El problema son los desahucios, no las protestas

Más de cien mil desahucios en 2012. Muchas decenas de miles de personas se vieron desposeídas de sus viviendas; otros perdieron sus locales de negocios. Agentes judiciales, policías y cerrajeros para sacar a las personas de su cobijo más íntimo. Violencia legal, pero no necesariamente legítima.

Carlos Carnicero en su Blog 

Los desahucios se han constituido en un problema social y humanitario de primera magnitud, en un universo en que decenas de miles de millones de euros, respaldados por los impuestos de los ciudadanos, han sido inyectados a una banca irresponsable. Esa misma banca, una parte de la cual ha recibido ese dinero público, procede con toda crueldad con ciudadanos que les han ayudado pese a las gratificaciones corruptas de sus ejecutivos.

La respuesta social ha tardado en llegar. Ciudadanos comprometidos en su indignación con este estado de cosas, han organizado protestas ante los despachos y los domicilios de algunos de los políticos que consideran responsables de la política económica que ha conducido a esta situación.

Sin duda es incómodo que personas profieran gritos y aspavientos en áreas privadas o publicas de esos representantes. Es posible que se violente la intimidad de esos dirigentes. Pero criminalizar las protestas sin buscar solución al origen de estas no deja de ser un capítulo más de esta política de desigualdad que hace que no se proteja a los ciudadanos comunes y se vigile la burbuja de cristal de quienes no padecen las consecuencias de la crisis.

España alberga a tres millones de personas en extrema pobreza; a seis millones de desempleados y cientos de miles de personas que no reciben ningún ingreso para organizar su supervivencia.

Frente a eso, los 15 ejecutivos mejor pagados del IBEX 35 se acaban de repartir 135 millones de euros.

Los escándalos de corrupción anuncian decenas de casos de poderosos que se han apoderado de lo ajeno. La Amnistía fiscal a permitido regularizar capitales en negro a precios irrisorios. ¿Y alguien se extraña de que haya ciudadanos que se planten en la puerta de casa de dirigentes políticos que amparan esas prácticas y no reaccionan contra la pobreza de sus conciudadanos?

Como siempre, esta sociedad tiende a escandalizarse de las molestias que se les causan a los poderosos y cierra los ojos ante las tragedias de los humildes.

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