¿Quién engañó a Artur Mas?: Un fracaso compartido

No parece que haya muchas dudas a la hora concluir que Mas ha fracasado en su análisis y en su estrategia. Un error que ha complicado -y tal vez acortado- su futuro político, y que le podría convertir en el Ibarretxe catalán, haciendo bueno a su predecesor al frente de la Generalidad, el felizmente olvidado José Montilla.

Alejandro Tercero en La Voz de Bcn> 26/11/2012 

El fracaso sin paliativos del presidente en funciones de la Generalidad, que convocó las elecciones para conseguir la mayoría absoluta y ha perdido una quinta parte de los escaños, no es solo culpa suya. El liderazgo de Mas ha quedado seriamente tocado, pero sus colaboradores más cercanos en Convergència son igualmente corresponsables de un proyecto fallido que ha generado una profunda herida en la sociedad catalana.

Lejos de cerrarlo, las elecciones autonómicas de este domingo han abierto un nuevo escenario de incertidumbre con el que no contaba el presidente en funciones de la Generalidad, Artur Mas, cuando hace dos meses convocó los comicios de forma anticipada pese a contar con la aritmética parlamentaria suficiente como para seguir gobernando con comodidad los dos años restantes de legislatura.

Los estrategas de CiU confiaban en obtener una mayoría absoluta que les permitiera controlar el Parlamento autonómico y poder dedicarse a plantar cara al Gobierno para negociar con fuerza su propuestas (referendo secesionista y ‘Estado propio’ o, como alternativa, el concierto económico).

Sin embargo, tras el batacazo del 25N (CiU ha perdido doce escaños y queda a 18 de la mayoría absoluta), Rajoy respira más tranquilo, y será el propio Mas el que tenga que centrar sus esfuerzos futuros en resolver cómo y con quién gobernar en Cataluña. Algo con lo que no contaba ni en sus peores pesadillas.

El pinyol, corresponsable del estrepitoso fracaso de Mas: El núcleo duro de Convergència Democràtica de Catalunya (conocido popularmente como el pinyol -el hueso- y formado principalmente por Francesc Homs, Oriol Pujol, Germà Gordó, Felip Puig, Joaquim Forn, Lluís Corominas y Jordi Turull, aunque algunos analistas incluyen también a Jordi Vilajoana, Josep Rull y Lluís Recoder) es el principal impulsor de la estrategia secesionista que ha llevado a Mas al fracaso más estrepitoso y que deja en entredicho su liderazgo

No faltan las voces que consideran que, tras el resultado de este domingo, Mas debería dimitir. De momento, estas exigencias solo proceden de la oposición (Ciudadanos ha anunciado una moción de censura si no dimite), pero no sería de extrañar que empiecen a surgir voces discrepantes en la propia federación nacionalista. Así lo apunta el director de El Debat, Alfons Quintà.

Tras situar a Mas como presidente autonómico, el que fuera mano derecha de Mas y director de las campañas electorales de CiU, David Madí, abandonó la política activa para dedicarse a la empresa privada. Este domingo, algunos de los miembros del pinyol le habrán echado de menos, otros temerán que el revés electoral pueda precipitar su regreso. Todos tratarán de evitar asumir responsabilidades.

Considerado por muchos como el mejor estratega político que ha tenido la formación nacionalista y, por otros, como un manipulador maquiavélico, no hay duda de que Madí no hubiese permitido a Mas meterse en el callejón sin salida en el que ahora se encuentra.

¿Unos presupuestos acordados con ERC?: El primero de los problemas con los que se encontrará Mas es el de su investidura. En 2010, un acuerdo entre CiU y PSC -que, posteriormente, la federación nacionalista no cumplió- le permitió superar este trámite. En esta ocasión, todo apunta a que ERC podría colaborar con los nacionalistas por un precio asequible. La Presidencia del Parlamento autonómico podría ser una contrapartida aceptable para CiU.

Sin embargo, el mayor de los desafíos inmediatos con el que se encontrará Mas son los presupuestos de la Generalidad de 2013. Durante la campaña electoral aseguró que no hay ninguna posibilidad de pactarlos con el PP. Además, la deriva secesionista de Mas hace que los populares tampoco tengan fácil vender a sus seguidores un acuerdo de este tipo. Las duras críticas del PSC a los recortes de CiU y sus pésimos resultados electorales descartan, en principio, un acercamiento a la federación nacionalista como la mejor estrategia posible.

Mas parece obligado a negociar con Junqueras las cuentas autonómicas del próximo año, pero ¿aceptará ERC la política económica de CiU a cambio de que cumpla su promesa de convocar un referendo secesionista? ¿Entenderán sus votantes el sacrificio de la agenda social? ¿Estará dispuesta CiU a hacer concesiones a los planteamientos presupuestarios de ERC, situados en la antítesis de los de la federación nacionalista?

