¿Quién defiende a Montse?… Antonio M. Carmona en Diario Progresista

Montserrat es votante del PSOE… es una de los nuestros… Por eso no entiende que se le pase por la cabeza a la Ejecutiva Federal del partido hacer del PSC una organización completamente independiente al PSOE. Ella no comparte, ni mucho menos, las posiciones del sector independentista del PSC, ni siquiera la tibieza de una buena parte de la dirección actual. Ella quiere votar al PSOE, en el Parlament y en el Parlamento…

  Montse vive en Barcelona, hija de madre del norte, del Empordà, y padre manchego, de Ciudad Real. Trabajadores ambos, incansables hasta que les llegó la jubilación que ahora disfrutan en su casa de Esplugues donde Montse va a visitarles cada domingo.

Montse estudió en un colegio público y su vocación la llevó a sentarse en aquellos pupitres de la Facultad de Derecho de la Autónoma. Ahora es abogada y ejerce como puede en un bufete ubicado relativamente cerca de la Plaça Glòries Catalanes.

Puede que por influencia de su abuelo, quizás por el trabajo de sus padres o, probablemente, porque le diera por leer, Montse es una mujer de izquierdas. Votante socialista desde que tuvo la mayoría de edad hubo un tiempo que le daba vueltas a afiliarse al Partit dels Socialistes de Cataluya (PSC).

Montse se siente catalana y española, como la mayoría de los ciudadanos de Cataluña según todas las encuestas. Cree firmemente en la importancia de las competencias de la Generalitat y no discute la necesidad de hablar de lo importante, de lo que importa, del empleo y de la prosperidad, antes que de la autodeterminación o el separatismo.

Por eso Montserrat es votante del PSOE. Aún recuerda la defensa que hacía su padre de Felipe González y las discusiones en casa sobre la gestión de Zapatero. No hay duda: Montse es una de los nuestros.

Por eso no entiende que se le pase por la cabeza a la Ejecutiva Federal del partido hacer del PSC una organización completamente independiente al PSOE. Ella no comparte, ni mucho menos, las posiciones del sector independentista del PSC, ni siquiera la tibieza de una buena parte de la dirección actual. Ella quiere votar al PSOE, en el Parlament y en el Parlamento.

Pero, si el PSOE suelta amarras y deja al PSC como único defensor del socialismo en Cataluña –tal como lo entendemos-, entonces, está poniendo encima de la mesa un modelo de Estado en el que no cree, ni deberá creer nunca, una dirección razonable del PSOE y mucho menos… Montse.

Por eso yo, humildemente, me pregunto…  ¿quién defiende las ideas de Montse? Ella cree que el debate confederal es el que le conviene a los nacionalistas y el que no le conviene a los trabajadores. Comprende que el PSC se fundara por la fusión de dos almas integrando tres partidos: el Partit Socialista de Catalunya-Congrés (Convergència), el Partit Socialista de Cataluña-Reagrupament y la Federación Catalana del PSOE, pero no entiende que su partido le dé la espalda a sus propias ideas, las de siempre, la de sus padres, la suya.

Aquella mañana leyendo el periódico pudo ver que la dirección federal del PSOE estaba valorando llegar a un acuerdo con el PSC para que éste no tuviera dependencia alguna del primero.

Miles de trabajadores como ella, de todas las edades, de todas las profesiones, necesitan una referencia en Cataluña. Un discurso que tiene que liderar el PSOE, con honestidad y catalanidad, con coherencia y, sobre todo, con lealtad a quienes como Montse son de los nuestros.   

 @AntonioMiguelC

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