La desorientación del socialismo catalán

Al socialismo catalán va camino de pasarle lo mismo que al PASOK. Hoy el PSC no encabeza la oposición ni en materia socioeconómica, ni en materia nacional. Si el PSC no es capaz de romper con su experiencia de gobierno y rehacer su relación con la sociedad sobre nuevas bases lo tiene negro.

Francesc Moreno 16/06/2012 en El Debat>

Leo que el obiolismo, también denominado en los medios como ‘sector catalanista’, se ha dividido. Parece que la fractura tiene un elevado componente generacional. Como observador, pensé que la causa de la división podía basarse en una posición más centrada del grupo formado por Daniel Font, Maria Bahía, Antoni Castells, Isidre Molas o Àngel Ros, entre otros. O, dicho de otro modo, Elena se acercaría más a las CUP y el otro grupo a Carod o Ridao. Toni Bolaño, en un artículo publicado en Eldebat.cat, añade otro argumento: la lealtad a la dirección actual de unos y otras.

En cualquier caso, mala señal cuando hacen falta especialistas para entender los movimientos internos de un partido. Significa que sus debates no son comprensibles para los ciudadanos porque no conectan con sus preocupaciones. Supongo que en los próximos días aclararán sus diferencias y, sobre todo, sus propuestas.

Peor indicador es, según mi criterio, que, sobre todo en la actual coyuntura, el debate continúe centrado en la catalanidad del PSC, en los personalismos o en la política de alianzas. No me extraña que el PSC no remonte en las encuestas, a pesar de la caída de CiU y PP (lo mismo tendría que decir del PSOE).

Lo más esencial hoy es si el socialismo tiene una alternativa a una globalización sin reglas. A una forma de entender Europa que nos condena a la de cola del mundo desarrollado y a asumir unos niveles de vida y a condiciones sociales propias de hace treinta años. Todo ello, para ser competitivos según la ortodoxia neoliberal, que en base a la coartada del mercado global, prima los beneficios de las multinacionales y las instituciones financieras sobre el bienestar de los ciudadanos.

Y, francamente, no lo parece. El socialismo catalán va camino de pasarle lo mismo que al PASOK. Hoy el PSC no encabeza la oposición ni en materia socioeconómica, ni en materia nacional. Si el PSC no es capaz de romper con su experiencia de gobierno y rehacer su relación con la sociedad sobre nuevas bases lo tiene negro. Y para ello es imprescindible una renovación en profundidad si es que el partido no está demasiado anquilosado por el ejercicio del poder. (Al PSOE le pasa el mismo, pero de momento se beneficia del bipartidismo, ya roto en Catalunya).

Reivindicar la redistribución de la riqueza ya no sirve. Ahora hay que ver cómo se recrea el tejido industrial, destruido por la globalización de las multinacionales y el espejismo de la construcción. Cómo se reformulan las reglas del juego para favorecer a emprendedores y trabajadores y no sólo a las grandes corporaciones. Cómo se reduce el estado sin debilitarlo. Cómo se reformula Europa antes de que sea demasiado tarde.

Demasiadas novedades para los que todavía piensan que pueden volver a ser mayoritarios con el mismo discurso que antes de la crisis. En Francia han sabido adaptarse a los nuevos tiempos. Pero llavaban muchos años sin gobernar.

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