Jesús Royo Arpón (*)

El PSC ha abrazado la defensa del pacto fiscal, pese a ser lo más opuesto a la idea de justicia distributiva… hay que decirlo bien claro: el pacto fiscal es absolutamente reaccionario. Es aceptar que “como yo pago más, tengo que tener servicios mejores…

 

El president Mas insistía una y otra vez asociando el calificativo “justo” al sustantivo “pacto fiscal”. Es el mantra que se desprende de años y años de repetir la matraca de las balanzas fiscales, del expolio de Cataluña y todo lo demás. Dado que Cataluña es víctima de un expolio, dado que España nos roba (fíjense en los papeles que adjudica el cuento, España es el dragón feroz y Cataluña es la doncella secuestrada, a la espera de un Sant Jordi que la libere), dado que el tema fiscal es un crimen injusto, la alternativa, el pacto fiscal será justo por naturaleza. Es justo que Cataluña pague menos. Es justo que reciba más. Firmado: Mas.

 

Así de simple. Los mensajes del nacionalismo suelen ser simples, simplones. Hay que irse acostumbrando a eso. No le busquéis grandes sutilezas intelectuales al nacionalismo. No. Sería fácil concluir que es que están reñidas la fe nacionalista y la finezza, los matices, la perspicacia intelectual. No, tampoco: es puro márqueting. El nacionalismo ya sabe perfectamente que su mensaje no apela a la inteligencia, sino al estómago. Y para quitarle crudeza a la cosa intenta desviar el estómago hacia el corazón. Los mensajes nacionalistas siempre son breves, binarios, con papeles simples y claros: un bueno muy bueno y un malo muy malo. Y apelando al sentido -generoso- de defensa del débil, de la razón ante la fuerza, de la justicia ante un atropello. Es decir, un tebeo.

 

Este planteamiento, por burdo que parezca, tiene posibilidades de encontrar eco en los poderes políticos. El PSC ha abrazado la defensa del pacto fiscal, pese a ser lo más opuesto a la idea de justicia distributiva. Y no digamos Iniciativa, la voz de los ecosocialistas (antes comunistas) catalanes. El pacto fiscal tiene posibilidades, sobre todo, porque los partidos nacionales dependen de los votos nacionalistas para mandar. Pero hay que decirlo bien claro: el pacto fiscal es absolutamente reaccionario. Es aceptar que “como yo pago más, tengo que tener servicios mejores: es natural y justo”. O sea, los de Pedralbes deben tener calles más limpias, jardines bien regados, escuelas modernas para sus niños limpios y sonrientes, sanidad más rápida y eficiente: porque pagan más. Es justo. Lo injusto sería que, a cambio de la millonada que aportan los pedralbeños, tuvieran socavones en las calles, jardines agostados y llenos de cagarrutas, escuelas abarrotadas y ambulatorios masificados de a tres minutos por visita médica. Eso está bien para la chusma, que no pagan nada, que viven del cuento, del paro y del PER.

 

Hay que recuperar lo que ya dábamos por asumido, y que por lo visto no lo está: que la contribución al Estado debe ser proporcional al nivel de riqueza, y que los servicios del Estado deben ser iguales para todos. La vieja fórmula: “cada uno según su capacidad, a cada uno según su necesidad”. El discurso “yo pago mucho y recibo poco” debe ser contestado inmediatamente “pues qué suerte tienes”. Porque aquí todos pagamos igual: de acuerdo a nuestra renta. Y recibimos igual: de acuerdo a nuestras necesidades. Eso es un sistema cívicamente justo. Contra eso, el pacto fiscal pretende implantar la desigualdad. Y eso es sencillamente imposible: nunca consentirán los Sants, los Nou Barris, los Ciutat Vella en ser menos que los Pedralbes, Sarriá o Sant Gervasi. Nunca consentirán Aragón, Andalucía, Extremadura en tener carreteras, escuelas y hospitales peores que Madrid o Barcelona. Faltaría más. Faltaría Mas. Lo que es escandaloso es que haya españoles -en concreto, vascos y navarros- que hagan rancho aparte, y que se lleven lo mejor al mejor precio. Eso es inconstitucional. Eso se tiene que acabar.

 

(*) Jesús Royo Arpón es profesor de Instituto de Secundaria y ex militante del PSC. Miembro de la dirección de ÁGORA SOCIALISTA. La mayor parte de su vida docente ha sido catedrático de Lengua Catalana.

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