La puesta en escena cambiará en los próximos días

 

                        ISIDROIsidro Carpio (*) en El Debat 20/8/2013

Hasta el momento, todos hemos manifestado que el Partido Popular no tiene discurso, a no ser que se entienda el silencio cómplice como tal, ante los avatares de su situación de presunta financiación ilegal. Los líderes que salen a la palestra dicen la suya sin encomendarse a un proyecto que explique mediante la lógica algo creíble. Lo que nos ha llevado a la conclusión de que todos mienten.

Visto desde esta perspectiva nos preguntamos ¿qué está ocurriendo? ¿Qué efectos produce esta situación en la ciudadanía? Pues que la ciudadanía se está acostumbrando a convivir con la mentira intoxicante de los miembros del PP y de los integrantes del Gobierno. Esperemos que no llegue a una situación de síndrome de Estocolmo, por el cual las víctimas, en este caso los ciudadanos, se solidaricen con sus gobernantes corruptos y justifiquen sus tropelías.

El PP es consciente y por ello sus silencios y sus salidas de tono. Ellos saben que el tiempo juega a su favor: cuanto más se dilate en el tiempo una resolución judicial, en la cual tienen puestas todas sus expectativas, mejor. Esta estrategia no planificada, pero activa, les está permitiendo sacar “conejos de la chistera”: ahora la pseudo mejora de la situación económica, ahora generamos un conflicto externo como Gibraltar, otrora la Isla de Perejil. Y declarar antipatriotas a todos los que no compartan sus teorías.

Este tipo de actuaciones pretenden desviar la atención de los problemas verdaderos, que comienzan por asumir las responsabilidades políticas, como paso previo a la recuperación de la credibilidad de los ciudadanos en sus instituciones. No se puede consentir que cualquier acto o manifestación en contra del desgobierno se interprete por el PP como un acto fascista, cuando ellos son los representantes de dicha ideología.

Cualquier política o acción que provenga de este Gobierno está deslegitimada, pues si bien es cierto que determinados ilícitos cometidos puede que no sean juzgables, por estar prescritos, no es menos cierto que sus autores son culpables, aunque irresponsables penalmente, ya que el ilícito se produjo. Lo único es que no resarcirán a la sociedad con la correspondiente pena, ni tampoco tendrán que seguir ningún programa de reinserción social, ya que están tan plenamente reinsertados que forman parte de la clase dirigente del Partido Popular, cuando no del Gobierno de la nación.

Sus adláteres y contertulios, conocedores de la falta de discurso coherente, están desarrollando una labor ingente apareciendo en todos los programas de TV, de radio y, cómo no, en el medio que dirige el nuevo Goebbels de la política española, pretendiendo generar un nuevo estado de opinión. Coordinados por el vocero mayor del reino, de las políticas neoliberales, el que afirma que el golpe militar en Egipto es más democrático que el gobierno derrocado de Mursi. Este tipo de personajes opinan que cuando los resultados le son propicios la democracia le va bien, pero cuando los resultados le son adversos solo entienden de contubernios para derrocar a los gobiernos democráticos. Esta afirmación no está basada en ninguna simpatía hacia la organización de los Hermanos Musulmanes, pues estamos en contra de cualquier manifestación integrista, sino desde el punto de vista de respeto a las reglas del juego democrático.

A lo que íbamos, este “señor” con manifestaciones como las ya comentadas y con una puesta en escena acompañada de múltiples gesticulaciones groseras, insultantes y descalificadoras para sus compañeros de tertulia, es el encargado de elaborar el nuevo discurso, que parte de un procedimiento judicial, que si bien en un principio parecía que iba por buen camino, a día de hoy empieza a mostrar signos de cansancio, lo que propicia algunas lagunas. Por ejemplo ¿dónde están los corruptores? ¿Dónde han quedado las imputaciones por perjurio? ¿Dónde están los registros domiciliarios? ¿Es ahora el momento de solicitar no se qué ordenadores, después de seis meses de instrucción?

No es de extrañar que nuevos portavoces del PP se envalentonen y amenacen con poner querellas, contra aquellos que se atreven a decir que el PP tiene una contabilidad “B”, cuestión esta, por otro lado, más que probada, tal y como ha manifestado la Intervención General del Estado.

Recomendaríamos al señor Pujalte que esta querella la ponga contra la Administración del Estado y si no, mejor que comente en sede judicial el silogismo que ha verbalizado comparando la estancia del señor Bárcenas en el PP con la milonga del hotelero que contrata a un empleado que resulta ser traficante de droga. Para poner este ejemplo debe de estar bien informado, tal vez ha veraneado por Ibiza y ha compartido charla con antiguos amigos del PP y hoteleros a la postre.

Su estrategia pasa por decir que la única responsabilidad política del PP es aquella que determine la justicia mediante la correspondiente sentencia, siempre que el sujeto sea miembro del Partido Popular. Esta premisa es torticera y falsa. En primer lugar porque los reos de la justicia lo son a título personal y no político.

Sería más correcto decir que todo penado por la justicia queda inhabilitado para ejercer la política, y aquellos que no fueron castigados por la justicia, porque para el derecho no son responsables, porque sus delitos prescribieron o bien porque sus conductas constituían infracciones administrativas, deberían recibir, por la salud del sistema democrático, la condena política de su partido, de las instituciones y de la sociedad, quedando inhabilitados para ejercer cargos o contratar con la Administración Pública.

En segundo lugar deben asumir responsabilidades políticas aquellos que nombraron, mantuvieron y apoyaron a individuos en cargos de responsabilidad, tanto en el partido como en la Administración, condenados penalmente por conductas cometidas en el ejercicio de dicho cargo, aunque ya no pertenezcan al Partido que los nombró o cualquier otro. Máxime cuando de esta actividad se ha producido un resquebrajamiento en la moral pública. Todos aquellos que nombraron a otros para que en su nombre ejercieran las actividades de tesoreros, gerentes o recaudadores tenían y tienen una responsabilidad ineludible, y no podemos aceptar como excusa que ellos no tenían el control de las cuentas diarias, pues en el fondo esa era su responsabilidad real, controlar, vigilar, a quienes nombraron para gestionar la cosa pública.

Así pues atentos a esta maniobra, lo único que se pretende es paliar dentro de lo posible la caída constante de opción de voto y presentarse a las próximas elecciones diciendo que eso de la corrupción o lo de la contabilidad “B”, lo de los sobresueldos y otras minucias, era cosa inventada por la oposición y en todo caso cosa de cuatro sinvergüenzas que recalaron en el Partido Popular ya que el PP sigue siendo el Partido de los trabajadores, el que ha salvado a España de la crisis económica. Eso sí, dando las gracias por su colaboración a las clases populares en esta gesta, por tanto una vez más pervirtiendo la política con la mentira.

(*) Isidro Carpio es Vicepresidente de Ágora Socialista

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