Si tiene que ser, que sea, pero sin engañar

Si en cualquier territorio de España, sus dirigentes políticos, sociales, económicos y sindicales anduvieran todos los días con el discurso de que Madrid no nos quiere y el resto de España vive del esfuerzo fiscal de sus ciudadanos, el resto de la población no tendría más remedio que creerse la mentira.

Juan Carlos Rodríguez Ibarra en los blogs de El Confidencial  Se veía venir. Alicia Sánchez-Camacho, representante del PP en Cataluña, tiene una propuesta para contrarrestar el intento secesionista de CiU y de sus socios, y va a tratar de convencer al PP de que la haga suya. Se trata de plantear una financiación específica para Cataluña dentro de la LOFCA, y un sistema nuevo que incluya límites a la solidaridad entre regiones, como en Alemania (que una autonomía no pierda posiciones de riqueza tras la aportación en la caja común), y que las ayudas sean finalistas, como en la UE. La senadora plantea también fórmulas políticas que, sin tocar la Constitución, reconozcan el hecho diferencial de Cataluña en la futura racionalización de la Administración, además de poner el acento en la gestión y la revisión de competencias pendientes.

En los años setenta, un amigo, de un republicanismo acendrado, decía a propósito de la excesiva presencia de los entonces Príncipes de Asturias en los telediarios de la única cadena de televisión de aquel tiempo, que si los Príncipes tenían que ser Reyes, que lo fueran, pero que por favor, no atosigaran más con tanta imagen y protagonismo de los mismos. Pues eso, si el problema es de dinero, por favor, que lo digan, pero que no traten de atosigarnos con falsedades, tipo balanzas fiscales o principios de ‘ordinalidades’. Si en cualquier territorio de España, sus dirigentes políticos, sociales, económicos y sindicales anduvieran todos los días con el discurso de que Madrid no nos quiere y el resto de España vive del esfuerzo fiscal de sus ciudadanos, el resto de la población no tendría más remedio que creerse la mentira.

Entre unos que se quieren ir, otros que quieren retenerlos a base de fórmulas federales y otros que pretenden darles más dinero, estamos entrando en darles la razón a aquellos que confunden esfuerzo fiscal con capacidad fiscal. En un país donde se habla mucho y se estudia poco, cuela inmediatamente el argumento que quieran vendernos porque casi nadie, y menos los tertulianos al uso, son capaces de detectar la mentira allí donde se produce.

Cualquiera, medianamente avisado, sabe que los porcentajes, utilizados tramposamente, arrojan unos resultados que despistan al que no quiere enterarse. Da la sensación de que hemos olvidado la poca aritmética que aprendimos en la ESO, cuando nos enseñaban los porcentajes y sabíamos que el 10% de 100 es menos cantidad en valores absolutos que el 7% de 1.000. Las balanzas fiscales, publicadas por la Generalitat de Cataluña, correspondientes al año 2009, las últimas conocidas, dicen que Cataluña aportó en 2009 el 19,3% de los ingresos de la Administración, mientras que recibió el 14% del gasto del Estado.  Pero hay que precisar que el 14% lo es sobre una cantidad mucho mayor que el 19%, porque el gasto público es bastante mayor que los ingresos (por eso hay déficit), que además se cubre con endeudamiento.

Cualquiera, medianamente avisado, sabe que los porcentajes, utilizados tramposamente, arrojan unos resultados que despistan al que no quiere enterarse. Da la sensación de que hemos olvidado la poca aritmética que aprendimos en la ESO. Los ingresos de la Administración Central de ese año en Cataluña fueron 46.195 millones de euros (19,3%), mientras que lo que gastó esa Administración en ese territorio fueron 45.403 millones (14%). Estaríamos hablando de un perjuicio para Cataluña de 791 millones de euros. Pero ¿qué ocurre cuando se calculan las cargas y beneficios que Cataluña obtiene y soporta por pertenecer al Estado? Resulta que los beneficios que obtiene del Estado superan a las cargas en 4.015 millones de euros. ¡Sorpresa! Tendría saldo positivo. Pero… ¿eso es posible? Según la Agencia Tributaria, entre 2007 y 2009, la recaudación de los ingresos estatales cayó en Cataluña un 33%, mientras que los gastos y subsidios pagados por el Estado aumentaron (todo ello por efecto de la crisis).

Tal vez piensen los de las Balanzas Fiscales que pudieron haber cometido un error al calcular, pero qué pasa cuando también se equivocan en el cálculo sobre lo que el Estado gasta en política exterior, que son 864 millones de euros. Si imputamos estos gastos a Cataluña en función de su población (16%) saldrían 138 millones. Parece lógico ¿verdad? Pues ellos, sin ninguna literatura que lo sustente, se imputan un millón (y así podríamos seguir un buen rato con Justicia y todo lo demás).

Y en cuanto a los ingresos más de lo mismo: se imputan como ingresos de Cataluña todos los impuestos sobre la renta, IVA, especiales, etc. pagados allí por no residentes en Cataluña.

Para terminar de arreglarlo resulta que a diferencia de lo que hacían antes, ya no tienen en cuenta el saldo de ingresos y gastos de la Seguridad Social en Cataluña (¡qué olvido!), donde, curiosamente tienen un saldo positivo de 1.890 millones. Resulta que los beneficios que obtienen del Estado superan a las cargas en 4.015 millones de euros. ¡Sorpresa! Tendrían saldo positivo.

Respecto al manoseado principio de ‘ordinalidad’, siempre se habla de Alemania y no se quiere ni ver el sistema norteamericano. Por citar algunos ejemplos, el Estado de Alabama, que en la contribución per cápita ocupa el puesto 42, tras las aportaciones federales pasa a ocupar el puesto noveno en ingresos per cápita federales. Alaska pasa del puesto 18 al puesto número 1. California, que con su aportación per cápita se coloca en el puesto noveno, se sitúa en el 38 en el ranking federal de ingresos per cápita. Connecticut, que resulta ser el mayor contribuyente per cápita de EEUU, pasa a ocupar el puesto número 13 en ingresos federales. Mississippi, que ocupa el último lugar en contribución personal, pasa al puesto número 10 tras la solidaridad interestatal norteamericana. De lo reflejado en el informe de la Tax Foundation, agencia que se dedica desde 1937 a analizar la fiscalidad estadounidense, se puede ver cómo Alabama aporta 5.434 dólares por persona a la hacienda Federal, mientras que de esa Hacienda, ese Estado recibe per cápita 9.263 dólares. California contribuye con 8.028 dólares por persona y recibe 6.709. Connecticut entrega 11.522 dólares y recibe 8.795.

No es cierto que las cosas sean como nos las quieren pintar o colar. Y así podríamos seguir. Como decía mi amigo, si tiene que ser, que sea, pero por favor, no traten de engañar más.

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