Pobre Cataluña, pobre Catalunya

Para aquellos que odian la inteligencia, no importa la fractura social entre catalanes nacionalistas y no nacionalistas; no importa el aislamiento internacional que supondría. No les importa porque nos imponen un momento de máximos sin espacio para los grises ni lugar para los tibios. En Cataluña, como en España entonces, hay una epidemia de locura. Esto es el suicidio moral de Cataluña…

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