POR LA REFUNDACIÓN SOCIALISTA EN CATALUÑA

Las asociaciones Ágora Socialista y Alternativa Ciudadana Progresista, en rueda de prensa celebrada en el Centro Cívico Fort Pienç hoy 6 de Marzo, hemos hecho la presentación del documento titulado tal como se encabeza en este post y cuyos textos en castellá y catalán ofrecemos seguidamente así como un enlace insertado entre los dos documentos desde donde quienes lo deseen, podrán apoyarlo con su firma.

 POR LA REFUNDACIÓN SOCIALISTA EN CATALUÑA 

El socialismo europeo está pasando por sus peores momentos desde que se iniciara la crisis económica de 1973. La primacía de la especulación financiera sobre la industria ha ido aparejada al deterioro de unos partidos socialdemócratas que han pasado de la lucha de clases al reformismo y, de éste, al oportunismo explícito y a la presencia de sus líderes más destacados en los consejos de administración de las grandes empresas; tanto desde allí como desde los parlamentos, llevan tiempo convertidos en meros gestores del capitalismo.

El caso español es especialmente grave, puesto que la tardía industrialización de nuestro país, las dos dictaduras padecidas y la presente supeditación imperialista a una UE y a unos Estados Unidos que han impuesto el desmantelamiento de la industria nacional y la especialización en un modelo productivo dependiente, basado en la construcción y en los servicios, han conllevado la debilidad del movimiento obrero y el subdesarrollo del Estado del Bienestar.

Un partido socialista, obrero, nacional e independiente

Lamentablemente, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) no ha sido en absoluto ajeno a este proceso del que la crisis que padecemos en la actualidad es el efecto; la subordinación a potencias y estamentos extranjeros mencionada y la adopción del llamado socioliberalismo o tercera vía como referencia de la labor gubernamental del PSOE han estado allanando el terreno al partido conservador español, el Partido Popular (PP), que siempre ha aprovechado para profundizar en las reformas regresivas iniciadas por los socialdemócratas. Una escalada reaccionaria, en definitiva, a la que se han estado sumando con avidez las derechas nacionalistas de ámbito autonómico y  que ha acabado arrasando conquistas sociales que habían costado largas décadas de lucha.

Sin embargo, para bien o para mal, parece casi indiscutible la posición crucial que ocupa el PSOE para decidir el futuro de España; la ley electoral, favorecedora del bipartidismo y de la sobrerrepresentación de los nacionalismos, así como la importancia sociológica del partido de Pablo Iglesias como principal fuerza política de la izquierda española, lo convierten en decisivo a la hora de poner en marcha políticas en un sentido o en otro. Precisamente, su deriva ideológica y las prácticas poco acordes con los postulados socialistas han hecho mella en el apoyo electoral recibido y, a estas alturas y pese al desgaste del PP, las posibilidades de desbancar a los conservadores en el gobierno son dudosas.

Todo ello no hace sino apremiar la necesidad de reivindicar los orígenes obreros y populares del PSOE, la urgencia de que retome una línea de actuación genuinamente socialista: la que tiene como vectores incuestionables el reparto del trabajo y de la riqueza.

Apelamos, pues, a un partido socialista cuyo programa se base en la dignificación del trabajo en calidad de motor de la economía nacional y pilar estable y sostenible de la sociedad española; un partido socialista que aplique una verdadera justicia redistributiva a través de la progresividad fiscal y de la lucha contra el fraude, de unos servicios públicos universales, gratuitos y de calidad, y de una banca pública que nutra tanto a las familias como a las PYMEs, principal fuente generadora de la actividad económica de nuestro país; un partido socialista abierto e integrador con los inmigrantes y con todas las personas con necesidades especiales; un partido socialista independiente de los poderes oligárquicos nacionales o extranjeros, al que no le tiemble el pulso cuando tenga que defender la soberanía nacional popular frente a cualquier impostura antidemocrática. Un partido con estas características tiene que mantener una interlocución permanente con el mundo del trabajo, con trabajadores y sindicatos, con empresas y grupos profesionales, y también con los nuevos movimientos sociales.

