Isidro Carpio en El Debat: Y ahora la moción de censura

ISIDRO

                       ¿El presidente del Gobierno forma parte de una trama corrupta, que ha generado pingües beneficios tanto a particulares como al partido que el mismo preside y que sustenta al Gobierno? ¿El presidente del Gobierno ha dicho la verdad? ¿Se han dado las suficientes explicaciones? ¿O hemos asistido a un vodevil grotesco, plagado de actos que no han producido hilaridad entre los congresistas, como en aquella ocasión de los “hilillos de plastilina”… 

Los ciudadanos presenciamos ayer uno de los actos más vergonzantes de la democracia, la comparecencia de Mariano Rajoy en la Cámara Baja, porque la sede de la soberanía nacional, el Congreso de los diputados, está en reformas, pero esta no es la cuestión evidentemente. La cuestión es: ¿El presidente del Gobierno forma parte de una trama corrupta, que ha generado pingües beneficios tanto a particulares como al partido que el mismo preside y que sustenta al Gobierno? ¿El presidente del Gobierno ha dicho la verdad? ¿Se han dado las suficientes explicaciones? ¿O hemos asistido a un vodevil grotesco, plagado de actos que no han producido hilaridad entre los congresistas, como en aquella ocasión de los “hilillos de plastilina”, sino más bien vergüenza, impotencia y soportar los insultos de la bancada de los populares, en una muestra más de su cultura democrática?

Evidentemente, la relación entre el presidente y el ex tesorero del Partido Popular va más allá de una relación de empleador y empleado, más allá de una relación de mera amistad, su relación es y ha sido la de socios, de ahí los consejos de “Luis tú aguanta, ya veremos lo que podemos hacer” mientras tanto se financiaba ilegalmente el Partido Popular y se cobran sobresueldos ilegales, ¿podríamos decir que forman un comunidad de interés mutuo?

Desde la caza de elefantes en Botsuana se ha puesto de moda la frase “me equivoqué, lo siento y no volverá a suceder” claro que el que pronunciaba esta frase era el Jefe del Estado, como consecuencia de la crítica ciudadana por su participación en una cacería, que si bien en otro tiempo estaban bien vistas, en los tiempos actuales hiere la sensibilidad de muchos ciudadanos. Nada que ver con lo que actualmente está sucediendo.

El presidente de un Gobierno democrático no puede acogerse a esta frase para evadir sus responsabilidades ante un caso de corrupción que cuestiona su honorabilidad, la financiación ilegal de su partido y desacredita a España. En democracia, sin entrar más al fondo, el que se equivoca aunque sea escogiendo amigos que acaban siendo delincuentes, la paga. Máxime si las gestiones de estos amigos entran en connivencia con los que gobiernan y se realizan prácticas que son contrarias a los principios de ética pública y a su vez atentan contra el sistema democrático.

Ha tenido la oportunidad de hacer algo digno, por lo menos así se lo reconocería la ciudadanía, dimitiendo y marchándose. Pero no, el señor presidente ha escogido el peor camino posible, resistir en su puesto aunque la gran mayoría de los ciudadanos prefieren creer a su amigo delincuente que a él mismo ¿Por qué será? Usted y el coro que le rodea, dirigentes de su partido también cuestionados ó como ustedes prefieran, personajes no ajenos a las lisonjas que repartía su amigo Bárcenas, han confundido hablando democráticamente, legitimidad con chulería.

No voy a ser yo quien cuestione la legitimidad de los resultados que ustedes obtuvieron en las urnas, aunque bien pensado, si se financiaron ilegalmente, su resultado parte de un ilícito, y como diría su señor Trillo habría que invalidar todo el proceso. Pero bueno, esta no es la cuestión, lo cierto es que hicieron trampas tanto en las promesas electorales como con la financiación ilegal, y así obtuvieron una mayoría absoluta, en la cual se basan para seguir gobernando, mostrando unas actitudes chulescas propias de caciques, más que de gobernantes con una determinada ética y práctica democrática. No basta para gobernar tener una mayoría absoluta, hay que ser dignos en el cargo. La mayoría absoluta no es una bula que permita al gobernante hacer su voluntad con desprecio a los demás, y mucho menos hacer de su voluntad Ley.

No dejan ustedes muchas salidas, toda la oposición está en contra de ustedes, la gran mayoría de los ciudadanos si tuvieran que votar, hoy no les votaría, estos son víctimas de tener secuestrado el voto que les dieron en su día. El hecho de que estén destruyendo ustedes su propio partido es una cuestión que no tendría la más mínima relevancia si a la vez no destruyeran la confianza de los ciudadanos en las Instituciones y en el sistema democrático.

Los ciudadanos esperamos de la oposición, toda ella, que presente una moción de censura, que a sabiendas de que no prosperará, por esa mayoría parlamentaria que ustedes tienen, al menos sirva para denunciar las prácticas amorales que ustedes realizan utilizando la confianza que un día les dio la ciudadanía, de la cual ya no son merecedores.

En este debate de la moción de censura a lo mejor nos enteramos del verdadero autor intelectual del montaje para el cobro de comisiones ilegales, es sospechoso que determinados años de esa contabilidad paralela del Partido Popular acreditada no solo por los “papales del señor Bárcenas” sino por la Intervención del Estado, no hayan visto la luz. ¿No existen? ¿Es la garantía para el no retorno a la política de algún miembro destacado del Partido Popular? ¿Sabremos algún día quien es el señor X? ¿Sabremos algún día todos quiénes son todos los titulares del dinero de las cuentas del señor Bárcenas en paraísos fiscales?

Lo que sí sabemos es que España tiene un presidente de Gobierno cuestionado no solo dentro de nuestras fronteras sino también fuera de ellas. Lo que supone el descrédito y el hazmerreir de nuestro entorno.

Isidro Carpio García es Vicepresidente de Ágora Socialista

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