De la fragilidad de las convicciones y la intemporalidad de las mismas

  ISIDRO                   

                      Artículo de Isidro Carpio (*)

… el Gobierno se hace víctima y mártir  de situaciones heredadas y mientras tanto, está desatendiendo todos los mandatos constitucionales y además no le importa que Vd. tenga hambre, que Vd. no tenga vivienda, que Vd. no tenga trabajo, que a Vd.  Le suban los impuestos, que Vd., tenga que pagar las medicinas dos veces, que le suban torticeramente la luz, el transporte, el IBI o el “sunsum corda”.

Si alguna vez se perdió una batalla, sin duda,  y en gran medida la consistencia de nuestras convicciones tuvo algo que ver.

España se encuentra en un momento crítico de su historia democrática, nunca hasta ahora el ciudadano se ha sentido tan desprotegido y tan avasallado, ve como sus derechos constitucionales son transgredidos una y otra vez por un Gobierno incapaz de gestionar la cosa pública  y hace oídos sordos a las necesidades de los más débiles.

Dicen que dos no se pelean si uno no quiere, claro que esto se produce en condiciones de igualdad, donde las fuerzas están parejas, pero en el caso del Gobierno contra la  ciudadanía  es desigual  y en estos momentos avasallador/dictatorial.

Se intenta a través de los medios  introducir en la sociedad un mensaje letal que empieza a percibirse con un estoicismo casi mesiánico. Que Vd., pasa hambre, no se preocupe vaya a Caritas. Que Vd., no tiene vivienda, no se preocupe los servicios sociales le tramitarán una paga de 420 € para que Vd. alquile una vivienda. Que Vd. no tiene trabajo, no se preocupe acuda a la oficina de “desempleo” que intentaran facilitarle uno aunque sea en Laponia… Que le desahucian, promoveremos un acuerdo con la Oposición para solventar este problema, eso sí, hasta donde estén dispuestos los bancos, la ley Hipotecaria no se toca, una tomadura más de pelo. Y así una tras otra. Tenga Vd., en cuenta que hasta ahora ha vivido Vd. por encima de sus posibilidades. Debe de aceptar esta situación como si fuera un mandato divino.

Con este maniqueísmo el Gobierno se hace víctima y mártir  de situaciones heredadas y mientras tanto, está desatendiendo todos los mandatos constitucionales y además no le importa que Vd. tenga hambre, que Vd. no tenga vivienda, que Vd. no tenga trabajo, que a Vd.  Le suban los impuestos, que Vd., tenga que pagar las medicinas dos veces, que le suban torticeramente la luz, el transporte, el IBI o el “sunsum corda”.

Entiéndalo Vd., el gobierno se preocupa por Vds. ya que está trabajando para que el déficit no suba, baje la prima de riesgo y su dinero, perdone, tiene que ir a socorrer a los bancos ya que si se cae el sistema financiero todo esto se va por la borda.

No hay que ser un lince, para darse cuenta, el Gobierno está defendiendo la Oligarquía financiera, es decir a los de su casta, mientras, suprime uno tras otro todos los avances democráticos conseguidos por la clase trabajadora. Vd., y  los suyos le importa sencillamente un pepino, mientras ellos mantengan el poder y viven a su costa. Es tal la dejación que hace el Gobierno, que todos aquellos servicios que dependen de los poderes públicos, este los  hace recaer sobre el maltratado patrimonio familiar, que no es otro que su salario, así que si tienes por desgracia un dependiente en casa, no esperes que este Gobierno te socorra.

Los ciudadanos que en estos momentos tienen dificultades se ven obligados a acudir a entidades no gubernamentales para poder subsistir, apaciguar el hambre y el frío o defender su vivienda. O bien de depender nuevamente de sus mayores y vivir de la pensión de los mismos, por otro lado rebajada y no actualizada, incumpliendo un vez más los acuerdos de Pacto de Toledo y por ende la Constitución.

Ahora que se acerca la Navidad, y que  algunos colectivos ya no disponen de la paga de Navidad, pues les fue hurtada de una manera injusta y retrograda, pasaran unas fiestas con apuros, pero aquellos que se quedaron sin trabajo por la reforma laboral, estarán en la calle, pasando frío, con la nariz pegada a los escaparates de los lujosos establecimientos, mirando los vestidos, los alimentos, los coches que otros se compraran con lo que evaden, con lo que estafan, con los dividendos maquillados de la bolsa, con los sueldos millonarios en sus puestos de ejecutivos en bancos saneados por nosotros.

Mientras tanto los miembros de un Gobierno sin escrúpulos, esos que dicen “deja que España se hunda que ya la levantaremos nosotros”, sus partidarios que  difaman a los desamparados manteniendo que los subsidios se gastan en TV de plasma, o los que insultan desde su escaño en el Congreso,  ante las penurias que sufre la clase trabajadora, con manifestaciones como,” que se jodan”. Estos elementos carentes de toda moralidad, ante mesas opíparas, se irán a rezar a la misa del Gallo, y seguirán  perfilando nuevos recortes.

Hay que agradecer, y esto no lo hubiera dicho  nunca, que si no fuera en este momento por cuatro entidades gremiales, médicos, funcionarios, mineros etc. creeríamos que estábamos sordos políticamente. ¿Donde está la Oposición radical a estos desmanes?, ¿donde están los sindicatos de clase?  ¿Que está pasando? formalmente ya hemos cumplido y nos  damos por satisfechos con haber convocado una  Huelga General, cuyos beneficios no hemos visto por ninguna parte? No les parece a Vds. que deberían de estar movilizándose para impedir estas políticas.

¿No deberían estar  explicándoles a la gente que sus intereses son antagónicos  a los de la derecha? y que cuando ejercen su derecho a voto,  son ellos los que mandan, y por ello hay que diferenciar muy bien entre derecha e izquierda.

Los ciudadanos militantes o no de sindicatos de clase, de  partidos de izquierdas, de entidades pro derechos humanos y en definitiva todos los progresistas y ciudadanos de bien, tenemos la obligación de parar esta sangría que hace padecer a nuestros conciudadanos,  ya que esto comienza a ser una cuestión de inmoralidad.

El pacto social es un mandato constitucional, y no se debería tocar por nada ni por nadie, a no ser que sea para mejorarlo.  Y este debería ser defendido por todos.

Esta insensibilidad del Gobierno, han de ser detenida con nuestras  convicciones impertérritas  en defensa del bienestar de los ciudadanos, por encima de cualquier política economicista y deshumanizante, si queremos una sociedad donde prime el bienestar social y no el dudoso enriquecimiento de unos cuantos.

La lucha es desigual, unos tienen la pobreza por estandarte, los otros el poder, conseguido por la mentira, y los medios de represión, pero aún así, la lucha es necesaria e inevitable.

Los sindicatos, las organizaciones políticas, los medios de comunicación libres y sobre todo la oposición, no solo tiene la obligación de controlar al gobierno, sino  también la obligación de derribarlo, si las políticas de este, son nocivas para la salud democrática  y menoscaba la dignidad de los ciudadanos.

(*) Isidro Carpio, socio de ÁGORA SOCIALISTA,  ha sido Primer Secretario de la Federación Socialista del Vallés Oriental y de la Agrupación de Mollet así como Primer Tte. de Alcalde de dicha localidad, Diputado Provincial y miembro de la Mesa del Consell Nacional del PSC-PSOE.

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