Razones para los seis mitos sobre la inmersión lingüística

Breve y conciso resumen realizado por La Voz de Bcn,  sobre las razones esgrimidas por la Generalitat, para justificar su política educativa, mantenida contra toda oposición razonable y contra la legalidad vigente, explicadas por Mercè Vilarrubias.

 Ahora que el Tribunal Supremo acaba de tumbar la inmersión lingüística en la etapa infantil y que, como siempre rápidamente, se ha dado la respuesta políticamente correcta -la defensa del modelo “pese a quien pese”- desde las instituciones controladas por los nacionalistas catalanes y las entidades afines subvencionadas con los mismos intereses, es oportuno, siguiendo el magnífico ensayo de Mercè Vilarrubias, Sumar y no restar. Razones para introducir una educación bilingüe en Cataluña (Editorial Montesinos, 2012), elaborado desde el más escrupuloso punto de vista pedagógico revisar las razones por las que se nos vende el modelo de inmersión lingüística como el más beneficioso contra toda evidencia empírica y técnica.

 

La autora nos indica que los referidos mitos son pantallas con tres funciones básicas:

 

– Lograr hacer el modelo de inmersión aceptable para los ciudadanos.

– Alejar cualquier duda sobre la adecuación de este proyecto a las necesidades de los alumnos.

– Mantener el proyecto libre de críticas.

¿Por qué los políticos (nacionalistas) nos dicen lo que nos dicen sobre el sistema de inmersión? -se pregunta. Veamos en forma de conclusión las razones para la insistencia en los seis mitos:

 

1. Existe un amplísimo consenso acerca del sistema de inmersión. En los países democráticos los políticos no pueden gobernar diciendo que ignoran los deseos de los ciudadanos. Por ello, la Generalidad afirma que su proyecto cuenta con el aval, no de una parte de la población, sino de la práctica mayoría. Sin embargo, se siente incapaz de llevar a cabo una encuesta que valide este consenso que dice que existe. En el fondo, la Generalidad duda de la existencia de este consenso. Teme que si preguntara a los ciudadanos, muchos no darían su conformidad al sistema de inmersión.

 

Posiblemente un grupo numeroso se decantaría por un sistema de escuelas bilingüe, otro grupo se mostraría a favor del sistema actual y otro grupo optaría por una educación sólo en español. Por ello, la Generalidad evita preguntar. No le interesa el debate, que podría perfectamente resultar en un cambio de modelo.

 

Razones para los seis mitos sobre la inmersión lingüística (2): competencia  28.06.2012 | 10:27

 

2. Los alumnos logran una alta competencia en ambas lenguas. Se sigue una línea políticamente correcta: hacer creer a los ciudadanos que la preocupación de la Generalidad está en que los alumnos adquieran y sepan usar ambas lenguas con fluidez y precisión. Sin embargo, no se ha inventado un programa lingüístico que enseñe una sola lengua pero tenga como resultado un alto aprendizaje de dos. Sería fantástico y ahorraría muchos esfuerzos a los alumnos, pero lógicamente las cosas no funcionan así. El esfuerzo, el tiempo, el dinero y la preocupación de la Generalidad están solo del lado del catalán. En cuanto al español, se considera que ya vendrá por sí solo y cada uno alcanzará el nivel que alcance. Efectivamente, algunos alcanzan un ‘pleno dominio’ del español, además del catalán, pero deben encontrarse en un ambiente familiar favorable a ello y hacerlo por su cuenta.

 

Este no es el caso de la mayoría, es sólo el caso de algunos, normalmente chicos de familias acomodadas tanto catalanohablantes como castellanohablantes. Los hechos muestran que ésta es la única manera, ya que el sistema educativo actual no proporciona los medios para lograr en la escuela una competencia alta en español.

 

Sin embargo, decir esto claramente por parte de la Generalidad implicaría hacer dejación pública de sus responsabilidades y pocos gobiernos admitirían tal cosa. Es más fácil decir que enseñamos en ‘una’ lengua pero los alumnos alcanzan el pleno dominio de ‘dos’. El objetivo parece ser no moverse de lo políticamente correcto.

 

Razones para los seis mitos sobre la inmersión lingüística (3): lengua materna 29.06.2012 | 10:06

 

3. La educación en lengua materna no es importante ni necesaria. Para la Generalidad, la lengua materna no juega ningún papel facilitador del aprendizaje, ni a nivel cognitivo ni a nivel afectivo. La lengua materna de los alumnos no es más que el trampolín a partir del cual se llega a adquirir la lengua vehicular de la escuela. Ello es contrario no sólo a todos los estudios sobre la cuestión sino también a todas las recomendaciones de instituciones internacionales como la UNESCO y la UNICEF. Pero la Generalidad no puede reconocer el papel crucial de la lengua materna como facilitadora del aprendizaje en todas las etapas escolares puesto que ello le llevaría a la necesaria introducción de asignaturas en español y al fomento del uso de la lengua en las aulas, junto con el catalán. 

