¡Basta ya de monsergas!

tal vez sea llegada ya la hora de que todas las fuerzas y organizaciones que se reclaman progresistas y de izquierdas dejen de una vez por todas de aceptar sin más este nuevo tipo de dictadura en el que nos hallamos todos inmersos. Una suerte de nueva dictadura en la que la política prácticamente ha desaparecido…

Jordi García-Soler en El Plural> 1/1/2013  

Cuando hasta un personaje como el papa Joseph Ratzinger, que es obvio que está muy alejado de cualquier clase de progresismo, acaba de pronunciarse de un modo inequívoco contra la actual dictadura del capitalismo financiero libre del sometimiento a unas mínimas reglas de conducta, tal vez sea llegada ya la hora de que todas las fuerzas y organizaciones que se reclaman progresistas y de izquierdas dejen de una vez por todas de aceptar sin más este nuevo tipo de dictadura en el que nos hallamos todos inmersos. Una suerte de nueva dictadura en la que la política prácticamente ha desaparecido, ha dejado casi de existir, para acabar siendo una mera apariencia formal, sometida al poder de unos mercados financieros globales que nos tienen metidos en un endiablado laberinto de trágicas consecuencias sociales.

Llevamos ya algunos años, sin duda demasiados, en que las teorías del ultraliberalismo económico se han impuesto por la fuerza de los hechos, en especial desde la época en que Ronald Reagan en Estados Unidos, Margaret Thatcher en Gran Bretaña y el papa Karol Woytila en el Vaticano contribuyeron de forma decisiva al desmontaje no ya del sin duda deseable desmontaje de las dictaduras comunistas ligadas a la Unión Soviética y a la explosión de esta última, sino asimismo a la progresiva difuminación de las alternativas políticas del sistema capitalista no solo de libre mercado sino también de mercado desregulado. Estas últimas décadas de falta absoluta de regulación de los mercados financieros nos han conducido a la actual situación de gravísima crisis económica y financiera, de dramáticas consecuencias sociales, que estamos viviendo en casi todo el mundo. De ahí que no sea de extrañar que alguien tan sospechoso de izquierdismo como el papa Benedicto XVI haya acabado expresando unas opiniones muy críticas acerca de los mercados financieros, tanto por escrito en las también nada sospechosas páginas del Financial Times como de viva voz desde el balcón del Vaticano en su intervención de celebración de este Año Nuevo.

Uno de los muchos mantras utilizados una y otra vez en España sobre la actual crisis económica es que los importantes logros alcanzados en las pasadas décadas por lo que respecta al Estado de bienestar, desde la sanidad y la educación públicas hasta muchas otras prestaciones sociales básicas, son ahora ya inasumibles y debemos, por tanto, resignarnos a perderlas. Pero basta con leer algunos de los muchos trabajos escritos por alguien intelectualmente tan sólido y académicamente tan prestigioso como el profesor Vicenç Navarro –en ELPLURAL.COM y en muchas otras publicaciones- para comprobar la falacia absoluta de estas teorías, por ejemplo cuando demuestra que en nuestro país los porcentajes del producto interior bruto dedicados a la construcción y el mantenimiento del Estado de bienestar siempre han sido muy inferiores a los de casi todos los países de nuestro más inmediato entorno. Y más allá de nuestras fronteras, en la que sin duda todavía es la principal potencia mundial, los Estados Unidos, ha quedado estos últimos días demostrado cómo, a pesar de lo que se empeñan en afirmar algunos, hay formas muy distintas de hacer política, y en concreto de defender posiciones más equitativas y justas de la distribución de la riqueza. Sería ya hora de que en España quedasen claras también estas diferencias. ¡Basta ya de monsergas!

Jordi García-Soler es periodista y analista político

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