El Debat, 2/7/2013: El síndrome de Cataluña

Ahora es la oposición los que nos quejamos de que nos manipulan, estamos deprimidos, no nos sacan en la Tele, desprecian los himnos nacionales como lo ocurrido en los mundiales de Natación, incluso algún diputado comenta que ya es increpado por incontrolados separatistas invitándole a marcharse de su propio país por no compartir su derecho a decidir (que en realidad es negar a los demás, a la mayoría de españoles, el derecho a decidir), su derecho a la independencia…

Texto firmado con el pseudónimo “Negrín” (*).   Entiendo que cualquiera que se decida a iniciar esta breve lectura debe resultarle chocante el título de estos párrafos aunque espero que a lo largo del relato encontréis el sentido a mi decisión.

Llevo casi medio siglo viviendo en este país (Catalunya) y todavía sigo teniendo dudas de cómo me debo autodenominar en el caso que me lo pregunten. ¿Soy un charnego o no? Yo pensaba que ese calificativo estaba reservado por los autóctonos cuando se referían al nacido en el Principado pero de padres foráneos. Luego me enteré no hace mucho tiempo que este calificativo se extendía a cualquier mix genético siempre y cuando no pudieras demostrar que al menos tu primera generación de ascendientes haya nacido aquí. Desde luego “polaco” no soy, pues mi familia procede del centro-sur de España pero… todo llegará. De todas formas ¡Qué más da! Lo importante y eso es lo que debemos tener claro, los que estamos en esta situación, es que nos distingue el hecho diferencial. Ya lo decía allá por los setenta el que en un futuro llegaría a ser el Honorable President Jordi Pujol, identificando a la Marca Hispánica (Catalunya) como la frontera sur del Imperio Carolíngio frente a la cual, los visigodos, o sea el resto de Hispania, no hacíamos más que crearles problemas. Lo que no se cuenta de tan ingenua narración histórica es que ya hacía casi un siglo que ya estaban los musulmanes funcionando por toda la península, aquí también, a su libre albedrío.

Por lo pronto, después de lo escrito, nosotros (los visigodos) deberíamos estar agradecidos pues eso nos permite cierta capacidad de adaptación. Fijaros que en la Edad Media la nobleza castellana diferenciaba entre su clase privilegiada a los castellanos viejos y nuevos en base a la pureza de sangre. Evidentemente, eso no resultaría factible aquí, pues solo hace falta mirar nuestro entorno más natural para percibir ciertos rasgos norteafricanos en todos los status sociales se tenga el apellido que se tenga. Y no digamos del factor Rh, -ahí sí que nos perdemos-. Entonces ¿Que nos queda? Pues… el apellido, la cultura, las raíces, la historia, etc. En fin, todo lo que signifique un hecho diferencial que sea bueno para la causa.

Los grandes voceros de la prensa de gran tirada que ya empieza a parecerse a la del Movimiento, y aún más, algunos politólogos tertulianos radiofónicos, han llegado a la conclusión que esta crisis, esta larga crisis que nos afecta, ha traído como consecuencia el revival del espíritu independentista en Catalunya. Desde luego hay que darles parte de razón; sin embargo, yerran en la justificación de esta vorágine separatista.

Esta crisis ha sido deseada como coartada por parte de una clase dirigente acomodada tanto política (partidos indepedentistas), económica (selecto club social del Ómnium Cultural), o cultural (Institut d’Estudis Catalans). Para ellos, ha significado la tapadera perfecta a través de la cual podrán llegar a conseguir sus objetivos que no son sino el mantenimiento en el poder de los dos o tres centenares de familias que llevan siglos dominando Cataluña. En definitiva, cuanto peor es la situación económica y política, más favorece a sus intereses secesionistas.

Estaremos de acuerdo en que lo antes mencionado parecería puro masoquismo si se tratara de ciudadanos de la clase trabajadora cabreados hasta la extenuación por la mala política ejercitada por sus representantes que no ha hecho más que perjudicarles en los últimos tiempos. Sin duda habrá muchos de éstos que están por la labor del independentismo; sin embargo, no nos engañemos, quienes dirigen esta movida pertenecen a otra casta más bien acomodada, influyente intelectualmente y con buenos recursos económicos (empresariado catalanista) -acordáos del Ómnium Cultural-, apoyada momentáneamente por una parte de la ciudadanía catalana que, de momento, ya se está animando a tirar la piedra escondiendo la mano; son esos que de momento tienen dudas pero que si alguien no lo remedia finalmente saldrán como champiñones a la hora de recoger su fruto sembrado.