 

Ello sería así porque el español es la lengua materna de al menos la mitad de los alumnos. Lo que pasaría entonces es que el catalán dejaría de tener la condición de única lengua vehicular con lo que pondría en riesgo el proyecto político de cambiar la relación numérica entre los hablantes jóvenes de una lengua y la otra. Para mantener este proyecto, sin embargo, la mitad de los alumnos -cuya lengua materna es el español- deben pagar el precio de no poder realizar parte de su educación en su lengua materna sin ningún otro motivo que la agenda política de la Generalidad.

 

Razones para los seis mitos sobre la inmersión lingüística (4): segregación  02.07.2012 | 10:48

 

4. Una doble red de escuelas, unas con la lengua vehicular en catalán y otras en español, supondría segregar a los alumnos. El sistema de doble red de escuelas, y la consiguiente elección de los padres sobre donde escolarizar a sus hijos, es la práctica más común en Europa pero para la Generalidad es una forma de segregar a los alumnos. Además, para mantener esta idea debe obviarse primero el hecho de que cuando hay elección por parte de los sujetos, difícilmente puede hablarse de segregación. La actitud beligerante de la Generalidad frente a propuestas de una doble red escolar parece esconder el temor de que pudiera haber más personas que escogieran las escuelas en castellano que las escuelas en catalán.

 

Además, la existencia de un sistema así, independientemente del número que optara por una u otra línea, pondría en riesgo el proyecto de cambiar la relación de fuerzas entre el catalán y el español, o sea, lograr que haya más personas jóvenes que usen la primera lengua en lugar de la segunda. Con el sistema actual, tampoco se logra el cambio numérico anhelado, pero al menos todos los chicos aprenden catalán, y quién sabe si algún día una mayoría se decantará por esta lengua. La doble red es pues demonizada, con una desinformación sobre ella -por parte de los políticos y medios de comunicación- que clama al cielo.

 

Razones para los seis mitos sobre la inmersión lingüística (5): cohesión social  03.07.2012 | 11:27

 

5. El sistema de inmersión garantiza la cohesión social en Cataluña. Aunque no hay ningún estudio que muestre que hay una relación entre la cohesión de una sociedad y la lengua o lenguas en las que se imparte la enseñanza en sus escuelas, la Generalidad insiste en que el sistema de inmersión garantiza la cohesión social en Cataluña. Así, no sólo los alumnos acaban de manera milagrosa con un pleno dominio del catalán y del castellano, sino que además, el sistema actual aporta un gran bien a la sociedad: contribuye a fortalecer su cohesión social.

 

Otra vez nos encontramos, como con el segundo mito, con un discurso políticamente correcto: el sistema es intachable porque contribuye al bienestar social. En todos los años que hace que oímos esta idea, nunca ningún político o responsable educativo ha aportado un solo dato que avale lo que afirma. No es de extrañar: estos datos no existen.

 

Razones para los seis mitos sobre la inmersión lingüística (y 6): facha y anticatalán 04.07.2012 | 11:03

 

Y 6. Presentar alternativas al sistema de inmersión implica, necesariamente, ser facha y anticatalán. No parece haber nada nuevo bajo el sol. La manera de asegurarse la continuidad del programa lingüístico actual es mantenerlo libre de críticas a partir de la descalificación del discrepante. Éste deja de ser un crítico, con más o menos razón, para convertirse en un facha que quiere destruir Cataluña y todo lo catalán.

 

Algunas críticas son efectivamente malintencionadas y responden a posiciones ultraconservadoras y hostiles a todo lo catalán pero, a todas luces, no sólo el sistema de inmersión sino otros aspectos de la política lingüística de la Generalidad -como la exigencia de un certificado de catalán a los profesores universitarios o las multas a los comerciantes que rotulan [sólo] en español- son francamente cuestionables desde otros puntos de vista.

 

Sin embargo, la crítica difícilmente tolerada y la respuesta automática frente a ella es la de calificar al discrepante de ir contra Cataluña. Esta práctica por parte de la Generalidad conduce irremediablemente a la autocensura, por lo que la crítica se reduce al mínimo. Esta manera de blindarse frente a cualquier cuestionamiento de su política lingüística por parte de la Generalidad es ajena a las sociedades democráticas, dos de cuyos pilares son la libertad de expresión y el respeto a la crítica.

Espero que este breve repaso -que se amplía en el propio libro referenciado- sirva para que los ciudadanos sepan y actúen en consecuencia, ejerciendo ese derecho a la libertad de expresión mediante la crítica al sistema de inmersión lingüística, por no ser el mejor de los posibles, pese a que a algunos antidemocráticos les pueda molestar; es su problema.

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