Poner en orden una corrupción muy grave

CDC bate récords en maldad, en particular cuando nos quiere mantener dormidos y cegados en la cueva donde ha condenado a la mayoría de catalanes. La principal carcelera es Tv3, muy acompañada por toda la banda mediática de la Generalitat, la prensa subvencionada y sus pelotones en Internet. Conservar la libertad de razonar y entender por nosotros mismos acontece una misión casi imposible.

Excelente artículo de Alfons Quintà en El Debat> 3/2/2013 

CDC bate récords en maldad, en particular cuando nos quiere mantener dormidos y cegados en la cueva donde ha condenado a la mayoría de catalanes. La principal carcelera es Tv3, muy acompañada por toda la banda mediática de la Generalitat, la prensa subvencionada y sus pelotones en Internet. Conservar la libertad de razonar y entender por nosotros mismos acontece una misión casi imposible.

Excelente artículo de Alfons Quintà en El Debat> 3/2/2013

Almuerzo de campanario de CDC con periodistas “amigos” y “comprensivos”

Hubiera quedado claro que la bruja corrupta española no tenía nada que ver con el hada celestial catalana.

A las nueve de la mañana del pasado viernes, cuando el escándalo de los sobresueldos – o sobres y sueldos – del PP estaba al rojo vivo, CDC convocó un “almuerzo off the record” en su embargada sede de la Calle Còrcega de Barcelona. Los invitados eran periodistas “amigos” y “comprensivos” de variados medios.

El objeto era ilustrarlos sobre la última corrupción, la que afecta al PP, no, ay las, sobre ninguna otra. Era el preludio de la inefable reunión que Mas ha montado para el miércoles, dicen que para hablar, a su manera, de corrupción. Seguro que hará publicar una foto y que para TV3 será el vuelo de palomos del día.

El almuerzo se efectuó de manera digamos peculiar. Quedó entendido que la corrupción es una cosa de España y no de Catalunya y que CDC no tiene nada que ver con ningún tipo de práctica comparable con el que hoy se pueda sospechar del PP y otro día de otro partido, siempre español naturalmente. Aquí estamos en el Cielo y el resto son puñetas.

Corrupción: La bruja española y el hada catalana: El almuerzo fue en una mesa. Pero hubiera sido mejor efectuarlo al calor de la lumbre, que es dónde, muchos años atrás, las abuelas explicaban los cuentos. Hubiera quedado claro que la bruja corrupta española no tenía nada que ver con el hada celestial catalana.

En la explicación hubo participación de altos responsables del partido, entendidos en su contabilidad. Todo quedó tan claro como lo resultaría cualquier juicio celebrado al margen del procedimiento contradictorio. Al hablar sólo una parte, todo resulta limpio, pelado y puro.

Me es muy difícil escribir sin que se me hierva la sangre. Literalmente, no hay derecho. Desde hace demasiados meses – de hecho desde que manda Artur Mas – CDC da miedo. Han convertido Catalunya en una prisión por la libertad de expresión, en un paradigma de cinismo y de manipulación.

El “1984” de George Orwell: He citado muchas veces el gran libro de George Orwell “1984” y vuelvo a recomendar que todo el mundo lo lea. Ha dejado de ser un libro de ficción para pasar a ser un mero reportaje de actualidad.

La peste de la corrupción arrasa campos, pueblos, países e incluso continentes – sin la corrupción África no estaría como está – y aquí hay quién piensa en proteger sólo sus agrietados campanarios. No tienen perdón de Dios ni de nadie.

Cómo casi siempre, CDC bate récords en maldad, en particular cuando nos quiere mantener dormidos y cegados en la cueva donde ha condenado a la mayoría de catalanes. La principal carcelera es Tv3, muy acompañada por toda la banda mediática de la Generalitat, la prensa subvencionada y sus pelotones en Internet. Conservar la libertad de razonar y entender por nosotros mismos acontece una misión casi imposible.

