Un señor con bigotillo, una señora con chequera

Si seguimos consintiendo que la economía se ponga por delante de la Democracia y el Bienestar de las personas, estaremos construyendo una Europa insolidaria, mezquina y fascista. No debemos permitir chantajes financieros, ni monedas inhumanas y lo que es todavía más importante, no debemos permitir que uno o dos gobiernos manden por encima de la voluntad de los ciudadanos europeos.

Mario Perales en Diario Progresista> 2/4/2013  

  Septiembre 1939, Hitler invade Polonia, luego vinieron Dinamarca, Noruega, Bélgica, Luxemburgo, Francia…. Abril de 2010 Merkel “rescata” Grecia, luego vinieron Irlanda, Portugal, España, Chipre…. Sé que en esta ocasión no hay tanques en las calles, ni bombardeos de ciudades, sin embargo, estamos asistiendo a la imposición de un modelo económico que también está provocando mucho dolor, sufrimiento y por qué no decirlo, bastantes muertes.

Hitler tenía un modelo de Europa absolutamente demencial, una Europa unida bajo el designio de la raza Aria, donde el resto de razas “inferiores” estarían sometidas a su voluntad y criterio. Por fortuna, en 1945 este modelo resultó derrotado definitivamente por la Democracia y el sentido común.

En 1951, los antiguos enemigos, decidieron apostar por un nuevo modelo de Europa mucho más democrático y liberal. En este modelo, la economía debía ser simplemente el “señuelo” que empujara a una verdadera construcción estatal en la que los ciudadanos pudieran disfrutar en paz de unos estándares de bienestar mucho mayores de los que habrían conseguido fuera de lo que entonces fue la Comunidad Europea.

La Unión Europea ha llegado a un “punto de no retorno” en el que la unión económica ha sobrepasado con creces a la unión política, es decir, un gigante económico, se está intentando enfundar el traje diseñado para un enano democrático; así que no debemos extrañarnos que salten las costuras. En vez de remendar el traje, debemos ponernos inmediatamente a construir uno nuevo en el que la Democracia y la Solidaridad sean sus patrones maestros.

Si seguimos consintiendo que la economía se ponga por delante de la Democracia y el Bienestar de las personas, estaremos construyendo una Europa insolidaria, mezquina y fascista. No debemos permitir chantajes financieros, ni monedas inhumanas y lo que es todavía más importante, no debemos permitir que uno o dos gobiernos manden por encima de la voluntad de los ciudadanos europeos.

Los ciudadanos de la Unión debemos reflexionar acerca de si la Europa de 2013 se parece a la que soñaron nuestros padres fundadores o empieza a parecerse más a la que soñaron los nazis. La respuesta a esta pregunta parece clara. En nuestras manos está que no lo parezca tanto.

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