Cuatro crisis, primera parte: La crisis del PSC y la de Cataluña

                               BLOGPEPEPepe Castellano (*)

… la supuesta autonomía que con tanta insistencia reivindican los dirigentes del PSC, hay que decir que es tan injustificada y perjudicial como lo es el soberanismo que reclaman el PSC y los demás partidos nacionalistas para Cataluña respecto del resto de España, aparte de que en ambos casos, se trate de reclamaciones contrarias a las bases jurídicas y los lazos históricos sobre las que se asientan las respectivas vinculaciones entre el PSC y el resto del socialismo federal así como entre Cataluña y el resto de España.        

El anuncio hecho por Pere Navarro, Primer Secretario del PSC, en el sentido de que “no pondría palos en las ruedas” en la hoja de ruta de CiU y ERC hacia la consulta de autodeterminación de Catalunya así como el compromiso adquirido por el líder de los socialistas catalanes para abstenerse en todas las ocasiones en las que se tratase sobre dicha consulta ha hecho saltar, una vez más, todas las alarmas en la dirección federal del PSOE así como en muchas de sus organizaciones territoriales, agravando el hartazgo existente entre sus bases y, en general, entre amplios sectores de la población catalana y del resto de España a causa de la radicalización de los soberanistas catalanes echados al monte con la complicidad expresa y apenas disimulada de un PSC acomplejado ante los nacionalistas.

Estas nuevas muestras de deslealtad de los dirigentes del PSC han provocado, por fin, una reacción menos tibia de la acostumbrada por parte de la Ejecutiva Federal a la que ni se le ha comunicado ni consultado previamente lo que, según algunos medios, podría afectar negativamente al borrador del nuevo protocolo de relación que está pendiente de aprobación por parte las direcciones de ambos partidos,  documento al parecer destinado a sustituir en parte los acuerdos tomados en ocasión de la unidad socialista en Cataluña entre los años 1977 y 1978, documentos a los que me he referido en otras ocasiones y sobre los que vuelvo ahora en cuanto he tenido noticia de la existencia de ese proyecto de nuevo protocolo.

Respecto de la supuesta autonomía que con tanta insistencia reivindican los dirigentes del PSC, hay que decir que es tan injustificada y perjudicial como lo es el soberanismo que reclaman el PSC y los demás partidos nacionalistas para Cataluña respecto del resto de España, aparte de que en ambos casos, se trate de reclamaciones contrarias a las bases jurídicas y los lazos históricos sobre las que se asientan las respectivas vinculaciones entre el PSC y el resto del socialismo federal así como entre Cataluña y el resto de España.

Efectivamente, la autonomía catalana comporta soberanismo únicamente en cuanto se refiera al ámbito competencial y territorial de la autonomía catalana de igual modo que sucede con el caso del PSC en relación con sus políticas y autonomía para las cuestiones internas y para aquellas políticas que afecten exclusivamente al territorio de Cataluña como queda meridianamente claro en los siguientes párrafos contenidos en los documentos sobre la unidad socialista en Cataluña firmados en 1977 y 1978, documentos a los que me he referido en otras ocasiones:

… “en su propio ámbito las organizaciones socialistas de las diversas nacionalidades y regiones del Estado tendrán plena soberanía (Pacto  de Abril/1977).

acuerdan una disciplina común de voz, acción  y voto en el Congreso de Diputados, para lo cual la deliberación se producirá en asamblea común, y a través de reunión conjunta de los respectivos comités permanentes (Protocolo de asociación parlamentaria. Junio/1977).

… El Congreso del PARTIT DELS SOCIALISTES DE CATALUNYA (PSC-PSOE) es el órgano supremo del Partido. Su competencia será exclusiva para establecer su estructura interna, regular su disciplina, elaborar su línea política y su programa, en Catalunya…

… La aplicación en Catalunya de las resoluciones tomadas para el ámbito estatal será realizada por el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC-PSOE)…

… El Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC-PSOE) tendrá plena soberanía en aquellos ámbitos de competencias que los socialistas de Catalunya propugnamos para la organización política de nuestro país, de acuerdo con el marco constitucional aprobado en su programa, por los socialistas de todo el Estado… Del Protocolo de constitución PSC(PSC-PSOE). Mayo/1978 los tres últimos párrafos).” 

De todas y cada una de esas disposiciones se desprende que la independencia y soberanía de los socialistas catalanes no llega más allá de las limitadas a su organización interna y al ámbito territorial de Cataluña así como en la aplicación de lo acordado por el conjunto del socialismo federal en el que el PSC participa, para esta comunidad autónoma, para el resto de España y a nivel internacional.

A pesar de ello, tanto voluntariamente por parte de los principales dirigentes del PSC como por las presiones de los partidos nacionalistas catalanes cuyo proyecto identitario han compartido desde siempre esos dirigentes, lo cierto es que el PSC ha ido avanzando cada vez más tanto en su desmarque del PSOE como en la  complicidad con los demás componentes del Partido Único Catalán (CiU, PSC, ERC e Iniciativa) respecto del programa máximo del nacionalismo que es la independencia mientras que los partidos de izquierdas habíamos renunciado desde hace muchos años a nuestro programa máximo.

Pero hasta aquí hemos llegado, hasta quedar instalados en medio de varias crisis poliédricas y simultáneas que requieren medidas excepcionales y urgentes, por una parte la crisis del PSC y la Cataluña, que trataré seguidamente y por otra parte las crisis del PSOE y la que afecta al resto de España que serán objeto de análisis en un próximo artículo.

