Secesionistas en las listas del PSC

‘Hubo un tiempo en el que en el PSC había catalanistas que podían ser tan socialistas como otros que no eran catalanistas. Más adelante empezamos a pensar que menudeaban bastantes miembros de varias familias de ‘criptonacionalistas’ (permítaseme esta palabra)’.

Arturo Moreno en La Voz de Bcn> 22/10/2012  El método que se sigue en el PSC para elaborar las listas de candidatos a cargos de representación no es especialmente democrático, aunque ciertamente, por lo que sé, en comparación con lo que hacen otros partidos es de lo más democrático que hay por ahí. La falta de democracia, el clientelismo, la corrupción, etc., son fallos políticos que achacamos únicamente a los partidos cuando, en realidad, los partidos y sus fallos son responsabilidad de los ciudadanos que pueden entrar en ellos para corregirlos. Aunque no es fácil, la verdad.

 La cosa funciona de manera que las agrupaciones aprueban listas propuestas por no se sabe bien quién, de forma que, reglamento en mano, si no hay más candidatos en la lista que plazas a cubrir, la lista se vota en bloque -como lista cerrada, por lo tanto-, y esa lista pasa, junto con las de otras agrupaciones, al estamento superior, la federación, donde se sigue un proceso parecido tras fundir todas las listas de las agrupaciones correspondientes. En el paso siguiente, todas las listas de las federaciones van a parar a una Comisión de Listas que junto con la Comisión Ejecutiva prepara la propuesta definitiva que se somete a aprobación por el Consejo Nacional. Lo que ocurre entre la Comisión de Listas y la Comisión Ejecutiva es un proceso arcano situado a medias entre la estática -por aquello del equilibrio- y la pastelería.

 En mi agrupación, se convocó una asamblea cuyo único punto en el orden del día -aparte del protocolario de elegir la mesa de la asamblea- era precisamente ese. Como ya sabía cómo iba a transcurrir la cosa, al llegar al local pregunté si ya había una propuesta de lista. Me dijeron que sí y pedí que me añadieran a la misma, cosa que se hizo sin problemas.

 Una vez iniciado el punto de la elección de candidatos, se leyó la lista en cuestión y se propuso como método de votación el hacerlo a mano alzada. La primera sorpresa, para mí, fue que en la lista propuesta figuraba uno de los firmantes del Manifiesto de los 140 (Daniel Font, parlamentario autonómico en más de una legislatura). Varios compañeros creímos que tal y como estaban las cosas en el partido era conveniente, como mínimo, que a la dirección del partido llegara la opinión de las bases sobre los candidatos propuestos, considerando a éstos de forma individualizada. Hubo una batalla verbal más que regular con la ejecutiva de la agrupación, apoyada por varios ilustres compañeros y compañeras, pero al final se impuso la cordura y Daniel Font, tras votación secreta e individualizada, siguió su camino hacia la Comisión de Listas con el apoyo -más bien justito- que le dio nuestra agrupación.

Al final, Daniel Font no figura en las listas que nos encontraremos en los colegios electorales. Pero en otras agrupaciones y federaciones las cosas debieron ir de otra manera pues comparando esas listas con la lista de firmantes del Manifiesto de los 140 nos encontramos con que coinciden cinco nombres. Son Jordina Freixanet que ocupa el número tres en la lista por Lérida; Marina Geli, número dos por Gerona; Francesc X. Jonama que, salvo error en los nombres, que no coinciden, exactamente, ocupa el número uno como suplente por Gerona; Àngel Ros, alcalde de Lérida y número uno por la circunscripción ilerdense; y, por último, Elena Salinas, número cuatro por Tarragona. No hay coincidencias en la lista de Barcelona y algunos pagarían mucho dinero por filtraciones de lo que se discutió y cómo se discutió en el penúltimo escalón más arriba mencionado.

 Hubo un tiempo en el que en el PSC había catalanistas que podían ser tan socialistas como otros que no eran catalanistas. Más adelante empezamos a pensar que menudeaban bastantes miembros de varias familias de criptonacionalistas (permítaseme esta palabra). Tanto, que fue frecuente oír, primero al anterior primer secretario y, después, al actual -desde el mismísimo discurso de clausura del XII Congreso- decir que ellos eran catalanistas pero no nacionalistas y que el mismo partido era catalanista y no nacionalista. La jugada de CiU, pienso que maestra, abrazando el independentismo y convocando elecciones autonómicas anticipadas para tapar sus vergüenzas y descubrir las de otros, ha forzado a que en el PSC se quitaran la careta una parte significativa de los criptonacionalistas que ahora, al parecer, han sido acogidos como hijos pródigos no arrepentidos por la cúpula del partido. La consecuencia es que desde estos momentos, en el eje de coordenadas que corresponde al tema nacional tenemos a catalanistas, nacionalistas y secesionistas a los que, con toda probabilidad, corresponden valores medios decrecientes de socialismo.

Lo más dramático de la cuestión es que en las listas electorales los firmantes del famoso Manifiesto están sobrerrepresentados cuando es muy posible que un expediente disciplinario, llevado con todas las garantías, podría haber terminado con la expulsión de esos firmantes. Y digo que están sobrerrepresentados porque hay en las listas electorales cinco candidatos firmantes del aquél texto, lo que equivale a un 3,1 % del total de candidatos (incluidos suplentes, en ambos casos). Pero todos los firmantes del Manifiesto (144) no llegan al 1 % de los militantes del partido (que he cifrado en unos 15.000 ya que el último dato del que dispongo era de casi 24.000 hace menos de 10 años).

Me temo que no podremos convivir en un partido que adolezca de una fractura semejante que se intenta resolver poniendo paños calientes electorales que, como cura en falso, mantenga a los díscolos en el partido, a costa de una hemorragia de votantes y puede que de militantes.

 Arturo Moreno es militante del PSC desde hace 32 años en la Agrupación del Ensanche de Barcelona