Leguina en Barcelona, con ÁGORA SOCIALISTA

El viernes pasado el expresidente de la Comunidad de Madrid Joaquín Leguina dio una charla de promoción de su libro “el viaje de vuelta” invitado por Ágora Socialista. Inevitablemente, la situación política catalana y las relaciones PSC-PSOE centraron su intervención y la de las personas que participaron en el coloquio…

Francesc  Moreno en El Debat de 27 de Mayo, 2013

Leguina, cuya oposición al nacionalismo catalán es notoria, volvió a repetir su tesis que el PSOE debe plantearse presentarse en Catalunya. Recordó que el PSC ha perdido desde 2003 la friolera de 500.000 votos, la mitad de los que tenía, y ha pasado de 42 a 20 diputados. Actualmente las encuestas le dan entorno al 14% del voto. En estas circunstancias, dice Leguina, el hundimiento del PSC no sólo es letal para este partido sino también para el PSOE, que se ve perjudicado en el resto de España por las posiciones “nacionalistas” de los socialistas catalanes. Según él ha llegado el momento de que se acabe con una relación que no sirve para los fines para la que se creo. El origen de los problemas los situó Leguina en, a su parecer, la peregrina idea del dúo Zapatero- Maragall de impulsar un nuevo Estatut que nadie demandaba y que sólo ha servido para generar frustración y victimismo en Catalunya . Ambos se equivocaron gravemente al pensar que con un nuevo Estatuto se iba a solventar definitivamente la cuestión de la articulación de Catalunya en España. El segundo Tripartito significó persistir en el error al subordinar el socialismo al nacionalismo, y en esas continuamos.

Hasta aquí, sintéticamente, la postura de Leguina. Los intervinientes hicieron hincapié en que los problemas no nacen en 2003 sino que se arrastran desde la transición por haber regalado los partidos estatales y el PSC la hegemonía ideológica al nacionalismo catalán a cambio de su apoyo en el Congreso. La escuela, con su alteración de la historia transformando, por ejemplo, la guerra de Sucesión en guerra de Secesión, y unos medios de comunicación y una sociedad civil subvencionados se destacaron como arietes de la “nacionalización” y el control político de los ciudadanos. Frente a la hiperactividad nacionalista el estado lleva 33 años de vacaciones en Catalunya, resumiría el sentir de la mayoría de intervenciones.

Comparto parte de la intervención de Leguina aunque, como ya he escrito en otras ocasiones, creo que el fracaso del PSC se fraguó en la entrega de la Generalitat provisional a Tarradellas, preludio del triunfo de Jordi Pujol en 1980. También creo que es clave en la historia del PSC y de Catalunya la derrota de Ernest Lluch y su Nueva Mayoría en el Congreso socialista de 1982 a manos de los nacionalistas del PSC y sus aliados del Baix Llobregat. Pero eso es historia. Lo importante ahora es compartir o no la conveniencia de que el PSC y el PSOE rompan sus relaciones y que se presenten por separado a las elecciones. Dese luego si el PSC decidiera legitimar, aunque propugnara el no un referéndum ilegal, la ruptura sería inevitable. Entiendo que muchas personas se inquieten y otras busquen opciones políticas inequívocas ante la ambigüedad del PSC sobre el derecho a decidir. La postura actual del PSC sobre el derecho a decidir es difícil de entender para muchos catalanes e imposible de hacerlo fuera de Catalunya. Sobre todo porque el concepto es utilizado por los nacionalistas como equivalente al derecho unilateral a la secesión y sus actuaciones políticas así lo indican sin duda alguna. En manos de los nacionalistas el derecho a decidir se ha convertido en un eufemismo. En la cara amable del independentismo. Legitimar su estrategia, es lo que hasta ahora ha hecho el PSC, no tiene sentido si no se es independentista.

No obstante lo anterior, todavía hay que ver si Navarro cumplirá con lo que viene diciendo y no meterá al PSC en el Pacte Nacional que prepara Mas. Y si no lo hace, no avalará, como tampoco Duran si creemos en sus palabras, un referéndum ilegal, unas elecciones plebiscitarias o una declaración unilateral de independencia en el Parlament. En estas circunstancias es de interés para Catalunya que el PSC no rompa con el PSOE y que ambos impulsen una alternativa federal al independentismo. Todavía somos muchos los ciudadanos catalanes, también entre los militantes y simpatizantes de CDC, que pensamos que lo mejor para Catalunya y España es seguir unidas en el marco de una España y una Europa federales. Y aunque el PSC ya no sea el gran partido de Catalunya que fue, puede continuar siendo decisivo para decantar mayorías y evitar males mayores. En cualquier caso saldremos de dudas rápidamente.

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