Apariencia de martirio: Todo ello encarna un extremismo, un irredencionismo milenarista. El de la demagogia independentista de Mas. Todo el mundo sabe que no nos llevará a ninguna parte, que ha fallado, que Mas tiene más fecha de caducidad que un yogur, pero tanto le da. Cómo todos los grandes demagogos, Mas quiere morir en apariencia de martirio. Sabe que cuando se coge su auténtica naturaleza produce un asco inmenso. Cuanto más tarde en asumirlo peor será para él. El pozo donde se ha metido es demasiado profundo para poder decir, un día, “aquí no ha pasado nada”.

Si alguien ve que periodistas muy almorzados con CDC expresan criterios coincidentes nadie se tienen que extrañar. En muchos decenios de hacer de periodista nunca he asistido a nada parecido, pero me consta que fue básico en regímenes dictatoriales. En algunas tiranías árabomusulmanas (en concreto baasistes) las llamaban “sesiones de orientación nacional”. Al ser “nacional” tiene que ser bueno, diría algún bobo.

Rehuyendo posiciones comunes: En los países sólidos, cuando hay emergencias se suele cerrar filas y articular posiciones comunes. La grosera ruptura del principio de legalidad efectuada por Mas tenía que haberlo generado, en contra de él. No se trataría de impedir ningún derecho, por utópico o discutible que sea, o no sea, sino de dejar claro que todos los derechos se tienen que ejercer de forma pautada, articulada, no de manera unilateral y brutal.

Ahora está sobre la mesa otro derecho: el de evitar que el dinero público sea objeto de apropiación privada generalizada, mediante la corrupción. Aclararlo, precisarlo, determinar las formas y las responsabilidades, como medio para poner remedio, es una obligación de todos los ciudadanos y de todas las fuerzas políticas. Si no se actúa conjuntamente y sin ningún apriorismo no se podrá lograr. Todo el mundo lo sabe. El camino de la demagogia falaz y de campanario, inherente al almuerzo citado, sólo puede ayudar a la corrupción a fortalecerse.

La corrupción, como el terrorismo, como los ataques a la democracia nos tienen que preocupar siempre y a todos, se den donde se den. Por eso mismo me pone enfermo la mera existencia del almuerzo citado. Deja fatal a Mas y a CDC. O sea, nada de nuevo.

Un frente común: Leer las informaciones sobre el último escándalo de corrupción no me ha tranquilizado. He encontrado datos muy espesos y sobre todo orientados: todo el mundo sabe qué quiere encontrar, actitud excelente para acabar equivocándose. Unos culpabilizan demasiado y otros excusan a diestro y siniestro. Son malos métodos. Se tiene que dejar hablar a los hechos, exponerlos fríamente y en un contexto el máximo de amplio. Esto no lo he encontrado. Quizás es prematuro. Pero saltárselo es muy peligroso.

En cambio, me ha parecido brutalmente aclaratoria la intervención de Rajoy. Dice que muchas cosas no las sabe. Ay caramba, ¿y quien sino él, como presidente del gobierno y del partido implicado, tiene que tener necesariamente elementos para averiguarlas? ¿Por qué no lo hace? Si extendido en su lugar, y en el marco del puro respeto de la ley, habría iniciado mil investigaciones. Pero él prefiere hacer ver que está en La Luna de Valencia. Esto no se aguanta, ni puede durar demasiados días. O se pone delante de la investigación o a Rajoy esta le caerá encima. Si se pudiera llegar a tapar sería escalofriante para la democracia y por el orden constitucional en España.

Poner orden en el tema: De entrada, se tiene que poner todo en orden, que es lo que hacen los juzgues instructores cuando se les llega un tema complicado. El aire de perplejidad de Rajoy le podía durar diez minutos, pero ya ha pasado más tiempo. Cuanto más tarde en exponerlo todo peor será para él y para todos. Ahora ya no estamos en la fase de poder decir “perdonen, ha sido una confusión”.

Hay mucho humo pero no sabemos de qué fuego concreto se trata, quien lo ha encendido y que se quería quemar. En todo caso, se ha causado un daño social general. El lisiado ya no es un partido ni unas personas, sino todo el sistema democrático. CDC puede pensar en su campanario – y hacerlo de manera falaz y cínica – pero los que no solamente pensamos en o con nuestro culo tenemos que pedir una claridad y una amplitud de análisis que por ahora están muy ausentes.

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