Y por el otro lado ¿qué tenemos? Pues tenemos, iba a decir lo que nos merecemos, un Gobierno Central inoperante que sigue la táctica de no dar importancia a esta movida pensando en el fondo aquello de “¡A ver si se aburren!”. Un gobierno que sigue sin enterarse de que va la película, inmerso en negar los numerosos casos de corrupción justificándose en el mal ajeno que son los casos de corrupción en la oposición, – y tú más-.

Ya me dirán si no es paranoico, y ahí nos incluimos todos, que somos de las pocas culturas, por no decir la única, que siempre nos alegramos del mal ajeno. Esta forma de ser la practicamos en la vida cotidiana, en el trabajo y como no, en la política, todo un sindrome. Si tenemos un problema interno, lo único que se nos ocurre es pensar como le debería ir peor a nuestro rival. Que tenemos malos resultados en unas elecciones, la primera reacción es culpar al que nos ha dejado de votar porque no sabe lo que hace. Si, si, no se rían, esto pasa. No me importa que el Barça gane o pierda la Champions; eso sí, siempre y cuando el Madrid la pierda.

Mientras tanto, los otros catalanes, aquellos de los que hablaba Candel o de los que denominaba Tarradellas como ¡Ciutadans de Catalunya! seguimos espantados y viéndolas venir, indefensos ante nuestros propios representantes que creen que saben y en el fondo no saben lo que nos tienen preparado.

Faltan menos de dos meses para la próxima Diada. Todos a la espera de esa cadena humana que pretende conectar distintos municipios de Catalunya. Desde luego no les falta imaginación a los de la ANC aunque ya son un poco repetitivos. En los años setenta montaron la Marxa (columnas) per la Llibertat. Esas caminatas de ciudadanos con banderas al aire que pasaban de pueblo en pueblo hasta confluir todas en Sant Boi el día de la Diada al grito de su famosa frase ¡Llibertat, Amnistía, Estatut d’Autonomía!, o vitoreando con entusiasmo aquello de la ¡Llibertat d’Expressió! Afortunadamente este segundo eslogan no creo que ya lo utilicen pues prácticamente la mayoría de medios de comunicación en Catalunya ya les dan soporte y es que ¡la pela es la pela!

Ahora es la oposición los que nos quejamos de que nos manipulan, estamos deprimidos, no nos sacan en la Tele, desprecian los himnos nacionales como lo ocurrido en los mundiales de Natación, incluso algún diputado comenta que ya es increpado por incontrolados separatistas invitándole a marcharse de su propio país por no compartir su derecho a decidir (que en realidad es negar a los demás, a la mayoría de españoles, el derecho a decidir), su derecho a la independencia. Pronto, si no despertamos, se le tildará de antipatriota llegando a una situación similar a aquellos políticos que en el año 1933 no comulgaban en Nürenberg con aquel fervor patriótico.

Despertad compañeros, esta nueva Ley de Referendum que negocian el Govern de la Generalitat y la oposición en el Parlament, es un engaño. Lo que se busca no es conseguir más participación ciudadana que por sí ya sería loable, sino porque el fin de esta Ley está contaminada.

Sabemos lo que quieren. El hecho de conseguir su Referendum ya es una victoria irrenunciable para los intereses independentistas. Lo que importa es conseguirlo, después ya habrá tiempo de subir el porcentaje hasta conseguir el 50,01% de los votos. No hay prisa, si han esperado tanto pueden esperar un poco más. Lo único que pido, compañeros, al menos los que nos dedicamos a eso de la política, que no seamos tan ingenuos y que exijamos a los dos partidos mayoritarios, PP y PSOE, una respuesta política inmediata a la desestabilización que un puñado de patriotas está provocando impunemente en la sociedad civil catalana.

(*) “NEGRIN”  es miembro de ÁGORA SOCIALISTA.

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