Diego Vega en El Debat: El 1º de Mayo más triste

“La única parte de la riqueza nacional que realmente entra en la posesión colectiva de los pueblos modernos es… su deuda pública” (Karl Marx, Tomo Iº de El Capital, 1867)… Poco antes de la celebración del 1º de Mayo o Fiesta del Trabajo, los españoles recibíamos un mazazo no por previsible menos doloroso. La Encuesta de Población Activa (EPA) nos revelaba que nuestro país había alcanzado los máximos históricos de desempleo: más de 6 millones de parados, una tasa de paro del 27´2%.  
Por su parte, Eurostat, la agencia estadística de la Comisión Europea, anunciaba que el desempleo en la Unión había aumentado en marzo de 2013 hasta el punto de afectar a 26 millones 520 mil personas.

La Comisión afirma que el Producto Interior Bruto (PIB) de la zona euro sufrirá este año una contracción del 0´4%, una décima superior de lo que se había estimado hace un par de meses. El año que viene, la expansión del PIB apenas llegará a un 1´2.
Los datos sobre la UE-27 van en consonancia con lo anterior. En el conjunto de Europa, el PIB se contraerá este año un 0´1% y tan sólo aumentará un 1´4 en 2014.

Estos son los resultados de las políticas neoliberales basadas en los recortes, cuyo colofón en el caso español lo han constituido la reforma laboral y otras medidas que, como ocurre con el Real Decreto-Ley 4/2013 que dice apoyar a los emprendedores y estimular el empleo, son nuevos cañonazos disparados contra un mundo del trabajo que está a punto de perder sus últimas gotas de sangre. Responden al programa económico hegemonista que impone la burguesía, la alemana principalmente, al conjunto del continente europeo, y que interacciona con las prescripciones que lanzan los imperialistas del otro lado del Atlántico y con las miserias de nuestras lumpenburguesías locales.

La canciller federal Angela Merkel ha tensado tanto la cuerda que, para una economía centrada en las exportaciones como es la alemana, le ha significado ver aumentar la tasa de desempleo en dos meses consecutivos. A pesar de haber bajado en abril, ha subido en la comparación interanual. La Agencia Estatal de Empleo de Alemania asevera que aumentó en abril pasado un 7´1% frente a la décima menos del año anterior. Es lo que pasa cuando juegas a empobrecer sin tregua a tus clientes habituales.

Frente a este estado de cosas, se contraponen las dos cosmovisiones aceptadas oficialmente. Por un lado, la estrictamente neoliberal, la que insiste cínicamente y pese a la evidencia de los hechos, en que los culpables siguen siendo los Estados con un déficit público demasiado alto y con un mercado de trabajo que todavía necesita una mayor “flexibilización”. Es el sarcástico razonamiento urdido por la Comisión en atención a sus propios datos, y que ha expresado el “liberal progresista” Olli Rehn, vicepresidente y responsable de Asuntos Económicos, Monetarios y del Euro de este órgano ejecutivo de la UE.

Y en el que ya es el otro extremo a estas alturas, tenemos el ejemplo de la pálida Organización Internacional del Trabajo (OIT), cuyo director general, el ex sindicalista Guy Ryder, afirmó en el reciente vigésimo séptimo pleno del Comité Monetario y Financiero, máximo órgano asesor del Fondo Monetario Internacional (FMI), que la desigualdad de ingresos a escala mundial se debe a que los salarios se hallan por debajo de la productividad. Reconoció que esta caída salarial y el desempleo son la consecuencia de los programas políticos que se están llevando a término, unos programas que enquistan la crisis europea y ponen trabas al desarrollo de los países emergentes.

Con el objetivo de afrontar la situación, sugirió la clásica medida por la que los gobiernos han de invertir en infraestructuras y en formación, además de abogar por la mejora de los sistemas de crédito a la pequeña y mediana empresa, por la extensión de la cobertura de la seguridad social y por la revisión de las políticas salariales y demás condiciones de trabajo.

No hace falta decir de qué lado está el taimado Luis de Guindos, ministro de Economía y Competitividad español, también presente en la citada asamblea conjunta entre el FMI y el Banco Mundial (BM) celebrada en Washington. Lo más que ha hecho el que fuera sicario a sueldo de Lehman Brothers, una de las compañías financieras responsables del estallido de la crisis, ha sido recibir nuevas instrucciones con las que continuar aplicándole la eutanasia a España.

Pero no habiendo sido bastante, el Banco Central Europeo (BCE), ariete del segundo polo imperialista, pide recortar a la mitad el gasto social (apuntando directamente a la sanidad, a las pensiones y a las prestaciones de desempleo) y “ajustar” el sector público en general para, nos vuelve a insistir por enésima vez, paliar el endeudamiento. Trata de evitar, con la complicidad del Banco de España (BdE), que se rompa el círculo vicioso de la sempiterna deuda soberana esencialmente ilegítima, la misma dinámica que ha arruinado a tantos Estados y que nos está sumiendo en la miseria.

En la práctica, parece que el Eurogrupo, o suerte de cónclave formado por los ministros de Economía de la UE, ha dado el visto bueno al Plan Nacional de Reformas diseñado por el gobierno para ejecutar las órdenes recibidas. Lo que no significa que no dejen de colarse voces “autorizadas” reclamando novedades tales como un destructivo contrato laboral único que asole derechos adquiridos a la vez que suponga el puntillazo para tantos jóvenes al borde de ser echados de su puesto de trabajo. Más leña contra un marco actual de relaciones laborales en el que la negociación colectiva es pura filfa, donde los descuelgues salariales y el despido barato o gratuito son ley.

Diego Vega es Secretario de Alternativa Ciudadana Progresista y miembro de la Coordinadora de Agrupaciones Socialistas autónomas (CASA)

 

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