Federico Llosa Marsé: Refundando el socialismo (III)

… el nacimiento de la recién creada Coordinadora de Agrupaciones Socialistas Autónomas (CASA) es vista con gran esperanza en la necesaria e ineludible regeneración del socialismo español –incluido el catalán-; siendo plenamente conscientes, sus impulsores, de estar asumiendo una gran responsabilidad…

(Del Blog La Ira de La Voz de Bcn> 13.03.2013)

Construyendo la CASA común de todos los trabajadores y ciudadanos: ‘A veces en conversaciones establecidas a través de plataformas adecuadas, nos hemos encontrado con la sorpresa de que algún grupo que se reclama del socialismo antepone su nacionalismo y defiende su existencia independiente como grupo, no autónoma, porque son a su vez partidarios de la independencia de la nacionalidad en la que operan. Ello constituye para nosotros, como socialistas encuadrados en el Partido Socialista Obrero Español un obstáculo y una visión inaceptable. Si analizásemos la composición social de estas nacionalidades, si contabilizásemos el porcentaje de clase trabajadora que procede de otras zonas del país, nos resultaría aún menos explicable la negativa a que los socialistas de todo el Estado pudieran discutir conjuntamente las grandes líneas estratégicas inexcusables para la defensa de los intereses que les son comunes’ (Felipe González, Qué es socialismo, 1976).

Coordinadora de Agrupaciones Socialistas Autónomas (CASA): Comentaba en mi anterior post mi opinión sobre que había llegado el momento, 35 años después, de que el socialismo español saldase su deuda con los trabajadores y ciudadanos de Cataluña. Especificaré más: ha llegado la hora de que los trabajadores y ciudadanos de esta Comunidad Autónoma exijamos al PSOE la defensa sin fisuras del tradicional internacionalismo socialista –corolario del cual debe ser su federalismo- que hace, en definitiva, más cercano a un trabajador de Manresa con uno de Jaén -sobre la base de la deseable solidaridad de clase- que a su vecino burgués defensor de los privilegios que las políticas neoliberales acaban comportándole.

En esta exigencia, el papel en Cataluña de los emigrantes del resto de España y sus descendientes es fundamental. Un dirigente socialista catalán lo había avanzado años antes de su fallecimiento viéndolo venir con cierta contrariedad: “El problema lo tendremos en Cataluña cuando la primera generación de hijos de inmigrantes llegue a la universidad”. Ese momento llegó y se confirmó el problema… para los privilegiados. Una inefable periodista próxima a las tesis oficiales expresaba su temor contundentemente el año pasado: “Si la periferia castellanoparlante alcanza la hegemonía… entonces estamos perdidos”. Consigamos que estén perdidos y consigámoslo los afectados en primera persona porque no hay otra salida para alcanzar la igualdad y la libertad de todos los trabajadores y ciudadanos de Cataluña.

Y es que, en palabras de un autoexiliado, “los únicos sujetos que han amenazado de forma real la política de vejación y discriminación nacionalista son los xarnegos, por tenerse, en primera instancia, como ciudadanos con los mismos derechos al amparo de la Constitución española de 1978 y por formar parte su lengua y cultura del mercado cultural español, al que se supone pertenece Cataluña, o, al menos Barcelona; hay una imagen española de Barcelona que pesa mucho más que la imagen catalanista de Barcelona. La izquierda histórica -que ha basado su fuerza sobre todo en esa multitud social- en Cataluña ha significado siempre una amenaza para el catalanismo”.

En este contexto, el nacimiento de la recién creada Coordinadora de Agrupaciones Socialistas Autónomas (CASA) es vista con gran esperanza en la necesaria e ineludible regeneración del socialismo español –incluido el catalán-; siendo plenamente conscientes, sus impulsores, de estar asumiendo una gran responsabilidad. En ella deberían integrarse de forma generosa las personas y entidades que buscan hacer causa común contra las imposiciones etnicistas que vienen padeciendo y contra la división, sin más, del movimiento obrero y ciudadano.

La CASA debe y puede ser una amenaza real al status quo hegemónico nacionalista. Continuaremos muy atentos a los próximos acontecimientos y os informaremos de los mismos.

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