Señores de alta cuna y baja moralidad

ISIDRO

                         Que mal os tuvieron que tratar vuestros progenitores. Dicen en mi pueblo, aunque también esta palabra esté devaluada en la actualidad, “que es de bien nacido ser agradecido” por lo que me pregunto: ¿qué les hicieron a estos chicos del gobierno sus progenitores? Hoy, pensionistas.

Isidro Carpio (*) en Crónica Global> 27/9/2913  Podéis ser hasta incompetentes, porque aprobasteis según Wert, con una nota inaceptable para el acceso a la vida universitaria, claro que para eso estaban las dádivas, cosa usual en aquellos tiempos de lisonjas, autoritarismo y caciquismo, o simplemente porque no tenéis más luces, y si las tenéis las habéis puesto al servicio de la banca o de las oligarquías financieras y no al servicio de los ciudadanos.

Ya que de otra forma no se entiende tanta inquina contra nuestros mayores, comentamos no hace mucho este tipo de actitudes cuando decidisteis congelar las prestaciones y se nos vaticinaba un proyecto de reforma sobre las pensiones, para la sostenibilidad del sistema, pues bien, este ya lo tenemos encima y trae malos presagios para los pensionistas de este país.

Nuestros mayores tendrán una pérdida del poder adquisitivo aproximadamente de un 20% en los próximos años, teniendo en cuenta que para este cálculo se han utilizado los valores actuales de carestía de vida. Para los profesionales de pervertir el lenguaje, está claro que para su política antisocial es un ahorro para el Gobierno de 33.000 millones de euros, que dejará de pagar a nuestros pensionistas. Visto desde el lado de los que van a dejar de percibir el diferencial del IPC es la no actualización de las pensiones tal y como se establece en el Pacto de Toledo.

¿Cuántas líneas rojas tendréis que traspasar de aquellas que prometisteis no cruzar?

Una vez más llueve sobre mojado, es lo de siempre, los más débiles de la cadena, que ya es demasiado pesada para arrastrar, serán nuevamente el objeto de las políticas neoliberales del Gobierno. Estos ciudadanos, tienen merecida una pensión publica por el esfuerzo y trabajo realizado para la generación de riqueza del país. Nuestros pensionistas en estos momentos son el sustento de sus hijos emancipados y en paro, que retornan al hogar por carencia de recursos. Pues bien, ahora se les invita a morir porque son un lastre para la economía de España, vista desde vuestra concepción ideológica y de vida.

Es de vergüenza, ¿qué trauma sufristeis o se os infligió para que hoy odiéis y les castiguéis de esta manera? Eso si, no tenéis ningún pudor para financiar con dinero público los bancos, gastaros el dinero en eventos, en subvencionar a la prensa para mayor gloria de vuestro ego o en financiar a la iglesia, a todas luces anticonstitucional, para que anule vuestros matrimonios eclesiásticos contraídos en la endogamia y finalmente seáis beatificados. Desvergüenza es lo que tenéis.

Por no tener, no tenéis ni hombría para mantener vuestras promesas electorales. ¿Cuántas líneas rojas tendréis que traspasar de aquellas que prometisteis no cruzar? Os recuerdo: “No recortaremos las pensiones, la sanidad y educación”. A su vez prometíais solemnemente que jamás pondríais dinero público para sanear la banca privada.

No es que mintáis, cosa largamente demostrada, aunque alguno de vuestros correligionarios se ofenda, no es que la corrupción os rodee como soga se ciñe al ahorcado, no es que no sepáis hablar inglés. Lo que oscurece vuestro gobierno es la saña con la que actuáis contra los más débiles, es el querer llevar a un país moderno a las cavernas y esto es lo que la ciudadanía no os perdonaremos.

Vosotros, que no ha mucho hablabais de la pérdida de valores, ahora se me hace costoso saber de qué valores hablabais, ¿quizás de cómo financiarse ilegalmente, de cómo enriquecerse a costa del trabajo de los demás, de cómo obstaculizar a la justicia? ¿De qué valores hablabais?

No serán los principios de vuestro ideario neoliberal, porque si es así, también habéis fallado. Habéis visto la caja de los dineros del Estado y del patrimonio del mismo, e inmediatamente habéis pasado de la tan reiterada no intervención del Estado en la cosa privada a la intervención más descarada vista a lo largo de los 35 años de democracia, financiando con dinero público la mala gestión de vuestros amigos de linaje, en bancos y en empresas privadas, cuando no, hacéis de la sanidad y de la escuela pública un negocio para los amigos. Mientras tanto, nuestros mejores activos, los jóvenes, nunca mejor cualificados, se ven mendigando un puesto de trabajo en los países de nuestro entorno. ¿Estos son los valores de vuestra ideología?

Bravo, habéis llenado las calles de gente desocupada

Una simple reflexión nos hace ver de inmediato que no vais a parar ahí, vuestros amigos han montado sus negocios a costa de la salud y enseñanza publicas de este país, ahora falta engordar a las compañías de seguros y nuevamente los bancos, malditos bancos privados y sus mentores, con sus productos financieros de planes de pensiones o planes de jubilación.

Esta forma de gestionar lo publico no deja de ser un aviso para navegantes, para todos aquellos ciudadanos en activo, que no sabemos si nos podremos jubilar con una pensión publica, a pesar de haber contribuido con nuestras cotizaciones. Por cierto, en mayor medida que nuestros diputados.

Bravo, habéis llenado las calles de gente desocupada, de hambrientos, nuestros mayores ya no tienen para comer y seguís mortificándolos y expropiando sus pagas, deseáis implícitamente su muerte para que no sean una carga para el Estado. No os olvidéis, todos tenemos a nuestros mayores un gran cariño por ser nuestros padres, tíos o amigos. ¿Vosotros tenéis de esto? Y tampoco os olvidéis que el Estado somos todos nosotros.

Solo nos queda un consuelo, padeceros mientras os dura la mayoría absoluta y esperar que el pueblo, palabra denostada para vosotros, no os de ninguna oportunidad en las próximas elecciones generales enviándoos a la oposición, de donde nunca tuvisteis que haber salido.

(*)Vicepresidente de Ágora Socialista. Ex teniente de alcalde en el Ayuntamiento de Mollet del Vallès (Barcelona).

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