mayoría de ellos tiraron la toalla sin siquiera empezar el combate que solamente unos cuantos hemos librado denodadamente durante mucho tiempo. 

Y también puede leerse el articulo y los comentarios desde la propia Crónica Global aquí… http://www.cronicaglobal.com/es/notices/2014/11/la-gran-estafa-cataluna-nos-roba-13177.php

Me han robado la opción política por la que trabajé toda la vida, el socialismo, con un PSC que en su degeneración hacia el nacionalismo es el principal responsable de la orfandad de la izquierda catalana y con la complicidad de un PSOE que no ha sido capaz de defender a la mayoría de los socialistas catalanes, un PSOE que ha dejado hacer a esos hijos de la burguesía de siempre, los que junto con sus bases estabuladas ocuparon la cúpula del PSC convirtiéndose en lacayos del nacionalismo.

Me han robado los sindicatos de clase para convertirlos en esa clase de sindicatos que apoya a los gobiernos nacionalistas del partido único catalán (CiU, PSC, Iniciativa, ERC) que han gobernado ininterrumpidamente desde 1980 y que mandando siguen, siguen y siguen como las pilas del famoso anuncio del conejito.

Me han robado la lengua, pisoteando mis derechos y reduciendo a lengua impropia al idioma castellano que es mayoritario en Cataluña y compartido con otros cuarenta millones de españoles y con más de quinientos millones de personas repartidas por todo el mundo.

Me han robado la ciudadanía, porque esta tribu nacionalista ha hecho posible que solo ellos tengan representación parlamentaria, porque aquí sólo se accede a las listas del cuatripartito y a las cámaras si utilizas la lengua del régimen y participas del consenso nacionalista.

Me han robado una educación de la que expulsaron a miles de maestros dejándose vía libre para poderla utilizar al servicio del monolingüismo obligatorio y para implantar una nueva formación del espíritu nacional tan despreciable como lo era en los tiempos del franquismo.

Me han robado, nos están robando, el derecho a una sanidad pública que continúan recortando y privatizando.

Me han robado España, un país milenario al que rebautizan como “Estado español”, una España a la que sólo nombran para negarla e insultarla

Me han robado el recuerdo, los recuerdos porque me atormenta recordar que desde que llegué hace casi cincuenta años, me consideré tan catalán como andaluz y español, que me creí y trabajé por aquello de “Llibertat, amnistia y Estatut d’Autonomia”, por aquello de “Cataluña, un solo pueblo”, para, ahora, encontrarme que la libertad es sólo para los nacionalistas titulares y para sus agregados de las antiguas formaciones de izquierdas, o que el Estatuto ha sido una constitucioncilla contra España y al servicio de los nacionalistas que se consideran el pueblo elegido excluyéndonos a los demás.

Me han robado la confianza en el género humano, o más concretamente, la confianza en mis iguales porque, ante la degeneración democrática que en buena parte acabo de definir, ante todas las estafas y expolios de que he sido objeto, me pregunto con vergüenza ajena dónde están esos otros millones de catalanes, los catalanes no nacionalistas, nacidos aquí o llegados de fuera y la mayoría con lazos de sangre en otros lugares de España; dónde están y qué hacen para luchar o al menos para quejarse de una situación que les ha colocado, nos ha colocado, en el anonimato, en la irrelevancia política y prácticamente condenados a la muerte civil.

Nada, no hacen nada, no hacemos nada, no haremos nada mientras los que mandan desde hace siglos sigan mandando y mientras los desposeídos de casi todo no seamos capaces de levantarnos, no solo unos cuantos sino todos, la gran mayoría, para recuperar lo que nos están robando y para eso hay que exigir el control democrático de los medios de comunicación públicos y la neutralización de los privados empezando por retirarles las subvenciones con las que han sido comprados. Hay que exigir de los gobiernos los mismos apoyos y medios como los que han ido facilitando a las organizaciones nacionalistas e independentistas.

Y para empezar, hay que acabar con la degeneración de los sindicatos y de las organizaciones políticas que, en el caso del PSOE significa convencerles de que hay que romper con el irrecuperable PSC sin miedo de ninguna clase porque en poco tiempo, la puesta en marcha de la más que centenaria Federación Socialista Catalana aportaría unos votos de izquierda sin los que el PSOE jamás ganará a las derechas unas elecciones generales.

A todo ello hay que añadirle tiempo, no tanto como el montón de años que han estado creando este nuevo régimen que nos ha estado robando y oprimiendo, pero sí el suficiente tiempo como para que la lucha por recuperar la ciudadanía y la dignidad democrática sea posible hacerla de pie y no de rodillas como pretenden mantenernos Más, Junqueras y toda la camarilla del partido único.

Anuncios