¿Regeneración del PSC o vuelta del PSOE sin falsos intermediarios?

Los programas neoliberales que ha estado implementando el PSOE a lo largo de estos años no son el único factor que está perjudicando seriamente a esta formación política. La facción más importante de la burguesía española, la burguesía radicada en la comunidad autónoma de Cataluña, aprovechó la transición democrática para configurar un sistema de partidos catalanes afines que le permitiera mantener incólumes sus particulares intereses de clase; las formaciones de izquierdas y los sindicatos han sido las víctimas propiciatorias de esta estrategia, como demuestran el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), socio del PSOE y su referente en el Principado, e Iniciativa per Catalunya Verds (ICV) – Esquerra Unida i Alternativa (EUiA).

Cataluña, la región industrial por excelencia de nuestro país, también ha sido, consecuentemente, uno de los bastiones del movimiento obrero, de la izquierda y del PSOE en particular. Los votos recabados en esta comunidad son fundamentales a la hora de conseguir mayorías parlamentarias socialistas en las elecciones generales, pero las tensiones existentes entre el PSOE y el PSC, y en el seno del propio PSC, están diluyendo la fidelidad de los electores catalanes y contribuyendo considerablemente a minar la confianza de los del resto del Estado.

La campaña de las pasadas elecciones al Parlamento de Cataluña y el debate político y mediático, tanto anterior como posterior a la mencionada cita electoral, han estado marcados por la exigencia de un referéndum de autodeterminación que el Derecho Internacional sólo reconoce a las colonias o en los casos de grave opresión, violencia y discriminación contra la ciudadanía o parte de ella. Este referéndum secesionista no es otra cosa que una huida hacia adelante con la que la coalición nacionalista conservadora Convergència i Unió (CiU) pretende tapar los escándalos de corrupción y la agenda neoliberal que le son consustanciales y que tuvo que sufrir la población esta pasada legislatura de gobierno convergente con una virulencia inusitada.

La izquierda catalana, infiltrada y secuestrada por la burguesía nacionalista, siempre ha significado y sigue significando una oposición a CiU demasiado endeble; ha repetido la misma cantinela etnicista de los conservadores añadiéndole un barniz social, pero sin elaborar el discurso contrahegemónico que le permitiría tirar por tierra la demagogia clasista sobre la que se sustenta el catalanismo político; ha llegado a ser triste cómplice o vergonzante protagonista de excepción de medidas antisociales teñidas de racismo cultural y encuadradas en el contexto de esa siniestra entelequia conocida como “construcción nacional”.

Contra la visión esencialista del nacionalismo identitario, nosotros reivindicamos el socialismo internacionalista real, el que toma como sujeto político al pueblo trabajador de los Estados-nación y no a identidades supuestamente homogéneas que sirven para enmascarar los trapicheos de la élite que detenta el poder económico y político. Rechazamos ese socialismo endogámico que, desde el interior de las propias fronteras, atenta contra la soberanía nacional popular negando el “derecho a decidir” de los compatriotas que residen en otras comunidades y considerando expolio la justicia redistributiva interregional, mientras se hace la vista gorda ante su equivalente interprovincial e intercomarcal catalán y se fomenta ese verdadero expolio que son los dispendios en materia identitaria o la creación de estructuras administrativas y políticas redundantes.

Asistimos, por tanto, a un doble fenómeno pernicioso. Por un lado, la credibilidad de los partidos de izquierdas de ámbito estatal se ve comprometida por culpa del filosecesionismo de sus socios autonómicos; por otro lado, no existe ninguna formación política de izquierdas representada en el Parlamento de Cataluña que no se halle fatalmente condicionada por el nacionalismo. El esperado resurgimiento de la izquierda socialista catalana con visión de Estado y la vuelta del PSOE al gobierno central pasarían necesariamente por un nuevo PSC liberado de sus hipotecas nacionalistas o, si esto se demuestra inviable, por la reactivación de la Federación Catalana del PSOE.

