Del Cuaderno de Guillermo Fernández Vara el 4/5/2013

Mensaje en una cigüeña: Tiempo habrá para analizar en profundidad por parte del PSOE la propuesta del PSC en relación  a la reforma constitucional en clave federal. Pero se hace necesario dejar claras algunas cuestiones, que por obvias, olvidamos poner a veces encima de la mesa.

1)Es la propuesta de un partido, el PSC, que está en un proceso de diálogo con el PSOE para replantear el Protocolo de 1978 por el cual se constituyó el PSC(psc-psoe), que significó la renuncia del PSOE a tener presencia en Cataluña con sus siglas  a cambio hacerlo junto a las del PSC. No sé porque esa parte del protocolo no se cumplió ni se cumple.

2)Si se pide que se reformule la solidaridad interterritorial en una reforma constitucional, se está pidiendo que se reformule uno de los pilares sobre los que se asienta el actual estado de las autonomías.

3)El modelo que plantean, que se interpreta como de reconocimiento de legitimidad mutua, nunca va a ser aceptado por socialistas como yo, y no deja de ser mi humilde opinión,  que queremos que Cataluña pueda ver reconocida su singularidad con nuevas reformas, que no privilegios, pero en ningún caso en los términos que se plantean.

4) Vincular solidaridad, dinamismo económico y ordinalidad , sin dejar constancia que en España no tributan los territorios sino los ciudadanos, lo cual significa que los hay muy solidarios en Cataluña pero también en Extremadura, pretende ir más allá de lo reconocido en el Estatuto de Autonomía de Cataluña, que parece ser que ya no es suficiente.

5) Absolutamente de acuerdo con las consultas. Creo que en España debería ser constitucionalmente obligatorio que para hacer una política contraria a los programas electorales se tuviera que consultar a los ciudadanos. Pero si ello incluye el derecho a decidir sobre la unidad de España, nunca debe ser posible que una Comunidad Autónoma, nacionalidad o nación, se llame como se llame, pueda decidir por si misma sin que los demás tengan nada que decir.

Lamento de verdad los desencuentros con compañeros y compañeras a los que me unen muchas cosas, pero he decidido que no me puedo callar y que no lo voy a hacer. Desde la lealtad a mi partido, el PSOE, desde el respeto a quienes lo representan en Cataluña, no veo manera de que una parte importante de lo que el PSC incluye en ese documento pueda ser aceptado por una mayoría del PSOE. Prefiero decirlo ahora para ser sincero. Mi voto es NO. Es solamente el mío. Pero sé que muchos compañeros y compañeras piensan como yo.

Lamento también que en mitad del drama que este país está viviendo, de sus 6.2 millones de parados, de sus hogares con todos los miembros en paro, de los desahucios y del hambre, tengamos que meternos en este debate. Pero uno no elige los tiempos.

Guillermo

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