Antonio Miguel Carmona en Diario Progresista

Ernest Maragall: Se va Ernest y cruzo los dedos para que le acompañen, más temprano que tarde, aquellos a los que les importó nada la izquierda de progreso y estuvieron siempre más pendientes de la creación de un estado catalán con el que hacer sus cuentas… Aquellos a los que siempre les importó más Cataluña que los catalanes y las catalanas.

Martes 16 de Octubre, 2012

Nunca agradeceremos suficientemente a Ernest Maragall que abandone el Partir dels Socialistes de Catalunya PSC-PSOE y, moviendo lentamente el pomo de la puerta de atrás, la cierre sin ruido de tal forma que nos libere de ese agotador debate aldeano.

Reunió el pasado jueves Ernest Maragall en el centro cultural de Can Fabra una abrumadora multitud de cincuenta fieles, la mayoría de ellos pertenecientes a la autodenominada corriente de opinión del PSC, tan soberanista como marginal, Nova Esquerra Catalana, cuyo Manifiesto por la Izquierda Catalana pone veladamente negro sobre blanco la intención de crear una nueva formación política.

La peregrina idea se va a llamar Partit Català d’Europa, un viejo sueño de Pasqual, anacrónica bandera que ahora recogen con legítimo derecho una minoría de socialistas, entre ellos, ese grupo de familias burguesas que sin comerlo ni beberlo se infiltraron en el PSC-PSOE y nos han mantenido en vilo durante decenios.

Se va Ernest y cruzo los dedos para que le acompañen, más temprano que tarde, aquellos a los que les importó nada la izquierda de progreso y estuvieron siempre más pendientes de la creación de un estado catalán con el que hacer sus cuentas.

Aquellos a los que siempre les importó más Cataluña que los catalanes y las catalanas. ¿Cuánto debemos a Ernest Maragall el millón ochocientos mil votos que obtuvo el PSOE en las legislativas de 2008?: nada.

Le debemos, eso sí, la mayor confusión que han tenido los votantes del PSOE en Cataluña desde que se abrieron por primera vez las urnas. Sin los Maragall, se llamen como se llamen, la izquierda tendría mucho más votos en Barcelona y en Burgos, en Tarragona y en Madrid, en Manresa y en Bárcena de Pie de Concha.

Para conocer el proyecto socialista de equilibrio territorial no tienen más que leer el Título VIII de la Constitución, articulado que convendrá aplicarlo con coherencia y cooperación entre las regiones. Y, si lo que desean es saber cuáles son las prioridades de los socialistas, no tienen más que preguntar por el desastre que ha provocado un gobierno nacionalcatólico, como el de Convergencia (nacional) i Unió (católico), al que desean aproximarse los Ernest de nuestras entretelas.

Y, para que tengamos las cosas aún más claras, ni este que escribe, ni ningún socialista que yo conozca, se dejará confundir por esa cortina de humo que nos tienden la derecha nacionalista catalana y la derecha centralista española, separatistas y separadores, recortes y errores que están llevando a Cataluña y a España al desastre.

Gracias Ernest.

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