Eduardo Valencia ante el Consell Nacional del PSC. 15/6/2014

Compañeros: Supongo que en las actuales circunstancias habrán sido múltiples las respuestas y consejos que se están ofreciendo, por eso no me voy a entretener en debatir o interpretar los resultados electorales que todos conocemos sino en proponer bajo nuestro punto de vista, pues hablo no solo como miembro del Consell sino también como Vicepresidente de Ágora Socialista, una asociación progresista representante del socialismo no identitario, nuestras propuestas para una posible solución a la grave crisis que padecemos. 
En primer lugar creo que deberíamos considerar proponer al partido hermano el uso de una democracia real interna que acabe con la eternización de los puestos de personal ejecutivo. Una fórmula que establezca la independencia y separación tanto entre los cargos orgánicos de dirección y ejecución. En esa línea, el impulso del sistema de primarias abiertas para la elección de candidatos a las instituciones ha de ser una prioridad garantizando los derechos de la militancia frente a cualquier desnaturalización de las candidaturas o a posibles manipulaciones desde el exterior del partido.
Por otro lado, se debería enviar el mandato a la Comisión Ejecutiva y al Comité Federal entrantes para que se elabore como regla general un programa electoral que pueda ilusionar a la mayoría de la ciudadanía partiendo del compromiso de que un gobierno socialista recuperará todos los derechos y libertades arrebatados durante el gobierno del Partido Popular.
Por lo que al socialismo catalán se refiere, además de lo ya citado para el conjunto del socialismo español, hemos de añadir nuestra disconformidad con las políticas identitarias ejercidas por la dirección del partido durante largo tiempo, y muy especialmente a partir de los gobiernos tripartitos de Maragall y Montilla con especial referencia a un Estatut que nadie reclamaba y que ha resultado fallido tanto por su inconstitucionalidad como por su inaplicación. De hecho, esta situación ha provocado su práctica anulación de facto decidida unilateralmente por un nacionalismo que ha preferido echarse al monte amenazando con un referéndum secesionista. Esto demuestra que la consecución del tan añorado Estatut nunca fue el fin deseado por el nacionalismo sino el principio de su objetivo final.
A nuestro entender es necesaria la inmediata separación de los órganos de poder de los que se identifican con aquellos que han optado por colaborar con las tesis nacionalistas buscando en realidad la ruptura con el orden constitucional amparados en lo que ellos denominan el derecho a decidir. Aquellos que habiendo ocupado la dirección del partido durante años, se han negado a aceptar el resultado del Congreso Fundacional. Aquellos que, sin embargo, han continuado dentro del partido para seguir confundiendo y acosando a la actual dirección.
Finalmente, es necesario conseguir el compromiso formal por parte del los dirigentes orgánicos e institucionales del PSC para que desde ya y a partir de un próximo congreso se rechacen expresamente todo tipo de separatismos del PSC con respecto del PSOE, y de Cataluña del resto de España, todo ello en la voluntad de recuperar el honesto proyecto de unidad socialista acordado en 1978. Un pacto que fue mal interpretado desde el inicio por un sector de los firmantes y que nos ha llevado a la confusión total tanto de nuestro electorado como en la propia militancia, llevándonos irremediablemente hasta la penosa situación actual.
Para ir acabando, simplemente recordaros nuestro compromiso de contribuir a contrarrestar la presión ejercida desde el ala más nacionalista. Quizás sería un buen momento para manifestar nuestro interés aprovechando los cambios que se avecinan, en formar parte de la nueva Ejecutiva del partido en la línea de equilibrar dicha presión. Pensad, pues así hemos reflexionado nosotros, que si queremos que las cosas cambien no podemos hacer siempre lo mismo.
Sólo me resta recordaros para acabar nuestras cuatro líneas básicas irrenunciables:
1- Aportar por una verdadera justicia social que garantice el digno reparto tanto del trabajo como de la riqueza y sea inflexible en la lucha contra el fraude.
2- Defender la Constitución y el Estatut compatibles con la formación de un Estado Federal.
3- El rechazo unánime al intento de secesión escondido bajo el engaño del llamado “derecho a decidir”.
4- Y finalmente, la defensa de un partido socialista libre de hipotecas nacionalistas o en su defecto, si eso fuera imposible dadas las circunstancias, por la reactivación de la Federación Socialista catalana del PSOE.
Eduardo Valencia, Conseller Nacional del PSC.

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