El otro “sorpasso”: Ciutadans atrapa al PSC

¿La situación es irreversible o todavía hay que reconducirla? Esta es la pregunta que se hacen muchos socialistas que conozco, antes de dar el paso, ellos también, de dejar el PSC. De momento no parece que desde dentro del partido tengan la suficiente energía renovadora para cambiar las cosas.

Francesc Moreno en El Debat 25/3/2013

La encuesta publicada hoy por La Razón, confirma en líneas generales la última del CEO. Por un lado notable ratifica la caída de CiU y avance de ERC, CUP y Ciutadans. También mantiene la estabilidad de PP e ICV. La novedad más destacada es que el PSC sigue cayendo (15-16) y es prácticamente atrapado por Ciutadans (14-15).

Desde esta columna he criticado reiteradamente las decisiones erráticas de Navarro. El primer secretario de los socialistas parece más preocupado por el aplauso de los que no lo votan, como escribió una diputada socialista en Twitter, que por el de sus votantes. Su única obsesión es contentar el sector nacionalista del PSC para garantizarse un cómodo control de la organización socialista. Así le van las cosas.

Ciutadans es hoy por hoy un partido transversal, lo votan en Sarria y en el Baix Llobregat, gracias a sus posiciones inequívocas en materia nacional, a su no contaminación en casos de corrupción, evidentemente no haber gobernado ayuda mucho,  y a un discurso económico-social ambiguo que, al menos de momento, le permite ser claramente interclasista. Su líder se ha ido moderando y algunas de las nuevas adquisiciones tienen la frescura de ser neófitos en política. En estas condiciones, si sigue centrándose sin olvidar sus orígenes tiene todavía mucho camino para crecer. Le saca votos al PSC, pero también, en menor medida, a PP y CiU.

El PSC en cambio continua en vía muerta. En materia lingüística no conozco a nadie con dos dedos de cerebro, sea del partido que sea, que no prefiera, si puede, que sus hijos aprendan catalán, castellano e inglés. Sino catalán y castellano y, en última instancia, sólo catalán o castellano. No tiene nada que ver con la ideología, sino meramente con darle a los hijos más instrumentos en un mundo globalizado. Pues bien, el PSC continúa anclado al negarse a esta evidencia y pedir a los ciudadanos que hagan lo que personalmente no hacen en mucho casos. Otra genialidad es defender una consulta, aunque sea legal, y estar en contra de la independencia. Yo no pido un referéndum para eliminar el matrimonio gay si estoy en contra, lo que no prohíbe a los cuales no estén conformes a patrocinarlo. Lo mismo con la independencia. Sus partidarios están en su derecho de reivindicar lo que crean oportuno, pero si está en contra es surrealista pedir una consulta.

Si a todo esto unimos la carencia de discurso económico y social, la crisis del PSOE, los problemas de corrupción, y la carencia de políticos carismáticos en sus filas los resultados no son de extrañar.

¿La situación es irreversible o todavía hay que reconducirla? Esta es la pregunta que se hacen muchos socialistas que conozco, antes de dar el paso, ellos también, de dejar el PSC. De momento no parece que desde dentro del partido tengan la suficiente energía renovadora para cambiar las cosas.

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