Banqueros al robo

…distintos caciques se lavan las manos unos a otros, tapando sus propias vergüenzas, en una orgía de dinero robado al amparo de distintas leyes (hechas por ellos), al contribuyente medio.

Carlos Paredes en Diario Progresista 28/5/2012

  De 300 millones de beneficio el año pasado, según las cuentas de Rodrigo Rato, a 3.000 millones de pérdidas, según las cuentas de José Ignacio Goirigolzarri. Ahora, 19.000 millones de euros serán regalados, por el estado (que somos todos) a la entidad.

Todos los mecanismos de control, han demostrado ser  un “pon la mano mientras haya”  con coste al bolsillo del contribuyente, empezando por Deloite (consultora encargada de auditar las cuentas de bankia) y continuando por el banco de España, que dieron por buenas unas cuentas falsas.

3.300 Millones de diferencia entre los datos de una y otra directiva  no son un error, son posiblemente, el más monumental engaño que hayamos visto en España.

Se nos ha dicho que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, mientras Rodrigo rato cobraba 2.400.000 euros por presentar unas cuentas que eran falsas

Se nos ha dicho que el problema era una legislación laboral que había que modificar para eliminar los derechos de los trabajadores, mientras el vicepresidente de la patronal, Arturo Fernández, se sentaba en el consejo de administración de Bankia

Por falta de “fondos”, la comunidad de Madrid, ha subido el transporte público, en un año, prácticamente un 100% (ir y volver al centro de Madrid, desde el extrarradio, en metro, cuesta 6€, el equivalente a un kilo de langostinos) mientras distintas personalidades del partido que gobierna la comunidad, han desfilado por los puestos de dirección de Bankia, llenándose los bolsillos con el dinero que no hay para servicios públicos.

Se han recortado 10.000 millones en educación y sanidad, provocando que miles de personas queden en el paro. Mientras otros países se interesan por los titulados españoles, nosotros cerramos poco a poco el sistema educativo.

Se ha establecido el copago sanitario, forzando a pensionistas con enfermedades crónicas a tener que pagar la ambulancia necesaria para acudir al tratamiento de sus enfermedades, o dejando a 150.000 inmigrantes sin papeles, prácticamente sin cobertura médica.

35% de recorte en las ya de por sí pírricas partidas de I+D (reduciendo o anulando la capacidad de conseguir un nuevo modelo productivo)

Y mientras el estado regala 19.000 millones de euros a Bankia, y sus consejeros delegados ponen la mano, o se marchan a casa sin pena ni gloria, a los ciudadanos se nos sigue diciendo “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” Como si la culpa de unas cuentas falsas la tuviéramos nosotros.

¿Dónde están las once dotaciones de antidisturbios que se han llegado a desplegar para ejecutar algunos desahucios que dejaban a familias enteras en la calle condenadas a una deuda perpetua?

¿Por qué esas unidades especiales de la policía no rodean en estos momentos al consejo de administración de bankia? ¿Dónde están el ministro de justicia, o la justicia en sí misma en este país?

 

Hemos visto a miles de familias perder los ahorros de su vida, por la compra de participaciones preferentes de una u otra entidad, avaladas en su día por la empresa que presidía el señor de Guindos (al que ahora hacemos ministro de economía).

Hemos visto como las distintas personas que condujeron a Europa y puede que al mundo entero al actual desastre, han sido encumbradas a los más altos puestos de dirección nacional e internacional, hablo de Mario Monti, Draghi, o Papadimos, todos ellos provenientes de Goldman Sachs (Entidad que dio por buenas las cuentas falsas del estado griego)

Y hoy vemos en España, la misma chapuza de ricos hombres de negocios, chabacanos, destrozando el país para beneficio propio. Bankia es, la más viva imagen hoy, del concubinato entre política, banca, y alta dirección, donde distintos caciques se lavan las manos unos a otros, tapando sus propias vergüenzas, en una orgía de dinero robado al amparo de distintas leyes (hechas por ellos), al contribuyente medio.

A todas aquellas personas que gritaban una y otra vez “No es una crisis, es una estafa” los hechos, les dan cada día la razón. Las lógicas contables de economistas incapaces de prevenir la actual crisis, se desmoronan ante los hechos.

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