Isidro Carpio (*) en El Debat: ¿Quién ha de cambiar esto…?

  ISIDRO                           Seguro que la intervención divina no será, ya que si ésta se pronunciara lo haría a favor del explotador, y no del obrero… Pues si esto lo tenemos claro, cosa que yo dudo, pongámonos manos a la obra. Claro que para ello tenemos que diferenciar previamente donde esta cada uno, ya que a mi me da que el obrero que tiene trabajo se siente burgués, el sindicalista, empresario, y el político de carrera, es decir el que ha hecho carrera con la política, poco menos que dios. 

Y así no hay quien haga nada de nada, a eso ahora también se le llama PAZ SOCIAL. Mientras a mi no me toque.

Mariano a esto posiblemente lo llame vivir por encima de sus posibilidades, y está en lo cierto, solo que le falta decir que los ciudadanos tenemos un problema acojonante: que no sabemos lo que somos ni quien somos. Parece que nos han invitado a una cena de postín y hemos ido, nos hemos visto rodeados de luces y de Armani, y algunos se han creído que su mono de trabajo, como si fuera un sueño, se ha convertido en un lindo frac. Pero la realidad no tiene nada que ver con los sueños de cenicienta y a nosotros siempre nos dan las doce.

Pues amigos míos, despertad, si es que en algún momentos os habéis visto en esa cena, y en la que muy posiblemente no estaremos nunca. A nosotros nos toca estar en nuestro puesto de trabajo, si es que al final luchamos por él. Seremos felices viendo como nuestros hijos prosperan, eso sí, peleando por sus derechos. Nadie les va a regalar nada de nada, se lo tendrán que ganar, pero para ello nosotros tendremos que pelear porque no nos quiten lo ya conseguido y avanzar hacia una sociedad cada día sea más justa, donde el capital forme parte del proceso productivo, pero sin ventajas ni privilegios.

Desde fuera de la geografía española se nos empieza a ver como un pueblo cobarde, temeroso del patrono y que renuncia al orgullo como pueblo. Esta derecha, heredera de los golpistas de la Republica, una vez más nos esta ganando la partida. No nos fusilan porque está mal visto en los tiempos modernos que corren. Ya sabéis, ellos siempre guardan las formas ante los demás. Si no, se las inventan, las justifican, y los necios seguimos siendo nosotros.

Esta España de hambruna, a la que nos ha llevado el gobierno actual, está sumida en un falso estoicismo y piensa que los males que le acechan hay que soportarlos como castigo divino, cuando la naturaleza de nuestra desgracia es la corrupción, el mal gobierno, la defensa de los intereses oligárquicos en contra de las clases populares, justificado todo ello por una crisis financiera generada por los propios corruptos, los que hacen de la política una profesión y olvidan la vocación de servicio publico, y por supuesto por los que evaden los capitales a paraísos fiscales, que son defendidos por los oligarcas desde instituciones como son las Europeas, pues no los persiguen y los autorizan dentro de la propia comunidad o generan leyes de amnistía fiscal para legalizar su dinero más que oscuro.

Hoy, cuando llevamos más de 3.600 suicidios por causas de precariedad económica y, de ellos, más de 1.600 por desahucios, cuando los salarios han bajado más de un siete por ciento, los precios han subido más de un 12 por ciento y los impuestos en algunos servicios más del sesenta por ciento, en España sigue habiendo PAZ SOCIAL.

En otros países, sí, esos a los que llamamos del tercer mundo o en vías de desarrollo, si un día un ciudadano se quema a lo bonzo, por circunstancias parecidas a las que en nuestro país llevan a la gente al suicidio, al día siguiente han preparado una revuelta donde caen gobiernos dictatoriales y déspotas.

Pero nosotros, que cada día nos despertamos con un nuevo sobresalto, que los partidos se financian ilegalmente, que éste ha quebrado su empresa y el dinero se lo ha llevado a algún paraíso fiscal, que los amigos de nuestros gobernantes han pactado la privatización de la sanidad, que no se van a pagar las revisiones comprometidas para las pensiones, que distintas administraciones autonómicas han decidido no hacer frente a la ley de la dependencia, que en los colegios públicos no habrá becas de comedor, y así un sin fin de medidas políticas que descapitalizan el estado y hacen más pobres a los ciudadanos.

Pero si por casualidad todo esto a algunos les pareciera poco, ahí están las escandalosas subidas sobre bienes de consumos primarios, que ya llueven sobre mojado. Entre ellas, subida del butano un 7,3% , la luz sube hasta el 77% en los conceptos fijos del recibo como es la potencia contratada, a lo que hay que añadir la subida realizada del IVA del 18 al 21 por ciento, la subida bestial del agua hasta un 50% y, por si fuera poco, la subida de los carburantes, que en referencia al mes de agosto del año pasado se han elevado un 7,2%, situándose el litro de la gasolina de 95 a 1,49 euros.

No me gustaría seguir con este tono de mi artículo de opinión, pero no me queda más remedio, ya que aquello de lo que no se habla se olvida, y contribuiría como los demás a esa pseudo Paz Social.

El problema es que cualquier tema que toques está contaminado de estas políticas nefastas. Si hablamos de la justicia, vemos como un Juzgado de Madrid, concretamente el nº 5, sentencia a un joven, ya os podéis imaginar cuál sería su situación social, a un año de cárcel por el robo de una gallina valorada por el propio tribunal en cinco euros. Me pregunto: ¿cuántos años deben de imponer al que defrauda, al que evade, al que obstruye a la justicia, al perjuro, al que conspira, al que se financia ilegalmente, al que prevarica, al que en función de su cargo o estatus social obtiene ilícitamente beneficios multimillonarios?

No quisiera cerrar este artículo sin una ironía a las informaciones que trasmiten los representantes del Gobierno. “España está a punto de salir de la recesión económica”, en el mes de Agosto el empleo ha crecido en 31 puestos de trabajo, mi enhorabuena a los recién llegados al mundo del trabajo, espero que no sean asesores. ¿Pero qué pasa con los otros 5.999.969 parados? A este paso nos situaremos en el pleno empleo en el año ni se sabe… Como veréis, éstos no arreglan el problema, forman parte del mismo.

(*) Isidro Carpio es Vicepresidente de Ágora Socialista