De identidad e identidades en Hospitalet.

 BLOGPEPE                                       … ‘Se trataba sin duda de definir a Hospitalet como lo que realmente era y sigue siendo hoy mismo, un verdadero crisol en el que se funden en pie de igualdad multitud de aportaciones culturales de la inmensa mayoría de hospitalenses procedentes de todas la tierras de España y del extranjero’.

Pepe Castellano (*) en La Voz de Bcn> 19/6/2013 

El martes 11 de este mes de Junio, en el magnífico Centro Cultural de Bellvitge, tuve la oportunidad de asistir a una mesa redonda titulada L’Hospitalet, la identidad como motor de cambio”, enmarcada en el proyecto “L’H on”. El Futuro por delante”, acto presentado por la periodista María Antònia Sánchez en el que presentaron sus conclusiones los coordinadores y responsables de los diversos grupo de trabajo de ese ciclo, señores Paco Caballero (El deporte como instrumento de transformación económica y social), Oriol Homs (El model econòmic de L’H), Jordi Ibáñez (Educación, garantía de igualdad de oportunidades), Amadeo Juan (Valores y colectividad), Xavier Marcé (La cultura como instrumento de transformación), Jesús Navarro (La economía verde y la ciudad inteligente) y Emilià Pola (Salut e investigación, motores de transformación económica y social), todos los cuales ofrecieron a la numerosa asistencia auténticas lecciones magistrales como resúmenes hechos a partir de los trabajos elaborados por diversos colectivos ciudadanos.

Por mi parte, debo reconocer que, cuando se tratan temas identitarios, inmediatamente la imaginaria mosca se me sitúa detrás de la oreja o sea que me asaltaron ciertas reservas sobre la conveniencia o no de atender a la amable invitación que me hacía la ilustre alcaldesa y querida compañera, Nuria Marin así que hice una llamada telefónica preguntando si tras las exposiciones de los ponentes, habría coloquio abierto al público, interrogante que me fue respondido afirmativamente por el amigo José Luís Hernández.

Fue sin duda una mesa redonda de exposiciones y contenidos amenos, agradables, diría yo, que me permitieron aprender muchas cosas con las que ir rellenando mi escaso currículum, obtenido, como reconocí durante mi turno de palabra, declarandome persona formada exclusivamente en la universidad de la calle y de la militancia política y sindical, aunque no era para eso y para la breve presentación de mi modesta persona para lo que intervine en el debate.

En realidad, mi intención era hacer algunas aportaciones sobre el tema de las identidades que deberían plantearse como cuestiones previas tan sesudos conferenciantes y tan numerosa asistencia aunque lo cierto es que por lo que conozco de algunos de los componentes de la mesa y lo que me puedo imaginar de quienes no tengo el gusto de conocer, tengo muy serias dudas de que se hubiesen planteado nada ni medianamente aproximado a mi exposición que ahora voy a tratar de resumir, en la confianza de que me salga mejor que el discurso que allí mal hilvané, dificultoso y apresurado, por mor de mi falta de oficio y por alguna que otra interrupción, creo que no mal intencionada, por parte de la moderadora.

En primer lugar, expresé mi convicción de que tanto la identidad como la sensación de pertinencia, corresponden al ámbito de lo individual, de lo personal y que, en todo caso, si se ha de hablar de algo que se parezca a identidades colectivas, lo serían exclusivamente a modo de agregación, casi siempre subjetiva, en grupos formados por acumulación de las múltiples y  diversas identidades individuales pero que en todo caso, yo no me atrevía a decir cual era la identidad de los hospitalenses porque, aún conociendo a muchos de mis antiguos conciudadanos, estoy muy lejos de conocerlos a todos.

En segundo término, manifesté mi creencia de que en general, la inmensa mayoría de las personas suelen tener identidades concéntricas y compartidas… al menos, tras vivir allí más de treinta años, yo me siento hospitalense y también de Castelldefels, donde ahora vivo así como barcelonés, catalán, español… y hasta europeo, a pesar de la señora Merkel, o sea que mi indentidad es poliédrica lo que sin duda es bastante común por ocurrirles a millones de personas.

A continuación, aceptando lo de la identidad colectiva por agregación, expliqué que en Hospitalet se daban dos identidades, a saber, la identidad oficial, predominante por imposición contra natura en las instituciones, entre los líderes de opinión y otros estamentos, de una  parte y la identidad real, la identidad de la inmensa mayoría de hospitalenses, la identidad normal de la calle, muy ajena, por cierto, a la que sin duda pertenecen las oficialistas clases medias acomodadas tan bien representadas en el acto que estoy comentando.

Finalmente acabé mi dificultosa intervención con una anécdota ocurrida en los primeros años de la transición en el período en el que yo formaba parte del consistorio hospitalense (1979-1987). Se planteaba entonces en el equipo de gobierno municipal el escoger un símbolo para la Ciudad, decidiendo  entre el lógico y merecidísimo título de “CIUDAD CRISOL DE CULTURA” y una escultura de Arranz Bravo que, más allá de las intenciones del autor, entre los representantes del nacionalismo titular y del de sus entusiastas cómplices en la izquierda local, consiguieron que finalmente se acordase elegir a “LA ACULLIDORA” .

En el primer caso, se trataba sin duda de definir a Hospitalet como lo que realmente era y sigue siendo hoy mismo, un verdadero crisol en el que se funden en pie de igualdad multitud de aportaciones culturales de la inmensa mayoría de hospitalenses procedentes de todas la tierras de España  y del extranjero mientras que en el segundo, se materializaba la injusta y falsa definición de una Ciudad que pareciera acoger generosamente a docenas y docenas de millares de parias a las que los aborígenes dueños del lugar nos hacían el favor de ofrecer lo que en realidad ya era nuestro porque durante generaciones nos lo estábamos ganando sobradamente.

Intenté después, aunque apenas pude, vincular esa a  mi criterio errónea decisión sobre el símbolo de Hospitalet con lo que ha sido durante todos estos años la identidad que han venido detentando los sectores del oficialismo que se han aplicado con ahínco a ignorar la identidad popular, la de la calle y dije que así les ha ido –nos ha ido- la feria, porque el PSC que gobierna Hospitalet ininterrumpidamente nada más y nada menos que los últimos treinta y cuatro años, en las elecciones autonómicas ha pasado, sólo entre 1999 y 2012, de 52 a 20 diputados, todo un éxito, como puede verse!

(*) Pepe Castellano fue cofundador del PSC, es militante del PSOE y Presidente de ÁGORA SOCIALISTA.

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