Sobre el boicot a la consulta soberanista (y III)

Así que, Pere Navarro, Toni Balmón y demás miembros de su Ejecutiva, a nuestras Marin, Parlon, etc. yo creo que ha llegado la hora en que tenéis que dejar de jugar en el terreno de los nacionalistas, con el reglamento de los nacionalistas y con demasiados nacionalistas vistiendo nuestras camisetas…

Artículo de Pepe Castellano en El Debat> 19/6/2013 

Para este tercer y último artículo de la serie, finalizaba el anterior dejando como pendiente de definición el cómo, la forma en la que a mi entender los socialistas deberían aplicarse a poner en marcha políticas dirigidas a conseguir dos objetivos principales, el primero de los cuales no puede ser otro que forzar una transformación radical de escenario para acabar con la falsa visión de una Cataluña independentista, enfrentada a España y en riesgo de quiebra social y el segundo, la recuperación del papel que corresponde al PSC como principal fuerza de la izquierda catalana con la consiguiente remontada electoral que saque al socialismo catalán del pozo en el que ellos mismos se han ido hundiendo después del lamentable proceso estatutario y los dos gobiernos tripartitos.

Esas imprescindibles políticas tienen mucho que ver con el enorme complejo que nos ha traído hasta aquí, el complejo de inferioridad frente al nacionalismo porque ya es hora de que todos los dirigentes socialistas asuman y pregonen alto y claro, que nacionalismo y socialismo son conceptos absolutamente contrapuestos y, aún más, que proclamen la superioridad moral del socialismo que desde la legitimidad democrática defiende la justicia y los derechos de la mayoría frente al nacionalismo que, despreciando la legitimidad derivada del sistema democrático, apela a falsos derechos históricos de casta, cuasi tribales, en beneficio de las élites que secularmente han dominado Cataluña y que para mantener sus privilegios incluso no han dudado en alimentar malsanos egoísmos y en promover artificiosos enfrentamientos contra el resto de los españoles aún a riesgo de provocar la ruptura de la paz social entre los propios catalanes.

Una vez asumido eso sin la menor sombra de duda, el PSC debe esforzarse en defender, sin fisuras, con lealtad y contundencia, el proyecto común con todos los demás socialistas españoles, defender la Constitución incluso lo en ella establecido sobre su posible modificación; el PSC debe dejar de apoyar e incluso tiene que denunciar a quienes incumplen las leyes y las sentencias de los tribunales, debe rechazar las mentiras del déficit fiscal porque quienes pagamos impuestos somos las personas y no los territorios, del mismo modo que no son los territorios sino que somos los ciudadanos los titulares de derechos de lengua y que la inmensa mayoría de catalanes tenemos al castellano como lengua propia, lengua común con los demás españoles y con otros quinientos millones de personas de todo el mundo, todo ello asumiendo la defensa y promoción del catalán y las demás lenguas autonómicas.

Y para finalizar, como consecuencia de cuanto hemos descrito anteriormente, el PSC, sus dirigentes orgánicos e institucionales y, particularmente sus alcaldes y alcaldesas, tienen que ponerse inmediatamente manos a la obra para acabar con la absolutamente falsa apariencia de una Cataluña separatista y enfrentada al resto de España, poniendo en marcha una gigantesca campaña de promoción de los valores y de esa superioridad moral del proyecto socialista frente a los egoísmos y los propósitos de rapiña del nacionalismo para que los cientos de miles, quizás millones de ciudadanos, dejen de sentirse los huérfanos de la izquierda y, recuperando su confianza en el PSC, demuestren a Cataluña y a España entera que los que pretendiendo imposibles paicillos de la señorita Pepis y que con sus permanentes desafíos a la legalidad nos han pintado el escenario de una Cataluña separatista, insolidaria y en permanente cabreo contra la España de la que somos parte inseparable, que los que montan truculentos referendillos no son más que una inmensa minoría alentada por falsos profetas y desleales gobernantes que disimulan su incapacidad y ocultan la cartera detrás de la bandera.

Así que, Pere Navarro, Balmón y demás miembros de su Ejecutiva, a nuestras Marin, Parlon, Pilar Díaz, etc. yo les digo que creo llegada la hora en que tenéis que dejar de jugar en el terreno de los nacionalistas, con el reglamento de los nacionalistas y con tantos nacionalistas vistiendo nuestras camisetas, porque es necesario que entendáis, compañeros, que el proyecto socialista pasa por asuntos tan elementales como los que me he permitido describir y que un referéndum sobre el independentismo, con el liderazgo y garantías como el que podría organizarse en Hospitalet y en las demás grandes ciudades de Cataluña, demostraría abrumadoramente cual es la Cataluña real, esa Cataluña cuya defensa debe asumir el PSC si es que aún se está a tiempo de superar el cuesta abajo al que irreversiblemente parece estar voluntariamente condenado.