Artículo de GADES: Un escándalo para tapar a otro

El presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, ha pedido comparecer ante el Parlamento de Andalucía para “contrastar” datos sobre los “ERE” fraudulentos y no tiene “ningún inconveniente” en hacerlo también en el Congreso si así se solicita y lo permite el reglamento.

La corrupción es “siempre condenable”. Griñán, ha insistido “una vez más” que comparecerá ante la Cámara autonómica y que está dispuesto a hacerlo “donde sea necesario” porque “esta ha sido y es la forma de actuar de mi gobierno, aunque puede que no sea la de otros gobiernos”.

Tras insistir que “La insidia, la mentira y la calumnia”, y que  “ninguna corrupción puede tapar otra corrupción”, el presidente de la Junta ha dicho, que el caso de los ‘ERE’ irregulares de la Junta le produce una “infinita tristeza” y que le hubiera producido “bochorno” si el Gobierno andaluz no hubiera adoptado una serie de iniciativas, como denunciar el caso y hacer todo lo “imprescindible” para recuperar el dinero defraudado.

Tras escuchar las últimas declaraciones del Presidente del PP-A, y alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, ha sentido ganas de recordarle algunas cosas para “situarle ante su propia responsabilidad”. “Pero no lo voy a hacer porque no me lo permite mi sentido del honor y de la política.

“Griñán, en un gesto que le honra como demócrata, está dispuesto a comparecer donde haga falta. ¿Hará lo mismo Rajoy? ¿Pedirá Zoido a Rajoy ¿qué de la cara? será capaz de hacer lo mismo que Griñán?

La presidenta del PSOE-A Amparo Rubiales ha asegurado que la petición que ha hecho el presidente del PP-A, Juan Ignacio Zoido, para que comparezcan en el Congreso de los Diputados tanto el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, como su antecesor en el cargo Manuel Chaves, por el caso de los presuntos expedientes de regulación de empleo (ERE) es “una burla al Parlamento andaluz y un dispare jurídico”.

“Todos los aumentos de crédito llevaron el informe de conformidad de la Intervención General de la Junta”, ha recalcado Griñán, quien ha sido tajante al afirmar que la Intervención “jamás advirtió de fraude, sino de una diferencia de procedimiento, que no era el adecuado para las subvenciones y se remitió a la Consejería de Empleo para que lo modificara”.

La iniciativa de José Antonio Griñán no es la habitual en la política española de los últimos tiempos. Ya que el Partido Popular en el Congreso de los Diputados, -por ejemplo-, ha utilizado todo tipo de estratagemas para postergar que Mariano Rajoy dé explicaciones en el Parlamento sobre el escándalo del caso Bárcenas y las anotaciones que apuntan directamente al propio presidente como beneficiario de los supuestos sobresueldos.

No hemos podido ver a Mariano Rajoy respondiendo preguntas de los periodistas sobre esta polémica. Por el contrario, el presidente del Gobierno se ha escondido detrás de un monitor de plasma para dirigirse a los informadores, sin posibilidad de interpelaciones a su mensaje.

Por tanto, lejos de mejorar en la clarividencia, el PP ha optado por anular las ruedas de prensa de los lunes, después de que María Dolores de Cospedal se hiciera un lío con la “indemnización en diferido” pagada a Bárcenas. Hoy se cumple un mes justo sin que la secretaria general, ni ningún responsable, comparezca en la sala de prensa de Génova.

El Partido Popular confía que los EREs de Andalucía, le quiten de la vista al extesorero Luis Bárcenas de las portadas, ¡pero van listo! Eso demuestra que son incapaces de hacer frente a su extesorero, los estrategas de Génova 13 se encomiendan a la corta memoria colectiva española.

Esta es la cínica tesis oficial de que un escándalo -tapa a otro-, y que en España, por sonrojante que sea la chapuza o el mangazo, basta hacer cuerpo a tierra, poner la barriga contra el suelo, apretar el culo y esperar un poco, para que el asunto pierda virulencia y la gente se olviden. Ellos fieles a esa perversa teoría, así actúan y han actuado durante décadas los políticos y los partidos de derechas en España, y así parece dispuesto a seguir el PP.

Y cada vez que te topas con uno de ellos, a medio camino entre la duda y la esperanza, te dicen que el aluvión ya ha pasado, añadiendo con disimulada angustia, que el asunto Bárcenas está perdiendo fuerza. Van listos, porque el embrollo tiene unas insinuaciones, unos detalles, unos protagonistas y un colorido ideales para hacer las delicias del reportero.

          España no será económicamente un paraíso fiscal, pero lo que sí es un paraíso de la corrupción con tantos mangantes y facinerosos. En el Partido Popular existe el convencimiento de que aún queda mucho por conocer en el Vía Crucis que les queda, que es de aúpa. Se han de hartar en Génova y Moncloa de desayunarse con portadas de infarto.

          Estoy con Amparo Rubiales, que ha condenado la “cacería injusta y falsa” que el Partido Popular, a su juicio, está haciendo contra Griñán por este asunto, señalando que el presidente andaluz “es la persona más temida y odiada por la derecha en este país” porque, ha frenado la política del PP “de recortes de derechos y libertades”.

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