En consecuencia, hacemos un solemne llamamiento a personas individuales  y a diferentes colectivos de la izquierda con el objetivo de confluir en este proceso que ya se ha iniciado y que ha cobrado forma a través de la Coordinadora de Agrupaciones Socialistas Autónomas (CASA), la que pretendemos sea no tanto casa común como causa común y punto de encuentro de un mismo proyecto.

 Para apoyar el manifiesto con vuestra firma, clicar aquí.

PER LA REFUNDACIÓ SOCIALISTA A CATALUNYA

El socialisme europeu està passant pels seus pitjors moments des de la crisi econòmica de 1973. La primacia de l’especulació financera sobre la indústria ha comportat el deteriorament d’uns partits socialdemòcrates que han passat de la lluita de classes al reformisme i, d’aquest, a l’oportunisme explícit i a la presència dels seus líders més destacats en els consells d’administració de les grans empreses; tant des de les empreses com des dels parlaments, ja fa temps que s’han convertit en simples gestors del capitalisme.

El cas espanyol és especialment greu, ja que la tardana industrialització del nostre país, les dues dictadures patides i l’actual supeditació imperialista a una UE i a un Estats Units que han imposat el desmantellament de la indústria nacional i l’especialització en un model productiu dependent, basat en la construcció i en els serveis, ha comportat la debilitat del moviment obrer i el subdesenvolupament de l’Estat del Benestar.

Un partit socialista, obrer, nacional i independent

Lamentablement, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) no ha estat en absolut aliè a aquest procés, l’efecte del qual és la crisi que patim en l’actualitat; l’esmentada subordinació a potències i estaments estrangers i l’adopció de l’ anomenat socioliberalisme o tercera via com a referència de la tasca governamental del PSOE han anat aplanant el terreny al partit conservador espanyol, el Partit Popular (PP), que sempre ha aprofitat per aprofundir en les reformes regressives iniciades pels socialdemòcrates. Una escalada reaccionària, en definitiva, a la qual s’han sumat amb avidesa les dretes nacionalistes d’àmbit autonòmic i que ha acabat arrasant conquestes socials que havien costat llargues dècades de lluita.

Tanmateix, per bé o per mal, sembla gairebé indiscutible la posició crucial que ocupa el PSOE per decidir el futur d’Espanya; la llei electoral, afavoridora del bipartidisme i de la sobrerepresentació dels nacionalismes, així com la importància sociològica del partit de Pablo Iglesias com a principal força política de l’esquerra espanyola, el converteixen en decisiu a l’hora d’engegar polítiques en un o altre sentit. Precisament, la seva deriva ideològica i les pràctiques poc congruents amb els postulats socialistes han fet efecte en el suport electoral rebut i, a hores d’ara i malgrat el desgast del PP, les possibilitats de desbancar els conservadors en el govern són dubtoses.

Tot això el que fa és urgir la necessitat de reivindicar els orígens obrers i populars del PSOE, la necessitat que reprengui una línia d’actuació genuïnament socialista: la que té com a vectors inqüestionables el repartiment del treball i de la riquesa.

Apel·lem, doncs, a un partit socialista amb un programa que es basi en la dignificació del treball com a motor de l’economia nacional i pilar estable i sostenible de la societat espanyola; un partit socialista que apliqui una verdadera justícia redistributiva a través de la progressivitat fiscal i de la lluita contra el frau, d’uns serveis públics universals, gratuïts i de qualitat, i d’una banca pública que nodreixi tant les famílies com les PIMEs, principal font generadora de l’activitat econòmica del nostre país; un partit socialista obert i integrador amb els immigrants i amb totes les persones amb necessitats especials; un partit socialista independent dels poders oligàrquics nacionals o estrangers, al qual no li tremoli el pols quan hagi de defensar la sobirania nacional popular davant qualsevol impostura antidemocràtica. Un partit amb aquestes característiques ha de mantenir una interlocució permanent amb el món del treball, amb treballadors i sindicats, amb empreses i grups professionals, i també amb els nous moviments socials.

Regeneració del PSC o retorn del PSOE sense falsos mitjancers?