Junqueras ya pone condiciones a Mas: La situación de Mas no es cómoda, y será una constante a lo largo de toda la legislatura. De hecho, en su primera intervención tras conocerse los resultados de este domingo, y en un tono mucho menos mesiánico que el de las últimas semanas, el presidente en funciones de la Generalidad no ha tenido más remedio que reconocer que desde su partido no pueden hacerse “responsables únicos de la gobernabilidad” de Cataluña a partir de ahora, y ha pedido “una reflexión por parte de otras fuerzas políticas”.

 “Hay otros que se han de hacer corresponsables de esta situación [porque] la gente nos ha dicho que vayamos más acompañados, [y si eso no ocurre], el país [por Cataluña] se volvería ingobernable”, ha insistido, y ha asegurado que, aunque “la situación no es fácil”, “esperamos que todo el proceso del derecho a decidir vaya adelante y, por supuesto, la consulta [independentista] que se tenía que hacer en los próximos cuatro años sigue en pie, e intentaré llevarla a cabo con estas condiciones que ahora tenemos”.

Desde ERC, Junqueras ha recogido el guante, pero ha lanzado la primera advertencia. “ERC es y será absolutamente responsable”, ha señalado, pero ha avisado de que, además de la necesaria “ambición nacional posible para llevar al país [por Cataluña] hacia la independencia”, también exigirá “construir una alternativa económica y social a lo que han hecho CiU y el PP en los últimos dos años”.

 ‘Ridículo épico’: La prensa, en general, ha considerado los resultados de Mas como un descalabro en toda regla. Desde El Mundo lo califican de ‘ridículo’ y de ‘batacazo histórico’. ‘Un durísimo castigo electoral que le retratará para la posteridad como un personaje de opereta‘, reza su editorial. Para el rotativo de Unidad Editorial, el ‘enorme varapalo de las urnas ha echado abajo su planteamiento independentista’, y apunta a su ‘mala gestión’ y a ‘la corrupción que anida dentro de CiU’ como las principales causas del retroceso electoral.

El País también carga contra la estrategia de Mas y tilda los resultados del 25N como un ‘estrepitoso’ y ‘grave fracaso personal’. ‘Mas tendrá dificultades para gestionar la compleja situación en la que él mismo se ha puesto‘, concluye el editorial. Su titular de portada en la edición digital tras finalizar el escrutinio era contundente: ‘El plan soberanista de Artur Mas fracasa en las elecciones catalanas’.

Para La Vanguardia, ‘el voto de los catalanes ha tenido más en cuenta la crisis y sus efectos que el horizonte de la independencia’, algo de lo que ‘todos los partidos deberán tomar buena nota de cara al futuro’. ‘La pregunta es cómo queda el proyecto de convocar en esta próxima legislatura una consulta para que el pueblo de Cataluña decida su futuro con el horizonte de un Estado propio. Es cierto que los resultados obtenidos por grupos políticos partidarios de la consulta casi doblan a los que la rechazan. Pero también lo es que el escenario que resulta de las elecciones de ayer aconseja una reflexión profunda‘, concluye el diario del grupo Godó.

El Periódico, que en su versión digital titulaba con un ‘Tropezón de Mas’ pero en la impresa lo eleva a un contundente ‘Batacazo’, considera que estos resultados son ‘un amargo final de la escapada’ del líder nacionalista. ‘Muy raramente en la historia contemporánea un presidente ha convocado elecciones a destiempo para salir reforzado y al final quedar debilitado. Mas hizo una apuesta que creía segura y ha fracasado’, concluye.

Según Abc, ‘los resultados del 25N ponen a Artur Mas ante su inhabilitación política‘ y considera que ‘la estrategia de CiU se parece mucho al suicidio político’. Mientras que La Gaceta concluye que ‘los catalanes pasan factura a los nacionalistas de Artur Mas por su ofensiva independentista’.

Más duro es el director de El Diario, Ignacio Escolar. ‘El ridículo es épico, como esa campaña mesiánica donde pidió una mayoría excepcional que se ha quedado en un excepcional ridículo’, señala. Su padre, Arsenio Escolar, director de 20 minutos, tampoco se queda atrás, al calificar el resultado de la maniobra nacionalista como ‘un tiro en su propio pie por parte de CiU y de su líder, Artur Mas’.

El Punt Avui y Ara, en cambio, destacan que el 25N ha reflejado que hay una mayoría clara a favor del ‘derecho a decidir’, aunque reconocen que Mas tendrá serias dificultades para garantizar la gobernabilidad.

Un fracaso compartido: No parece que haya muchas dudas a la hora concluir que Mas ha fracasado en su análisis y en su estrategia. Un error que ha complicado -y tal vez acortado- su futuro político, y que le podría convertir en el Ibarretxe catalán, haciendo bueno a su predecesor al frente de la Generalidad, el felizmente olvidado José Montilla.

Sin embargo, Mas no es el único responsable de esta situación, que no solo afectará a su partido, sino que ha generado una profunda herida en la sociedad catalana que tardará en cicatrizar. Los Homs, Pujol, Gordó, Puig, Forn, Corominas y Turull deberían compartir con él el destino que le depare el futuro.

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