Pepe Castellano: MANOLO ARTACHO en nuestra memoria.

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Mañana día 12 se cumple el sexto aniversario del fallecimiento deManolo Artacho a quien dedico este post que ruego sea publicado en el blog de ÁGORA SOCIALISTA como testimonio de nuestro recuerdo imborrable por toda la suerte que tuvimos de haberle conocido y por haber podido contar siempre con su entusiasta colaboración que en mi caso se extendió a lo largo  de más de treinta años.

A continuación reproduciré el texto que le dediqué a través de nuestro blog y de los correos electrónicos ya que no me encontré con ánimos para intervenir durante su sepelio donde sí lo hizo Olegario Ortega en un memorable discurso, con muy sentidas palabras que resumían perfectamente todos los sentimientos de pésame y admiración que nos transmitieron tantos y tantos amigos y compañeros por la desaparición de Manolo a quien siempre consideré un hermano.

“No sé ni como empezar. Silvia Artacho me acaba de decir que Manolo, su padre, mi hermano, ha muerto. Después, el llanto no me ha dejado ni acabar la conferencia. Tuve que colgar y llamarla minutos después. Silvia me ha dado una nueva muestra de quien era su padre y como supo enseñarla: Su hija comentaba el deseo de la familia de que quienes tanto le queríamos  pudiéramos leer unas palabras en el momento de despedirle y cuando le dije que yo no estaba en condiciones de hacerlo, ella que es la principal dolorida me dio una gran lección recordándome que su padre, mi hermano Manolo nos está mirando y no desea que en estos momentos de dolor perdamos la serenidad. 

Si el tópico que ya hemos tenido que repetir demasiadas veces nos dice que los socialistas no mueren sino que se siembran, Manolo ha ido repartiendo generosamente su simiente en vida durante muchos años. Sindicalista de primera hora, junto con otros miembros de UGT protagonizó lo que el y yo llamábamos la ocupación y expropiación de la fábrica donde trabajaba. Un empresario que no era capaz de garantizar el mantenimiento de los puestos de trabajo vio como los trabajadores ocupaban las instalaciones y forzaban una solución que les convertía en dueños de los edificios y demás medios de producción para constituir una sociedad anónima laboral y sacar adelante una de las primeras marcas de cubertería de España.

Junto con el amigo Fernández Vergara, nos permitimos el gustazo de prestar al proyecto una modesta colaboración en materia de marketing, informática y organización en el intento de consolidar aquella pequeña revolución que con tantas dificultades ha ido sobreviviendo a duras penas durante muchos años. Manolo y su amigo Antonio Martín hicieron hace unos meses un último esfuerzo que ojalá consolide por lo menos los puestos de trabajo de todos los que continúan en el barco.

De Artacho, de mi hermano Manolo tengo que decir que en más de treinta años esta es la primera vez que tengo que echarle algo en cara, se nos ha ido de sopetón, como no podíamos esperar. El mismo sábado por la mañana quedábamos para después del dia 26 de Agosto que volvería de Málaga y de su Antequera natal, lugares que visitaba con frecuencia. Se sentía hijo de Antequera y de Esplugues indistintamente. Como muchas veces comentábamos, las raíces que de vez en cuando regaba en Andalucía daban lustre a los frutos que nos dejó en Cataluña. Tanto allí como aquí le echaremos de menos todos aquellos que hemos ido asistiendo a su siembra durante tantos años, las gentes del UGT, del PSC-PSOE, de Esquerra Socialista de Catalunya y de Ágora Socialista, corrientes de izquierda en las que participó desde primera hora, y los colectivos de tantas empresas en crisis a quienes ha dedicado sus esfuerzos y muchas veces su propio dinero para ver de salvar lo que a veces parecía insalvable. También le notarán a faltar las gentes de Espluges por su trabajo en ACSAL, por su presencia entusiasta en diversas asociaciones y en las tertulias, y por aquellos años en los siendo regidor y Teniente de Alcalde colaboró a sentar las bases de lo que hoy es la brillante realidad de esta Ciudad.

Le echaremos de menos todos, sus familiares y amigos, sus hermanos de Ágora y, sobre todo, Pepi, Mari Angels y Silvia, su hija a la que adoraba tanto y de la que se sentía tan orgulloso como nos sentimos quienes por haberle querido y conocido vemos que en ella nos ha dejado lo mejor de sí mismo.

Un abrazo a todos cuantos le querían, un gran abrazo que nos une a todos cuanto le seguiremos queriendo hasta que volvamos a encontrarnos con él más allá de las injusticias que combatimos juntos y que ahora seguiremos combatiendo para ser dignos de su ejemplo y su memoria.

Pepe Castellano, 11 de Agosto de 2013