ERC nos quiere salvar del purgatorio para llevarnos al infierno

Es evidente que no aprobar los presupuestos empeoraría la ya muy precaria situación financiera de la Generalitat. Pero la independencia unilateral de Catalunya, la alternativa de ERC, no sólo no mejoraría la situación sino que nos sumiría en el caos…

Francesc Moreno en El Debat  

ERC ha anunciado reiteradamente que no está dispuesto a aprobar los presupuestos de la Generalitat a pesar de su pacto de gobernabilidad con CIU. El argumento es que el déficit, aunque se aumente hasta el 2%, es inasumible. La postura de ERC pretende no contaminarse con los recortes que deberá afrontar el ejecutivo, manteniendo el discurso que la independencia exprés es la única solución para los problemas económicos de Catalunya.

Es difícil encontrar una falacia más evidente y menos contestada.

En primer lugar prorrogar los presupuestos no evita la cuestión  de fondo: los problemas de tesorería. Al contrario, los agrava. Un gobierno menos creíble y más débil, incapaz de aprobar unos presupuestos, tendrá más dificultades para acceder a fuentes de financiación. Que exista una partida, por ejemplo, para comprar libros, no significa que se compren, y mucho menos, que se paguen y sino que se lo pregunten a los editores catalanes. Además al renunciar a aprobar los presupuestos ERC renuncia a influir en determinar  de dónde se recorta y da por buena la política de CIU del anterior ejercicio en el que aprobó el presupuesto con el apoyo del PP y el voto en contra de ERC.

Es evidente que no aprobar los presupuestos empeoraría la ya muy precaria situación financiera de la Generalitat. Pero la independencia unilateral de Catalunya, la alternativa de ERC, no sólo no mejoraría la situación sino que nos sumiría en el caos. Nadie con una mínima información puede negar que una declaración de independencia unilateral haría caer el PIB catalán y el español, disminuiría notablemente los ingresos fiscales y generaría inestabilidad política. Catalunya es viable como estado independiente, si lo es Haití, Somalia o Kosovo como no va a serlo Catalunya, pero a costa de empobrecerse notablemente al menos durante bastantes años.

Plantearse esta alternativa hoy, dejando al margen otras consideraciones de índole política y social, sería económicamente una barbaridad que pagaríamos todos los catalanes. Menos los políticos claro. Un estado propio significa más estado, es decir más botín que repartir, más enchufados que colocar. Empobrecer a los ciudadanos y hacerlos depender de las migajas del estado, culpando de todo ello a un enemigo exterior es la táctica de todos los gobernantes populistas para perpetuarse en el poder con tics más o menos autoritarios. ERC dice querer salvarnos del purgatorio de los recortes, pero para llevarnos al infierno de la independencia.