Els programes neoliberals que ha adoptat el PSOE al llarg d’aquests anys no són l’únic factor que està perjudicant seriosament aquesta formació política. La facció més important de la burgesia espanyola, la burgesia radicada en la comunitat autònoma de Catalunya, va aprofitar la transició democràtica per configurar un sistema de partits catalans afins que li permetés mantenir incòlumes els seus particulars interessos de classe; les formacions d’esquerres i els sindicats han estat les víctimes propiciatòries d’aquesta estratègia, com demostren el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), soci del PSOE i el seu referent al Principat, i Iniciativa per Catalunya Verds (ICV) – Esquerra Unida i Alternativa (EUiA).

Catalunya, la regió industrial per excel·lència del nostre país, també ha estat, conseqüentment, un dels bastions del moviment obrer, de l’esquerra i del PSOE en particular. Els vots demanats en aquesta comunitat són fonamentals a l’hora d’aconseguir majories parlamentàries socialistes en les eleccions generals, però les tensions existents entre el PSOE i el PSC, i al si del propi PSC, estan diluint la fidelitat dels electors catalans i contribuint considerablement a minar la confiança dels de la resta de l’Estat.

La campanya de les passades eleccions al Parlament de Catalunya i el debat polític i mediàtic, tant anterior com posterior a l’esmentada cita electoral, han estat marcats per l’exigència d’un referèndum d’autodeterminació que el Dret Internacional només reconeix a les colònies o en els casos de greu opressió, violència i discriminació contra la ciutadania o part d’ ella. Aquest referèndum secessionista no és cap altra cosa que una fugida cap a endavant amb la qual la coalició nacionalista conservadora Convergència i Unió (CiU) pretén tapar els escàndols de corrupció i l’agenda neoliberal que li són consubstancials i que va haver de sofrir la població aquesta passada legislatura de govern convergent amb una virulència inusitada.

L’esquerra catalana, infiltrada i segrestada per la burgesia nacionalista, sempre ha significat i continua significant una oposició a CiU massa dèbil; ha repetit la mateixa cançó etnicista dels conservadors afegint-hi un vernís social, però sense elaborar el discurs contrahegemònic que li permetria tirar per terra la demagògia classista sobre la qual se sosté el catalanisme polític; ha arribat a ser tristament còmplice o vergonyós protagonista d’excepció de mesures antisocials tenyides de racisme cultural i enquadrades en el context d’aquesta sinistra entelèquia coneguda com a “construcció nacional”.

Contra la visió essencialista del nacionalisme identitari, nosaltres reivindiquem el socialisme internacionalista real, el que pren com a subjecte polític el poble treballador dels Estats-nació i no identitats suposadament homogènies que serveixen per emmascarar les martingales de l’elit que deté el poder econòmic i polític. Rebutgem aquest socialisme endogàmic que, des de l’interior de les pròpies fronteres, atempta contra la sobirania nacional popular negant el “dret a decidir” dels compatriotes que resideixen en altres comunitats i considerant espoli la justícia redistributiva interregional, mentre es fa l’ull gros al seu equivalent interprovincial i intercomarcal català i es fomenta aquest verdader espoli que són la despesa en matèria identitaria o la creació d’estructures administratives i polítiques redundants.

Assistim, per tant, a un doble fenomen perniciós. D’una banda, la credibilitat dels partits d’esquerres d’àmbit estatal es veu compromesa per culpa del filosecessionisme dels seus socis autonòmics; d’altra banda, no hi ha cap formació política d’esquerres representada en el Parlament de Catalunya que no es trobi fatalment condicionada pel nacionalisme. L’ esperat ressorgiment de l’esquerra socialista catalana amb visió d’Estat i la tornada del PSOE al govern central passarien necessàriament per un nou PSC alliberat de les seves hipoteques nacionalistes o, si això es demostra inviable, per la reactivació de la Federació Catalana del PSOE.

En conseqüència, fem una solemne crida a persones individuals i a diferents col·lectius de l’esquerra amb l’objectiu de confluir en aquest procés que ja s’ha iniciat i que ha cobrat forma a través de la Coordinadora d’Agrupacions Socialistes Autònomes (CASA), que pretenem que sigui no tant casa comuna com causa comuna i punt de trobada d’un mateix projecte.

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