La crisis del PSC le ha colocado ya, por méritos propios, en la irrelevancia política, habiendose visto desplazado de la mayoría de los ayuntamientos en los que gobernaba y reducidos a veinte sus diputados autonómicos cuando hace nueve años tenía más del doble. Además, el partido está cuasi arruinado económica y políticamente a causa de la pérdida de tantos cargos institucionales simultáneamente al abandono de buena parte del lastre que formaban los sectores más radicales de sus nacionalistas de cabecera como son, por poner sólo algunos ejemplos, los Molas, Nadal, Tura, Geli, Obiols, Badía, Elena, Ros y un largo etcétera, en una desbandada que ojalá tuviera pronta continuidad ya que aún son demasiados los soberanistas conversos que se mantienen agazapados y cómodamente instalados en el PSC haciendo inviable la necesaria regeneración.

Esos sectores tan afines y parecidos a los Maragall, Mascarell etc. y alguno más que ya han marchado a otros partidos o fundado uno nuevo, forman parte de aquellos tóxicos okupas del socialismo que durante décadas han ido manteniendo como auténticos disminuidos políticos, en cuanto a representación institucional y participación en la vida pública, a los sectores mayoritarios de la ciudadanía catalana, esto es, las gentes de izquierda y demás segmentos ajenos al nacionalismo obligatorio.

En cuanto a la crisis que afecta al conjunto de Cataluña, los costos del soberanismo y los excesos con los que nos han gobernado ininterrumpidamente durante treinta y tantos años, incluyendo los dos tripartitos, han ocasionado tremendas cargas con el agravamiento de la ya insoportable situación económica y, por si algo faltaba, la sola amenaza del derecho a decidir en la vía del independentismo supondrá una tremenda pérdida de credibilidad y de estabilidad institucional que afectará de forma muy negativa en los mercados internacionales y lastrará durante mucho tiempo la necesaria recuperación económica no sólo en Cataluña sino en el conjunto de España.

Pero, volviendo a ese nuevo protocolo entre el PSOE y el PSC del que acabamos de saber que está pendiente de aprobación, a la vista de la conducta del PSC a lo largo de tantísimos años, con el incumplimiento de los acuerdos que le vinculan al PSOE o con la negación de su vigencia, al tiempo que reclamaba retorcidas interpretaciones o exigía sustituir dichos acuerdos por otros claramente soberanistas, lo cierto es que el PSOE ha sido incapaz de reconducir la situación ni de obligar al PSC a abandonar su aventurerismo nacionalista para hacerle retomar el honesto proyecto nacido con la unidad socialista en Cataluña en lugar de dedicarse a apoyar las iniciativas de los partidos nacionalistas como son, al igual que el propio PSC, los de CiU, ERC e Iniciativa.

Todo ello hace completamente necesario que ese nuevo protocolo, en lugar de progresar hacia las políticas soberanistas que propugna el PSC vayan en la dirección contraria porque está demostrado que ni los nacionalistas titulares (CiU, ERC) ni los sobrevenidos (PSC, Iniciativa) dan jamás un paso atrás sin antes haber caminado varios pasos adelantes, en una espiral de reivindicaciones infinitas que pese a las continuas concesiones en las que se ha ido cediendo, jamás ha sido posible aplacar sus pretensiones y ni siquiera ha sido posible que correspondieran con el cumplimiento de los acuerdos o con la más mínima dosis de lealtad que les era exigible.

Pero he citado anteriormente el hartazgo existente en gran parte de la población de toda España y en muchas organizaciones territoriales del PSOE, hartazgo que también está presente en las gentes de izquierda que por definición no son nacionalistas y no sólo en esos sectores sino en muy  amplias capas de la ciudadanía que durante décadas no se han sentido representadas en los asuntos relacionados con el autogobierno catalán porque el desarrollo autonómico ha sido hegemonizado e instrumentalizado por la derecha nacionalista, con la expresa complicidad de los independentistas de ERC y por los traidores a las izquierdas, PSC e Iniciativa  quienes han actuado como un auténtico tapón a la hora de hacer partícipe del proyecto de país a esa inmensa mayoría formada por quienes, en su día,  apoyaron la Constitución y mantienen vivas sus lealtades a la Carta Magna y a sus lazos históricos y familiares con el conjunto de la ciudadanía española.

En todo caso, lo cierto es que la recuperación de la actual crisis económica e incluso la supervivencia de España como realidad secular y como proyecto de futuro pueden quedar gravemente amenazados por la peligrosa aventura del soberanismo catalán y la suicida complicidad del PSC para lo cual es preciso acabar con la actual mayoría de la derecha a fin de evitar que la crisis económica la sigamos pagando los sectores más desfavorecidos y para que podamos ir afrontando la recuperación de las conquistas sociales y los derechos que se ha cargado el Partido Popular durante el nefasto año 2012, todo lo cual requiere de una izquierda fuerte y un PSOE fuerte que ante todo se decida a retomar el auténtico proyecto socialista en Cataluña porque con el actual PSC el fracaso electoral está asegurado y sin ganar en Cataluña no es posible obtener la mayoría necesaria para  acceder al gobierno de España.

 (*) Pepe Castellano fue cofundador del PSC-PSOE, miembro del Consell Nacional, Primer Secretario de la Federación de L’Hospitalet y concejal en dicha Ciudad. Actualmente ha vuelto a militar  en el PSOE y es Secretario de ÁGORA SOCIALISTA.

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